CF Reus Deportiu: del impulso del ascenso a la consolidación

El CF Reus Deportiu logró su objetivo en la temporada 2016/17, que era la permanencia en la categoría de plata del fútbol español, el año de su debut. No solo eso, sino que además logró el respeto e incluso la admiración de muchos otros equipos por su fiabilidad defensiva, hecho que llevó a ser el conjunto menos goleado de la Segunda División, consiguiendo una muy meritoria 11ª posición final, siendo junto al Cádiz CF el equipo revelación de la campaña.
Los rojinegros lograron 55 puntos, repartidos en 13 victorias, 16 empates y 13 derrotas, marcando 31 goles –peor dato de la categoría– y recibiendo solamente 29.

Un equipo con base de Segunda B

La directiva del club reusense, así como su cuerpo técnico, aseguraron a principio de temporada que la prioridad era mantener el bloque que les había llevado al ascenso de categoría y así fue. La pretemporada comenzó con las bajas sensibles de Moyano, Colorado, Dinis, Cassama y Miguel Marín, así como las de Óscar Rico, Fernando y Samu Martínez que gozaron de mucho menos protagonismo. La nueva campaña en una categoría superior, atrajo a varios jugadores de clubs punteros de Segunda B como Atienza, Albístegui o Campins y de otros equipos de Segunda como Miramón, Querol, Jordi Codina o Máyor, así como la cesión de Babić y Jorge Díaz o la llegada de veteranos ilustres como Melli, Chrisantus y, en invierno, Marcos Tébar.

Un inicio fulgurante

El inicio de temporada de los rojinegros fue apoteósico. Con un juego en ocasiones brillante, en otras tremendamente efectivo, el equipo de Natxo González consiguió situarse segundo al acabar la 11ª jornada, tras vencer al CD Lugo por 2-1 en el Municipal. En aquel momento, los de la capital del Baix Camp acumulaban 22 puntos y los más optimistas comenzaron a creer en que la temporada podía acabar con algo más gordo que la simple permanencia que marcaban los objetivos del club. 5 victorias (Mallorca, Cádiz, Oviedo, UCAM y Lugo); 5 empates (Getafe, Mirandés, Numancia, Rayo y Tenerife) y solo 1 derrota (Girona) fue el balance del equipo de la ciudad del General Prim en esta puesta de escena.

Invierno complicado

La buena marcha del equipo no pasó desapercibida por los rivales, y a partir de ahí la gran mayoría de encuentros, sobre todo como local, el ataque del Reus se veía obligado a hacer frente a muros de 9 o 10 jugadores contrarios. La baja de Vitor, unida a la de David Haro y el escaso acierto de sus puntas, hicieron que el cuadro de Natxo González bajara sus registros goleadores de forma alarmante, y esto se tradujo en multitud de puntos perdidos en este periodo. Además, el flojísimo dato de penaltis anotados –solo 3 de 7– ayudó a que los más hiperventilados se empezaran a temer lo peor. Eso sí, en este intervalo de tiempo, el Reus consiguió vencer en el derbi contra el Nàstic, primero en la historia en el fútbol profesional.
Este largo y duro invierno, conllevó para los de Natxo González un preocupante bagaje de 4 victorias, 10 empates y 10 derrotas.

Derbi liberador y tranquilidad final

La peligrosa dinámica de varios meses de resultados irregulares se ponía en tela de juicio en Tarragona, el 1º de mayo. Un Derbi en el que se juntaba la urgencia, por primera vez en toda la temporada, de ganar, con las necesidades históricas de un club que llevaba 53 años sin vencer en casa de su eterno rival.
Todo parecía indicar que era imposible que el Reus saliera vivo del Nou Estadi. Ambiente infernal, partido malo, muy malo de los rojinegros… Pero el gol mortífero del Nàstic no llegó. La mala puntería y una salvajada de Édgar Badía en forma de parada antológica se encargaron de mantener el 0. Pero en el 90’ apareció Máyor y su remate “con el alma”, como dijo tras el partido, para dar la tranquilidad y euforia a toda una ciudad.
Desde aquí hasta el final, el juego de combinación rojinegro, con la vuelta de Vitor, mejoró muchísimo, seguramente liberados de la presión del descenso, logrando 4 victorias (Gimnàstic, Zaragoza, Sevilla Atlético y Valladolid); 1 empate (Elche) y 2 derrotas (Córdoba y Almería), que acabarían siendo totalmente intrascendentes.

1×1 de la temporada

Codina:

Suplente de lujo. Solo una actuación en toda la temporada, en Copa del Rey contra el Mallorca. Ningún reproche, pero Édgar Badía, de dulce, es irremplazable en el equipo.

 

Benito:

Historia. Su rendimiento en la categoría de plata era una incógnita, ya que nunca había jugado en Segunda, pero ha sido una de las gratas sorpresas de la temporada. Su nombre quedará marcado en letras de oro en el club rojinegro, al ser el primer goleador del CF Reus en el fútbol profesional. Se le echará de menos.

