Rubén Cruz, ¿hasta cuándo nuevo héroe?

Tranquilo, sereno, confiado. A Rubén Cruz no le tembló el pulso en el momento decisivo, cuando sin quererlo ni beberlo se convirtió en juez del choque, e incluso de gran parte de la temporada, gracias a la falta de acierto tanto de su compañero Chumbi como del zaguero Edgar Ié.

Rubén la empujó, sutil, por encima, ayudado por todo aficionado albaceteño, ya fuese desde su localidad dentro del Belmonte, desde el sofá de casa o desde la barra del bar, y sentenció, marcando quizá un gol carente de mucho valor artístico pero de un valor práctico incalculable. De nuevo, el utrerano, recién incorporado al terreno de juego, apareció en el momento justo y el lugar preciso para rescatar a este Alba, como ya hizo ante Ponferradina o Alcorcón.

Cuestionado, al igual que el resto de sus compañeros en la punta de ataque, por la falta de efectividad mostrada a lo largo de todo el curso, Rubén Cruz ha mostrado una cara mucho más incómoda y menos acertada respecto al año pasado. El cambio de categoría y la escasez de minutos a lo largo de varios tramos de la temporada han diezmado sus registros goleadores de forma más que considerable, afectando esto también al rendimiento de un Albacete que cuenta con una innegable carencia de cara a portería.

ESTADÍSTICAS DE RUBÉN CRUZ EN EL ALBACETE BALOMPIÉ.
Temporada Equipo Competición Partidos Minutos Goles
2013-2014 Albacete Balompié 2ªB 30 2098 23
Playoff Ascenso 2ªB 3 183 3
Copa del Rey 1 25 1
2014-2015 Albacete Balompié 32 1788 8
Copa del Rey 2 49 1

El canterano bético, que llegó al club blanco durante el mercado estival de la pasada campaña, se mostró como uno de los mayores exponentes del plantel durante su primera temporada, la cual cerró como cuarto máximo goleador de la categoría de bronce del fútbol español, mostrando una faceta rematadora algo desconocida hasta el momento. Sin duda alguna, los 26 tantos anotados por el punta han sido el motivo principal por el que el nivel de exigencia al que ha estado sometido. Y lo sigue estando a día de hoy, tanto por la afición como por el cuerpo técnico haya sido mayor que el del resto de compañeros.

De héroe a prescindible con gran facilidad.

Tanto para Rubén en particular como para el club en general, el comienzo de campaña fue realmente desastroso. A pesar de cuajar una gran pretemporada y presentarse como un de los grandes héroes del ascenso, sus cifras y sobre todo su nivel de compromiso y entrega dejaron mucho que desear, siendo relegado al banquillo en favor del siempre querido César Díaz o el recién llegado Chumbi.

Después una primera vuelta casi en blanco, con escasos dos tantos en su casillero, el delantero pareció reencontrarse tanto con la afición como con el gol -y consigo mismo- en el partido que inauguraba la segunda mitad de curso en el estadio de Santo Domingo. cuando ya en el descuento puso el definitivo 2-3 de falta directa para sellar la victoria y el comienzo del cambio en el club del Belmonte.

El choque de Alcorcón parecía ser un punto de inflexión para Rubén. Con el paso de las jornadas volvió a acumular minutos y a afianzarse en el once inicial, pero con una sensación de apatía por su parte, que volvió a hartar tanto a Luis Cesar Sampedro como al aficionado manchego, quien en más de una ocasión se mostró disconforme con varias actuaciones del andaluz.

En definitiva, la campaña del delantero no está siendo ni regular ni satisfactoria. Pulidos muchos de los errores que el equipo acostumbraba a cometer durante la primera vuelta, como era la falta de verticalidad en la medular o de contundencia en la línea defensiva, solo falta atajar el que parece ser el principal problema actualmente: la falta de gol. Por un lado, el equipo necesita un rematador que consiga finalizar las incesantes internadas tanto de Keko como de Samu, mientras Rubén, candidato perfecto gracias a su metro noventa y tres, necesita sentirse importante dentro del once para adquirir esa tranquilidad y confianza que parece no existir en ciertas fases de los encuentros. Esperemos que este haya sido el punto de inflexión definitivo, el fin de una etapa deprimida y deprimente y el comienzo, o mejor dicho, la vuelta de una dinámica completamente distinta. Detalles como el de ayer, invitan al optimismo, nunca está de más echar un momento la vista atrás y recordar, aunque nunca apoyar de forma incondicional por lo hecho anteriormente. Por suerte o por desgracia, en esto del fútbol se suele tener escasa memoria.

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