Rayo Vallecano 1 – 1 Atlético de Madrid: Fútbol triste a horas lamentables

Tan solo un fútbol de la más cuestionable calidad podría complementar un horario tan bochornoso. Ejerciendo una vez  más de antagonistas, la Liga de Fútbol Profesional se encargó de jugar con la ilusión del aficionado en un día tan especial como es el de Reyes y con una competición diferente como la Copa, promoviendo el vacío en las gradas de media España. El más claro de los ejemplos se vivió en Vallecas, donde lejos de rememorar el partido vivido hace escasos diez días, Rayo Vallecano y Atlético cerraron el día festivo regalando noventa minutos de un fútbol aburrido, monótono y gris, por no decir negro.

Pocos fueron aquellos que decidieron acercarse al estadio madrileño, pero menos todavía serían los que saliesen satisfechos con el espectáculo mostrado. Más allá de la mejora rayista confirmada y del debut de Augusto y Kranevitter como jugadores rojiblancos, podemos sacar pocas concusiones positivas.

Ni siquiera la presencia de Thomas en las filas rojiblanca, ni la explosividad de un Bebe cada vez más en forma parecieron animar la idea de ninguno de los dos equipos. Renunciando a toda idea futbolística elaborada y siendo cómplices de un fútbol digno de categorías amateur, tanto los hombres de Jémez como los de Simeone consiguieron sonsacar bostezos del espectador, independientemente de los colores.

Renunciando ambos a batalla técnica, los locales al menos se aferraron a la táctica y el coraje. Aprovechando el desorden en la medular rojiblanca potenciado por la entrada de los ya mencionados Kranevitter y Augusto, todavía inadaptados y faltos de rodaje con el grupo, el equipo franjirrojo vio en el duelo copero una opción para desquitarse de la derrota in extremis del último duelo que les enfrentó a los atléticos.

El Atlético se mostró irreconocible, superado en los primeros cuarenta y cinco minutos en todas las facetas del juego. Cortocircuitado en ataque y demasiado pasivo en defensa, el conjunto colchonero concedió, tras un mal despeje de Thomas, la primera oportunidad del encuentro a un Nacho que no dudó en ejecutar. Desde la frontal y sin más dilaciones, el lateral madrileño inauguró el marcador con un primer disparo a puerta potentísimo ante el que poco pudo hacer Miguel Ángel Moyá.

Tras el gol recibido, el conjunto visitante precio tratar de revertir la situación de forma vaga, teniendo la ocasión más clara en las botas de Carrasco, quien se topó con un gran Juan Carlos bajo los palos. Lejos de mostrarse revertir la situación y mostrarse superior, el Atlético siguió sufriendo las acometidas rayistas, viendose acosado incluso a balón parado, con un remate de un Diego Llorente que, sorprendentemente, pudo hacer el segundo tanto de la noche sin oposición alguna.

La situación volvía a requerir de cierta urgencia para los del Manzanares y, como tal, de modificaciones en el once. Sin equivocaciones ni meteduras de pata, Simeone apareció para innovar y volvió a acertar desde la banda. Tratando de buscar vida en la punta de ataque introdujo a Jackson y Vietto, en detrimento de un Fernando Torres apático y cada vez más tristón, y para subsanar la sangría un centro del campo en el que cada día se echa más de menos a Tiago entró Saul, quien tuvo que ponerse el mono de faena y desatascar un partido que se estaba resistiendo más de lo que el guión parecía establecer a priori.

Fue el segundo, Saul Ñíguez, quien verdaderamente ejecutó la mejora rojiblanca. En el momento preciso, con tiempo suficiente como para ejecutar una nueva remontada, el canterano apareció, luciendo incluso el brazalete de capitán durante los últimos minutos, para salvar a un Atlético ahogado. Pasada la hora de juego y aportando soluciones, Saul emergió en el área para igualar el encuentro y maquillar la triste imagen mostrada.

El tanto pareció animar a los visitantes, acostumbrados ya a revitalizarse en los últimos compases, aunque esta vez el efecto no fue el esperado. Los relevos ejecutados por Jémez desde la banda también contaron con el efecto esperado y aportaron al Rayo ese plus de fuerza y vitalidad inexistente en la última ocasión que les valió para aguantar el resultado y salir muy vivos del duelo.

La satisfacción local era innegable pese al empate final. La mejora del conjunto de la franja es visible y esta llama al optimismo en el humilde barrio madrileño. Plantar cara a un equipo como el Atlético, a pesar de las innovaciones en el once, se presentaba como imposible poco antes del parón navideño, pero los resultados cosechados tras las fiestas confirman la buena mano de Jémez y la evolución de sus hombres, quienes han pasado se mostrarse como jugadores de Segunda a jugadores de Champions en tan solo una semana, según su entrenador en rueda de prensa.

El resultado deja abierta la eliminatoria. El gol fuera de casa y el factor campo sitúan al Atlético como favorito, pero la irregularidad de los hombres de Simeone durante los últimos encuentros y la inagotable ilusión vallecana nos presentan un encuentro de vuelta emocionante y, al menos, disputado. El Vicente Calderón dictará sentencia.

Ficha técnica

1 – Rayo Vallecano: Juan Carlos, Tito, Nacho, Zhang (Quini, min.65), Dorado, Llorente, Bebé (Embarba, min.80), Jozabed, Pablo Hernández, Miku (min.75) Montiel y Manucho.

1 – Atlético de Madrid: Moyá, Gámez, Giménez, Savic, Siqueira, Kranevitter, Augusto (Vietto, min.56), Thomas, Oliver Torres (Saúl Ñíguez, min.56), Carrasco y Fernando Torres (Jackson Martínez, min.75).

Goles: 1 – 0, min.35, Nacho; 1 – 1, min.67, Saúl Ñíguez

Árbitro: Jaime Latre (C.Aragonés). Amonestó a Miku (min.22) y Dorado (min.78) por parte del Rayo. Y a Siqueira (min.19), Torres (min.29), Saúl (min.71) y Thomas (min.91) en el Atlético.

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