Real Madrid 5 – 0 Rayo Vallecano: Pasado el paréntesis, a otra cosa

El equipo de Paco Jémez se plantaba en el Santiago Bernabéu en un pico de rendimiento en el último mes de marzo, con cuatro victorias y un empate; los locales, con dos derrotas consecutivas. Dos extremos (tanto en rachas deportivas como en presupuesto, apoyo mediático y un largo etcétera) que anoche se tocaron el Santiago Bernabéu.

El Rayo había sorprendido con la discutible la decisión de su técnico de reservar a Gálvez para encuentros más asequibles (el central está al borde de la sanción por acumulación de tarjetas) y echar a los leones del Bernabéu al debutante Borja López (al que le ha costado casi cuatro meses recuperarse de la lesión con la que llegó del Mónaco), pero el asturiano estuvo seguro dentro de la, como siempre, casi suicida forma de jugar rayista.

Los visitantes sufrían para defender la espalda de sus laterales, y así llegó el primer gol, con internada de Bale y definición de Ronaldo. La lluvia arreciaba pero no los tantos locales, como alguno podía llegar a aventurar. El Rayo aguantó valientemente las embestidas del gigante, se permitió incluso llegar con facilidad a las inmediaciones de Diego López gracias a su juego de dominio, y en muchas fases del partido, fue el que llevó el peso del mismo. Le faltó, no obstante, golpear, o al menos amagar, porque siempre se quedó en los abismos del área, propiciando así los contragolpes madridistas.

Tras el 1-0, como en el Camp Nou, Jémez optó entonces por un cambio prematuro y, además, de hombre por hombre y de idénticas características. Esta vez el señalado fue Rochina, y su sustituto, José Carlos, que nada más salir se marcó una frivolidad en forma de control con la espuela. Luego estuvo más activo que el valenciano, pero, como todo el equipo, adoleció de falta de pegada.

Sobre el señorío madridista

En la segunda mitad el 2-0 no se hizo esperar, aunque vino precedido por un fuera de juego de Bale que el juez de línea, quizá notando el peso de la historia madridista, no tuvo a bien señalar. Saúl estuvo a punto de meter al Rayo en el partido con dos intentonas (una de ellas al palo), pero a partir de ahí el equipo se cayó por entero y terminó goleado.

Los cuatro tantos encajados en esos cuarenta y cinco minutos son quizá inmerecidos por el esfuerzo que realizó el equipo, aunque no por ocasiones recibidas. Si no llega a ser por la codicia de Cristiano Ronaldo, el resultado habría sido mayor. En el aspecto negativo del encuentro (además de las ínfulas del portugués), el que con el 4-0 algunos de los “valientes” de los que pueblan cada semana el “señorial” Bernabéu optaran por vociferar sus deseos de que el Rayo juegue el año que viene en Segunda; eso sí, solo se atrevieron a hacerlo a partir del 4-0 (aclaración del autor de esta crónica del porqué de las comillas anteriores). Y si esto no fuera suficiente para intentar acabar con la honra rayista, a José Carlos (ejemplo de superación tras superar siete meses de lesión) se le aparecieron viejos fantasmas y tuvo que abandonar el terreno de juego prematuramente por una mala flexión de la rodilla afectada el pasado agosto.

Así terminó el Rayo, con uno menos y rompiendo la racha de cinco encuentros sin caer derrotado, pero lo más adecuado sería poner este partido entre paréntesis, teniendo en cuenta los próximos rivales vallecanos: Celta, Espanyol y Betis. Ahí se decidirá buena parte del futuro del equipo.

 

Ficha técnica:

Real Madrid: Diego López; Carvajal, Pepe, Sergio Ramos, Coentrao; Illarramendi (Isco, 62’), Xabi Alonso, Di María (Casemiro, 70’); Bale, Benzema (Morata, 73’) y Cristiano Ronaldo.

Rayo: Rubén; Tito, Arbilla, Zé Castro, Borja López, Rat; Trashorras, Saúl; Rochina (José Carlos, 25’), Bueno (Jonathan Viera, 59’), Iago Falque; y Larrivey (Longo, 70’).

Goles: 1-0: C. Ronaldo (15’); 2-0: Carvajal (55’); 3-0: Bale (68’); 4-0: Bale (70’); 5-0: Morata (78’).

Árbitro: Delgado Ferreiro (comité vasco). Solo amonestó al local Carvajal.

Incidencias: Estadio Santiago Bernabéu. Unos 60.170 espectadores.

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