Real Zaragoza: temporada para olvidar

El Real Zaragoza ha firmado quizás la peor temporada de su historia. Tampoco cabe olvidar que la triste alegría de mantener la categoría en la penúltima jornada pulverizó un nuevo récord. El club de la capital del Ebro nunca había permanecido cinco temporadas consecutivas en la Segunda División. La ilusión de un proyecto con ADN aragonés y que solo tenía un objetivo claro, casi acaba en catástrofe. La apuesta por darle los galones a jugadores y técnicos de la tierra no ha surgido ningún efecto y el Zaragoza deberá volver a luchar por el ascenso a Primera División otra temporada más.

Era Luis Milla

Luis Milla fue el elegido por la Directiva para capitanear la nave que llevase al Zaragoza de vuelta a la Primera División. El retorno de jugadores de la casa como Zapater o Cani hacía creer a los aficionados de La Romareda que este año sería el suyo. El equipo no pudo empezar mejor, ganó contundentemente al UCAM gracias a dos tantos de Ángel, que ya vaticinaba desde el primer día su gran temporada de cara a gol. Un empate en Lugo y una victoria en el derbi aragonés frente al Huesca pusieron al equipo en los puestos más altos de la tabla. Pero llegó la visita al Ciutat de Valencia, el Zaragoza por fin se mediría a un conjunto con el que supuestamente iba a luchar por ascender.  El Levante pasó por encima de los blanquillos a pesar del juego combinativo desplegado con estos. Una victoria frente al Alcorcón en casa fue el último resultado positivo de la era Luis Milla.

Algunos jugadores como Lanzarote o Cani firmaron unos primeros cinco partidos a un nivel muy alto, pero su rendimiento bajó considerablemente con el paso de las jornadas. La debacle de Milla comenzó en Tarragona, frente a un Nástic que no conocía la victoria por aquel entonces. A partir de aquí, cinco jornadas consecutivas sin conseguir los tres puntos y un juego deficiente, hicieron que la Directiva tomase la decisión de que el turolense abandonase el banquillo después de empatar a 0 en Zorrilla. Las estadísticas no estaban a favor de la continuidad de Milla ya que los trece puntos en once jornadas dejaron al Zaragoza en una situación delicada, que aún se complicaría más con la llegada de Raúl Agné al banquillo de La Romareda.

El empate en Valladolid sentenció a Milla. Fuente Efe

El empate en Valladolid sentenció a Milla. Fuente Efe

Era Raúl Agné

El mequinenzano comenzó con buen pie, al igual que su antecesor, incluso llegaron a firmar los mismos números en las primeras 3 jornadas-7 puntos de 9 posibles-. Sin embargo, todo fue un espejismo aunque la actitud de los jugadores mejoró en algunas fases del campeonato. El juego combinativo desapareció y se instaló un fútbol directo que no convenció al exigente público zaragozano. El equipo había sido formado para luchar por los puestos de ascenso, pero las jornadas pasaban y la situación clasificatoria seguía sin ser la adecuada. Otro de los principales problemas del equipo eran los partidos a domicilio. No fue hasta la antepenúltima jornada de la primera vuelta cuando el Zaragoza por fin consiguió una victoria fuera de casa, los aragoneses vencieron por 2 a 1 a un Rayo en horas bajas.

Los problemas internos también aparecieron en el vestuario blanquillo. La relación entre alguno de los pesos pesados del conjunto con el entrenador no era la más adecuada. Uno de los temas candentes durante esta fase de la temporada fue la portería. Xabi Irureta llegó al conjunto maño tras unas campañas más que aceptables en el Eibar, pero su inseguridad bajo los palos hicieron que Milla le diese la oportunidad a Ratón. Esta situación se ha ido traspasando de un entrenador a otro y todo se complicó aún más cuando en el mercado de invierno el argentino Saja llegó a Zaragoza. Además del ex del Nástic, llegaron algunos refuerzos para mejorar la situación como Valentín y otros de más renombre como Samaras. Sin embargo, nada cambiaba en una dinámica más que negativa del equipo. La Romareda pedía la cabeza del entrenador en cada partido pero el equipo siempre lograba salvar a su míster de una forma o de otra. Entre ellas destaca por encima de todas, la victoria en Huesca por 2 a 3 después de cuatro jornadas consecutivas sin ganar en un choque que debería haberse suspendido.

