La unión hace la fuerza, nunca lo vas a olvidar

«La unión hace la fuerza, nunca lo vas a olvidar» termina ‘Mis colegas’, canción del álbum ‘Que corra la voz’ de SKA-P, grupo originario de Vallekas, ese barrio humilde que tan de moda está en esta semana. En estos días en los que la desinformación y la abrupta opinión copa informativos, artículos de periódicos, programas deportivos de radio y redes sociales, se hace necesario aclarar varios puntos para entender precisamente esto, la unión de la práctica totalidad de una barriada (o al menos de la afición futbolera de esta zona y todas sus peñas)  frente a lo que es un fichaje, el de Roman Zozulya, que atropella todos los valores que el Rayo Vallecano desprende desde 1924, año de su fundación.

A nadie se le escapa de qué pie cojea la masa social de la franja. Sólo por eso, la llegada del ucraniano Zozulya cedido hasta final de temporada desde el Real Betis ya era un descalabro para la entidad. Pongamos en antecedentes el caso por si alguien todavía no se ha enterado. El famoso Zozulya es conocido por su predilección y pertenencia a organizaciones de ultraderecha de su país. De hecho, más de una información y fotografías del individuo corroboran la máxima, aunque el propio jugador al firmar, su representante y la institución, con Martín Presa a la cabeza, nieguen la mayor.

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Y es que no, no todo vale. En Vallekas no quieren neonazis en su equipo. Ni los Bukaneros ni la Plataforma ADRV, pero tampoco la gente del multicultural barrio que poco o nada tiene que ver con este deporte. Haciendo un barrido por redes sociales, la proporción de detractores/partidarios de esta incorporación es de 100 a 1. Claro está que si te paseas por los shows televisivos o radiofónicos, la cosa cambia, fruto del desconocimiento y de la fobia indiscriminada que se tiene a la palabra ultra, aunque en muchos casos sólo se trate de grupos de aficionados organizados que apoyan a sus equipos y aboguen por causas sociales por las que jamás serán noticia.  Por ello, los medios señalan cualquier acción de estos grupos y de sus equipos sin llegar al quid de la cuestión.

¿Cómo es posible que llegue al Rayo un reconocido neonazi como Zozulya? ¿Cómo es posible que intenten engañar con el comunicado firmado por el futbolista con palabras que él jamás emitiría? ¿Cómo es posible que todos los enfoques de la noticia apunten y señalen a los mismos? ¿Nos hemos olvidado ya de todos los crímenes del nazismo? ¿Vale todo en el fútbol?

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Afortunadamente, en este barrio obrero no vale todo. El gran rechazo mostrado por la mayor parte de la afición del Rayo se hizo plausible con varias pintadas que rezaban lemas como ‘Vallekas no es lugar para nazis’ o pancartas en el entrenamiento a puerta abierta de ayer miércoles. Antes de esto, el día 31, día que se cerraba el mercado invernal, las peñas ya manifestaron un comunicado titulado ‘En Vallecas no cabe el fascismo‘ con frases tan esclarecedoras como «cuando parece que nada puede sorprendernos en este club siempre llega otra bofetada a nuestros valores e historia: entre los miles y miles de jugadores que hay en el mercado deciden fichar a un reconocido neonazi como Zozulya» y otras verdades como que el jugador «ha empuñado armas, ha donado dinero a los batallones fascistas, luce sus símbolos y ha manifestado su apoyo a la ultraderecha del país, para quien es un símbolo». El famoso futbolista ayudó en su día a los ultras del Dnipro a reclutar voluntarios para el Batallón Azov, un destacamente ultranacionalista, de neofascistas y neonazis ucraniano, por citar otras de sus lindezas…

De momento, el jugador ha regresado a Sevilla, pero sigue perteneciendo al Rayo Vallecano hasta final de temporada. Independientemente del resultado final de la polémica, hay que buscar culpables, y se me viene a la cabeza el nombre de Raúl Martín Presa. En este pulso personal que mantiene con parte de la afición de la franja, a la cabeza visible de la directiva rayista no se le ocurre otra cosa que fichar un jugador que choca completamente con el ideal de un gran % de los socios y entre ellos Bukaneros, que desde 1992 abogan por su lucha contra el racismo, la represión y el fútbol negocio. La provocación es del máximo dirigente, que debería mirar a su ombligo y comprobar la nefasta gestión que lleva a cabo desde que el empresario madrileño es máximo accionista de la ADRV.  Y con esta operación, el amigo se ha coronado. Tampoco olvidemos que la segunda principal fuente de ingresos del club llega por el dinero recaudado en abonos, sin profundizar en la esencia del fútbol de siempre que dice que un equipo es de sus socios, y en este caso, una vez más, los aficionados franjirrojos se ven pisoteados.

Pero no solo hablamos de Bukaneros, el fichaje también colmó la paciencia de la Federación de Peñas del Rayo, de los accionistas minoritarios y de simpatizantes, que de una u otra forma han pedido que no se manche, una vez más, el escudo y la historia de un club de barrio, un club humilde donde no caben neonazis ni nada que se lo parezca.

Samuel Rodríguez

Plumilla pucelano, concretamente de la noble villa de Olmedo. Director de losotros18.com

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