El Tartiere ruge y el Oviedo apunta a lo más alto

Foto vía realoviedo.es

Foto vía realoviedo.es

El Real Oviedo y su afición van a despedir este 2017 de la mejor manera posible. Después de un complicado primer tramo de año en el que el equipo no logró los objetivos, se llegó a verano y la plantilla sufrió una gran renovación. Llegó Anquela y el oviedismo se llenó de optimismo, sin embargo, el inicio de temporada no fue bueno y costó coger sensaciones. El último tramo de año ha sido perfecto, el Oviedo suma cinco victorias consecutivas en las que solo ha encajado un gol. Equipo y afición están más juntos que nunca, y esto puede ser lo que lleve al Oviedo al sueño llamado Primera División.

2017 ha sido un año de sensaciones encontradas en el seno del Real Oviedo. De enero a junio el equipo era un quiero y no puedo. El objetivo era llegar a playoff, pero la lamentable respuesta del equipo en los partidos de fuera de casa hizo del objetivo una meta inalcanzable. Fernando Hierro no fue capaz de manejar la situación y con el fin de la temporada 2016/2017, el club decidió no contar más con el malagueño y remodelar la plantilla. Anquela fue el elegido para asumir el banquillo carbayón, la afición creía que con el jienense sus sueños se harían realidad.

La llegada de Juan Antonio Anquela supuso la profunda renovación mencionada anteriormente. Hombres que llevaban en club desde la etapa en Segunda B dejaron el club, por lo que no quedaban demasiados hombres ‘veteranos’ en la plantilla. El Oviedo contrató a jugadores de dilatada experiencia como Forlín, Mariga o Aarón Ñíguez. Además de estos nombres, también llegaron otros hombres que han demostrado a la perfección su gran calidad para Segunda División. Es el caso de Mossa, Ramón Folch y Carlos Hernández, los tres muy importantes en el sistema actual del entrenador jienense.

Foto vía realoviedo.es

Foto vía realoviedo.es

Una derrota en los cinco primeros partidos fue el buen balance inicial del nuevo Oviedo de Anquela, incluido un empate agónico y merecido en El Molinón. Después de esto, los azules vivieron un profundo bache en el que estuvieron cinco partidos sin conocer la victoria. La afición seguía al lado de los suyos, sin embargo, desconfiaban del equipo y veían otra temporada en la que el objetivo se iba a quedar lejos. Una serie de cinco partidos en los que se alternaron victorias y derrotas, finalizó en Valladolid, con una derrota por 3-1 frente a los pucelanos. Después de esto, el Real Oviedo solo fue hacia arriba.

El cambio de racha del Oviedo coincidió con un cambio en la portería y con la consolidación de un nuevo sistema. Alfonso Herrero sustituyó a un cuestionado Juan Carlos y el toledano solo conoce la victoria desde que ocupa la portería carbayona. Además, Anquela ha encontrado en el 3-4-3 el sistema ideal para este Oviedo en el que la enfermería ha estado casi siempre llena. El partido frente al Numancia fue el punto de inflexión. La victoria por 3-1 frente a los sorianos fue la primera de la racha de victorias en la que ahora está inmerso en Oviedo. Después de este triunfo han llegado otros cuatro, en los que los azules no han encajado.

Foto vía laliga.es

Foto vía laliga.es

El parón navideño ha llegado cuando el Real Oviedo mejor estaba. Cinco victorias seguidas y tan solo un gol encajado han aupado a los de la capital del Principado al tercer puesto. El 2017 ha sido un año de sensaciones encontradas para los oviedistas, pero estos 12 meses van a acabar de la mejor manera posible. El 2018 comenzará con dos salidas seguidas harto complicadas. Huesca y Rayo serán los primeros rivales del Oviedo en este nuevo año, si se consiguen dos buenos resultados frente a estos dos rivales directos el oviedismo tendrá licencia para soñar. Afición y jugadores están unidos como antaño, son uno y tienen entre ceja y ceja desterrar el ‘Volveremos’ y adoptar un nuevo lema: ‘Hemos vuelto’.

También te podría gustar...