 

Ángel Martínez:

Irregular. Comenzó como el equipo, como un tiro por la banda izquierda, siempre bien atrás, pero además ayudando mucho en tareas ofensivas al equipo, dando varias asistencias de gol. Ese empuje ofensivo fue cuesta abajo en la parte más difícil de la campaña, pero Ángel prácticamente nunca perdió la titularidad. Por ello, con su compañero Benito, se marchó a La Romareda en busca de llegar a la élite.

 

Jesús Olmo:

Káiser. Central ya experimentado en la categoría, demostró que pese al tiempo que llevaba sin probar el fútbol profesional, lo suyo es como ir en bici. No se olvida. Impecable en la colocación, sin errores de bulto en toda la temporada, se ganó la renovación automática a base de ser titular prácticamente siempre, a excepción de una pequeña lesión en la primera vuelta. Pilar para la temporada que viene.

 

Babić:

Ausente. Muy sorprendente su testimonial participación en la temporada, ya que venía como refuerzo de lujo para el eje de la zaga rojinegra. La dupla Olmo-Atienza provocó que Natxo González no arriesgara y solo lo alineara en 11 encuentros, todos ellos al final de la primera vuelta. Melli, cuarto central en discordia, acabó la temporada robándole el puesto. Volverá a la Real Sociedad.

 

Vitor:

Genio a cuentagotas. En Reus se soñaba con que este podía ser un gran año para el mediapunta portugués, que había maravillado a la parroquia con su enorme técnica. Pero acabó la temporada pasada lesionado, y así se mantuvo prácticamente todo este año hasta el tramo decisivo. 15 partidos bastaron para ver que el genio de Penafiel dejara marca en la categoría de plata y ayudase, y de qué manera, a conseguir la permanencia sin sufrir hasta el final.

 

Querol:

Jugador 12. Las lesiones han marcado también la temporada del reusense, en su regreso al club que le vio despuntar. Una primera vuelta muy discreta, dejó paso a una segunda donde el canterano vio puerta en 3 ocasiones, 2 de ellas importantísimas para el desenlace final de la campaña. Se espera más de él la temporada que viene.

 

Ramon Folch:

Insustituible. La progresión de este jugador ha sido una de esas historias para no creer. Con 27 años, el mediocentro reusense, sin experiencia alguna en el fútbol profesional, ha logrado entrar en el TOP-4 de jugadores con más pases completados y con más recuperaciones en la categoría, despertando el interés de buena parte de los equipos de Segunda. Todo apunta a que Oviedo será la destinación de un jugador que pinta a Primera División más pronto que tarde.

 

Édgar Hernández:

Generoso. Todo actitud. No se puede reprochar absolutamente nada al jugador de Gavà en su regreso al fútbol profesional. Asumió su rol, mucho más secundario en esta campaña, y mostró su garra y entrega siempre que estuvo en el césped, más allá de estar más o menos acertado. Por ello, el club se plantea renovarlo una temporada más.

 

Ricardo Vaz:

Frío. Fue claramente de más a menos en la temporada. Empezó con buenas actuaciones y marcando en la 4ª jornada, pero poco a poco se fue apagando, llegando a ser testimonial su presencia en los momentos decisivos de la campaña. Con contrato largo, una cesión podría ser lo más probable para él el curso que viene.

 

Fran Carbia:

Sorprendente. Por ser el máximo anotador del Reus esta temporada junto a Máyor y por completar una primera vuelta de escándalo, con auténticos recitales como el de La Condomina o con goles históricos como el de la victoria en el derbi del Municipal. También se apagó bastante en el tramo más difícil de la temporada, pero volvió a resurgir a final de campaña, viendo puerta de nuevo ante el filial sevillista.

 

Campins:

Cumplidor. Pasó desapercibido hasta que una inoportuna lesión de Albert Benito le dio la titularidad y el equipo no lo notó demasiado. Dejó destellos de calidad, aunque nunca pudo quitarle el puesto a su titular y Miramón, desatado, le pasó por delante.

 

Édgar Badía:

De Primera. Temporadón excepcional del portero barcelonés, que no fue Zamora por una acción éticamente discutible. Es, sin duda, carne de Primera y se queda en Reus para probar de lograrlo en las próximas dos –o tres– temporadas en el equipo que le ha permitido saltar a la profesionalidad. Icono.

 

Tébar:

Infrautilizado. Llegó a Reus en invierno, como recambio de calidad de Rafa García y para disputarle el puesto a López Garai y Ramon Folch. Tuvo oportunidades, pero una lesión y la seguridad que ofrecían los dos titulares le dieron poco juego. La lesión del nuevo entrenador rojinegro en Tarragona, le dio minutos de calidad en los mejores momentos del Reus en la 2ª vuelta, cosa que le podría valer una oferta de renovación.