Ángel pelea con Brezancic en el derbi aragonés en el Alcoraz. Fuente Heraldo

Ángel pelea con Brezancic en el derbi aragonés en el Alcoraz. Fuente Heraldo

Las siete vidas de Agné se acabaron después de uno de los partidos más extraños que se ha visto en Segunda División en los últimos años. El Sevilla Atlético sentenció al técnico aragonés cuando Cotán marcó el 1 a 2 en el minuto 93 con un jugador juvenil de portero tras la expulsión de Ondoa por doble amonestación. Esta derrota evidenció otra gran debilidad aragonesa, el bajo nivel en las segundas partes y sobre todo en los últimos minutos. El Zaragoza ha sufrido la pérdida de puntos en el descuento en partidos que tenía ya amarrados como por ejemplo: Córdoba, Sevilla B, Cádiz o Rayo Vallecano entre otros. Agné dejó a los blanquillos más cerca del infierno que nunca y su sustituto César Láinez tuvo que afrontar una final tras otra hasta final de temporada.

Era César Láinez

Laínez fue el tercer técnico del Real Zaragoza con la lección aprendida tras el fracaso de los dos entrenadores anteriores. El exguardameta dejó el filial zaragocista con el objetivo de salvar al primer equipo del descenso a Segunda División B y lo consiguió. Como los dos técnicos anteriores, Laínez enganchó de nuevo a la afición con un resurgir del equipo traducido en 5 partidos sin conocer la derrota. Pero, Getafe y Reus se encargaron de devolver a los aragoneses a la dura realidad con dos derrotas consecutivas y así se llegó a las cinco últimas jornadas en las cuales el equipo debería certificar la salvación de una vez por todas. Dos empates en Cádiz y Oviedo aplazaban la salvación al partido trascendental contra el Rayo ya que los equipos de la zona baja seguían sin remontar el vuelo. Los madrileños llegaban a La Romareda con un punto más que los aragoneses y quien lograse la victoria conseguiría definitivamente la salvación. El Zaragoza se adelantó con el 21º gol de Ángel pero Embarba en el último minuto puso el empate en el marcador y salvó a los vallecanos aplazando el sufrimiento otra semana más.

A dos jornadas para el final de liga, el Zaragoza necesitaba conseguir un punto. El primer obstáculo era la visita a un Girona que necesitaba también otro punto para asegurarse el deseado ascenso a Primera División. Así que dos no se pelean si uno no quiere. Zaragoza y Girona empataron a 0 en un partido que no tuvo ni tiros a puerta. Un apaño que sirvió a ambos para conseguir sus objetivos. Asegurada la presencia en Segunda otro año más, se empezó a pensar en la próxima temporada pero el año no podía terminar sin polémica. Ángel Rodríguez, máximo goleador del equipo y quizás junto a Zapater los dos jugadores más destacados del conjuntos blanquillo, hizo unas declaraciones a una radio canaria en las que el 9 deseaba una victoria del Tenerife frente al Zaragoza en la última jornada. La Directiva rápidamente tomó la decisión de romper las negociaciones con el jugador y este no fue ni convocado contra el equipo de su tierra despidiéndose de una forma más que agridulce de su público. El último partido no sirvió ni para darle una alegría a sus aficionados que vieron como el Tenerife conseguía la plaza de playoff de ascenso. Sin embargo, Láinez decidió premiar a algunos canteranos con minutos en el estadio de sus sueños implantando un poco de esperanza a la afición.

El canterano Raí fue el sustituto de Ángel en el último partido. Fuente: Real Zaragoza

El canterano Raí fue el sustituto de Ángel en el último partido. Fuente: Real Zaragoza

La próxima temporada se esperan muchos cambios en la ciudad maña.  El club solamente cuenta con cinco futbolistas Valentín, Zapater, Javi Ros, Ratón y Pombo, el resto acaban contrato o les han dado la opción de abandonar el club. Además suben del filial Zalaya, Raí, Lasure y Delmás. El director deportivo Lalo Arantegui ya ha anunciado el nuevo entrenador Natxo Martínez procedente del Reus y varios fichajes sin mucho nombre como los de Grippo, Buff o Papunashvili. Además la idea de Lalo es que haya jugadores de la categoría y ha firmado a  Benito, Ángel Martínez y Eguaras. El Zaragoza que viene no quiere ponerse la meta del ascenso sino que partirá con el objetivo obligado de la salvación para luego optar por sueños más altos.

Jesús Chueca

Estudiante de Periodismo de la Universidad de Zaragoza. Actualmente sufriendo con nuestro Real Zaragoza desde Oporto.

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