El Real Sporting de 2017: 4 entrenadores en 12 meses

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Cuando llegan estas fechas, a todo el mundo nos gusta ver con perspectiva cómo ha ido el año, ver qué cosas hicimos, qué retos personales hemos conseguido alcanzar o en qué hemos fracasado durante estos 12 meses.  En el caso del Sporting, la valoración general de este 2017 es de fracaso absoluto, y es que cuando tienes 4 entrenadores en un mismo año, están fallando muchos factores dentro del club.

Hace exactamente un año, el equipo ya se encontraba en una situación complicada en Primera División. Una nefasta planificación de la plantilla del por entonces director deportivo Nicolás Rodríguez, junto al Pitu Abelardo, ya dejaba entrever que la temporada no iba ser nada fácil. En solo unos meses se había acabado con el equipo de los guajes, un equipo que había conseguido un ascenso milagroso, cuando el objetivo era no descender a la categoría de bronce, y se había mantenido en primera división gracias a la casta de sus jugadores. Pilares del equipo se fueron por la puerta de atrás, y sin dar un euro a las arcas asturianas como el caso de Jony, Luis Hernández, Bernardo… y otros tantos guajes que no se les renovó el contrato pensando que podrían traer a alguien mejor que ellos.

En enero de 2017 y con el equipo ya a 5 puntos de la salvación llega la destitución/dimisión de Abelardo, la directiva del equipo toma la decisión de contratar para obrar el milagro de la salvación a Rubi, y para ayudarle traen a otras tres caras nuevas en el mercado invernal, para hacer un total de 16 incorporaciones en la campaña 16/17.  De los cuales se pueden contar con los dedos de una mano los que dieron un rendimiento satisfactorio a lo largo de la temporada…

El equipo mejoró la imagen y la idea de fútbol del entrenador catalán se veía poco a poco reflejada en el campo, pero los resultados no acababan de llegar y la renta que había heredado se hacia una montaña imposible de escalar para el plantel que tenia la plantilla. Aún así, el equipo consiguió llegar con vida a la penúltima jornada, se llegaba a Ipurua buscando una carambola que le diese esperanza para llegar al último partido de liga con opciones, y aunque consiguió una luchada victoria por 0-1, los resultados de otros partidos no le favorecieron. El Sporting de Gijón volvería a jugar en Segunda.

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El último partido de la temporada, en el que ni el Sporting ni el Betis se jugaban nada, lejos quedó de ser un mero trámite. No hubo ni pitidos ni reproches al cuerpo técnico o a los jugadores. La aficíon tiene claro quien es el culpable de la actual situación del equipo asturiano, que no es otro que el presidente y máximo accionista del club Javier Fernández. Y así se lo hizo saber con una sonora pitada como no se recordaba en El Molinón.

Para intentar recuperar la categoría lo más rápido posible, el club se movió rápido y en el mes de julio ya contaban con un director deportivo con conocimientos demostrables en la categoría, como es Miguel Torrecilla de director deportivo, y con él un entrenador de su confianza como Paco Herrera, juntos hicieron un gran tándem en Vigo hacía unos años en el que consiguieron el ascenso.

El proyecto parecía carburar, un equipo algo más saneado económicamente, con el mayor presupuesto de la categoría, y con una afición batiendo el récord de socios histórico del club en la categoría de plata (más de 24.000 socios). Incluso las primeras jornadas llamaban al optimismo con 3 victorias en 4 partidos, incluyendo uno de copa. Pero en el partido ante el eterno rival se empezaron a torcer las cosas. Un empate en los últimos minutos por parte del equipo carbayón, en un partido que tenían más que controlado en la primera parte, y con una actitud más que rácana en la segunda parte daba los primeros avisos de lo que iba a pasar en jornadas posteriores.

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En la jornada 20 llegaría la gota que colmaría el vaso, después de sumar una sola victoria en 9 jornadas,  ver caer al equipo en un abismo de resultados y de actitud en el que no se veía el final, de realizar un hito histórico en el club, como fue hacer por primera vez una alinenación sin ningún asturiano en los 112 años de historia del Sporting, la junta directiva decidía despedir a Paco Herrera y llamar a filas a Rubén Baraja sumando así el cuarto entrenador en el año natural.

La elección del entrenador fue una sorpresa para la mareona, viniendo de un entrenador con mucha experiencia en la categoría como era Paco Herrera, a otro con mucho menos partidos como entrenador. La gran victoria ante el Tenerife por 3-0, y sobre todo la buena imagen vista en El Molinón da esperanza en que se pueda revertir la actual situación, y por lo menos que en junio, pueda tener el Sporting una plaza en los playoff de ascenso.

Lo que queda claro, es que el 2017 no será de buen recuerdo para la afición asturiana.  Y ya son muchos años de sinsabores desde que la actual directiva se hiciese cargo de la estrenada SAD allá por los principios de los años 90.

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