 

Melli:

Retornado. Su primera vuelta fue prácticamente nula, con apariciones a cuentagotas y, para redondear, con una doble amarilla en Huesca que, justa o no, costó el partido a los hombres de Natxo González y una vuelta entera sin participar al veterano central andaluz. Dispuso de una nueva oportunidad tras una lesión de Atienza a poco del final de la temporada, donde, entonces sí, cumplió con creces. Queda libre a final de temporada.

 

Chrisantus:

Suspenso. Sin lugar a dudas, el fichaje con más renombre del equipo rojinegro a principio de temporada y el que más lejos ha estado de sus expectativas. Se esperaba mucho más del 9 nigeriano, que anduvo lesionado durante buena parte de la temporada, pero que cuando estuvo en el césped tampoco tuvo ninguna actuación destacable, quitado de una asistencia a Folch en La Romareda. También queda libre.

 

David Haro:

Creciente. Sin pretemporada por un edema óseo, su estreno en Segunda le llegó lejos de su mejor forma física, lo que le marcó mucho en la primera parte de la temporada. Posteriormente, se fue ganando el sitio, aunque su llegada, desafortunadamente coincidió con el peor momento de la temporada del equipo, lo que no permitió que despuntara hasta la parte final de la campaña donde fue uno de los hombres más destacados. Sin duda, puede ser un jugador fundamental para la temporada que viene.

 

Atienza:

Viejoven. Por su adaptación al equipo de Natxo González, Pichu Atienza pareció toda la temporada un veterano de la categoría. Personalidad, rapidez en el corte y con el paso de los partidos, buena salida de balón. Era su debut en Segunda, con 26 años y se ganó la titularidad con solvencia. Su dupla con Olmo, si no hay novedad, está asegurada para rato.

 

Albístegui:

Desafortunado. En su redebut en Segunda División, Álex Albístegui no ha tenido su año. Llegó desde Lleida tras haberse quedado a las puertas del ascenso y con varias buenas temporadas en 2ªB, pero su adaptación a 2ªA ha sido más dura de lo esperado. Empezó con oportunidades, gozando de varias titularidades en la primera vuelta, pero una lesión de rodilla le apartó de los terrenos de juego y prácticamente no volvió a contar con minutos.

 

Jorge Díaz:

Revolucionario. Nunca fue titular indiscutible, pero fue de los jugadores de ataque que más partidos disputó. Luchador incansable, revolucionó encuentros y provocó varios penaltis por desequilibrio, aunque la mayoría de ellos fueron desaprovechados. Si mejorara su juego de combinación, podría jugar en Primera División. Volverá a Zaragoza.

 

Máyor:

Titular. Tendría que haberlo sido Chrisantus, pero por sus prestaciones en lucha y por sus 7 goles, ha sido clave en la gran temporada del Reus. Hizo historia al marcar el gol que cortó la sequía de 53 años del equipo rojinegro en casa de su eterno rival. Renovado automáticamente en el duelo contra la UD Almería, debería tener algo más de competencia en su posición la temporada que viene.

 

Aritz López Garai:

Míster. Líder en el terreno de juego, su veteranía y saber hacer le han dado un plus al centro del campo rojinegro, tanto en construcción de juego como en ayudas defensivas. Se intuía que su experiencia sería un grado y cumplió con creces. Tanto, que se ha quedado con el banquillo del club reusense. Bienvenido míster.

 

Migue García:

Testimonial. A principio de temporada se preveía un duelo muy igualado en la titularidad del lateral izquierdo con Ángel Martínez, pero el buen inicio del barcelonés le relegó a la suplencia y contó con muy pocas apariciones en el once inicial. Aun así, el jiennense nunca desentonó cuando estuvo en el campo y con la marcha de Ángel, podría tener más minutos la próxima campaña.

 

Miramón:

Reciclado. Su adaptación al equipo de Natxo González fue complicada. Tanto, que siendo el segundo fichaje de relumbrón del club rojinegro, flirteó con la suplencia al no tener el protagonismo esperado en su posición habitual. Pero su gran actitud y su polivalencia le valieron para que el entrenador vitoriano probara con él de lateral derecho con resultados espectaculares. Brillante segunda vuelta, tanto en defensa, como sobre todo en sus incorporaciones en ataque. Merece la renovación sin lugar a dudas.

 

Guzzo:

Prometedor. Caso muy similar al de Ricardo Vaz, pero con chispazos interesantes. Se le ven tablas de jugador con una visión de juego primorosa, pero la falta de regularidad y el bajón físico del equipo en el invierno le perjudicaron mucho. Luego, no volvió a disponer de oportunidades. Tiene contrato largo y 21 años, por lo que es posible que se vaya cedido la temporada que viene.

 

Rafa García:

Frustrado. Una única titularidad y el exceso de mediocentros provocó que el jugador ciudadrealeño rescindiera su contrato en el mercado de invierno, marchándose al Racing de Ferrol de la 2ªB, donde ha tenido la continuidad que buscaba.

 

Javier Tomás Cortés

Maestro, aficionado del CF Reus Deportiu y apasionado del periodismo deportivo a partes iguales.

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