Real Zaragoza 1 – 1 Nàstic de Tarragona: Figueroa Vázquez se carga un partidazo

Agónico punto el conseguido por el Nàstic de Tarragona esta noche en La Romareda en un partido precioso que se cargó el árbitro con una injusta expulsión a Dani Iglesias al filo del descanso. El Zaragoza fue mejor con once jugadores sobre el campo y aguantó como pudo toda la segunda parte con un hombre menos. El Nàstic, por su parte, no supo gestionar su superioridad numérica en la segunda parte, aunque logró empatar en el 86′ con un gol de Maikel Mesa en fuera de juego, poniendo así el árbitro la guinda a una actuación deplorable.

Ambos equipos llegaban a este partido con una necesidad imperiosa de puntos con los que salir de la parte baja de la tabla. Los locales buscaban su primera victoria ante su gente, mientras que los visitantes llegaban a la Romareda con el objetivo de consumar su reacción tras la victoria en casa la semana pasada contra el Albacete.

Comenzó mejor el Nàstic, que salió sin contemplativos a dominar el partido. A los tres minutos de juego ya había tenido dos ocasiones de gol: una falta mal lanzada de Delgado (que volvió a salir incomprensiblemente de titular) y un disparo desde fuera del área de Maikel Mesa. Pero con el paso de los minutos el dominio del Nàstic se fue diluyendo y el Zaragoza se hizo dueño y señor del partido. Capitaneados por un gran Aleix Febas, los aragoneses tocaban y tocaban sin prisa en busca de una buena ocasión de gol.

El balón parado, la cruz del Nàstic

A pesar del dominio del Zaragoza, el Nàstic estaba cómodo en el césped; tanto con balón como sin él. Pero otra vez el balón parado volvería a jugarles una mala pasada a los tarraconenses. A la salida de un córner, Gaizka Toquero se deshacía con facilidad de su defensor y cabezeaba solo a placer en la frontal del área pequeña para batir a Dimitrievski y adelantar al Zaragoza en el marcador.

Tras el gol el Zaragoza se creció y su dominio se hizo abrumador. Firmes atrás y moviendo el balón con criterio, los aragoneses tenían el partido bajo control y amenazaban con incrementar su ventaja. El Nàstic, preso de los nervios, no conseguía entrelazar las jugadas con la misma facilidad que al principio. Aún así, la tuvo en el 31′ por medio de Delgado, que remató horrible un fantástico pase en profundidad de Sergio Tejera, y en el 33′, con un soberbio remate picado de cabeza de Barreiro que salvó Cristian Álvarez de milagro.

Esas dos ocasiones de gol animaron a los catalanes, que adelantaron líneas en busca del empate. El Zaragoza se enredó de la forma más tonta con el árbitro -a raíz de un par de faltas no señaladas- y perdió en un momento el control del partido. Tuvo el 2-0 Febas en el 41′ en una gran jugada individual en la que dejó atrás hasta a tres jugadores rivales, pero pecó de chupón en el momento de dar el pase de la muerte.

Justo cuando más bonito estaba el partido, con el Nàstic volcado en busca del gol del empate y el Zaragoza lanzando peligrosos contragolpes, el árbitro se cargaría el partido expulsando a Borja Iglesias por una inexistente agresión de Borja Iglesias a Dimitrievski. Y por si fuera poco, Álvaro Benito caía lesionado en el 45′ -siendo sustituido por Dalmás-. Llegaríamos así al descanso, con una sonora pitada de La Romareda al equipo arbitral.

Empate agónico

La segunda parte fue un monólogo del Nàstic. Con un hombre más, el equipo dirigido por Rodri dominó a placer el encuentro abriendo bien el campo y aprovechando al máximo su superioridad numérica. La tuvo Tejera al minuto de reanudarse el encuentro con un disparo que dio en un compañero suyo cuando se dirigía con peligro a la portería defendida por Cristian Álvarez. Dos minutos más tarde fue Barreiro el que dispuso de una doble ocasión de gol con dos remates acrobáticos, uno de ellos con paradón de Cristian incluído.

En el 57′ Rodri movió banquillo. Se retiró Delgado -en su enésimo mal partido- y entró en su lugar Uche. También movió ficha Nacho González, quien para el asombro de todos agotó sus cambios en el minuto 64 con la entrada de Papu y Guti por Toquero y Febas.

Los nervios crecían en los visitantes con el paso de los minutos. Su dominio del juego y la superioridad numérica no se traducía en goles, circunstancia que aprovechó el Zaragoza para soltar algún que otro contragolpe con el que sentenciar el partido. La paciencia y la serenidad con la que los granas habían saltado al césped tres la reanudación desaparecieron dejando paso a los nervios y la precipitación.

No sería hasta el 86′ cuando llegaría el empate del Nàstic. Un remate de Barreiro al larguero lo aprovechó Maikel Mesa para empujar el rechace a placer de cabeza. Un gol que no debió subir al marcador, pues el delantero gallego se encontraba en posición de fuera juego en el momento del remate.

Lo intentó el Nàstic hasta el final, pero el gol había llegado demasiado tarde y el Zaragoza consiguió amarrar un punto que puede saber a poco pero que vale oro, tal y como se les había puesto el partido. El Nàstic, por su parte, deberá seguir esperando para aconseguir su primera victoria a domicilio.

Ficha técnica

Zaragoza: Álvarez; Benito (Dalmás, 45′), Mikel, Verdasca, Ángel; Eguaras, Zapater; Toquero (Papu, 64′), Buff, Febas (Guti, 64′); Borja Iglesias.

Nàstic: Dimitrievski; Kakabadze, Blanco (Perdomo, 67′), Molina, Javi Jiménez; Gaztañaga; Maikel, Tejera; Delgado (Uche, 57′), Abraham (Muñiz, 74′); Barreiro.

Árbitro: Figueroa Vázquez, Colegio Andaluz. Amonestó a Eguaras (25′), Febas (35′) y Cristian Álvarez (59′) por parte local y a Xavi Molina (8′), Abraham (25′), Gaztañaga (56′), Kakabadze (70′), Javi Jiménez (75′) y Muñiz (90’+2) por parte visitante. Expulsó a Borja Iglesias por doble amarilla (32′ y 44′).

Incidencias: 17.000 espectadores en La Romareda. Sin incidencias con el medio centenar de aficionados granas desplazados a Zaragoza.

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