Real Oviedo: todo iba bien hasta que Egea explotó

El conjunto azul estaba realizando una temporada impresionante, tras conseguir el ascenso a la Liga Adelante después de pasar un largo peregrinaje de 12 años por los inframundos del fútbol español. Todo era maravilloso, por fin, en la capital del Principado hasta que dos derrotas consecutivas y una bronca de Sergio Egea con varios jugadores en el primer entrenamiento de la semana pasada acabaron con el mayor periodo de calma en la entidad azul de la última década. El argentino, que no contaba con el apoyo de sus jugadores desde hacia tiempo, estalló con una reacción impropia de su carácter, que dejó a las claras que algo no estaba funcionando bien en el vestuario y que los resultados habían servido para taparlo. A partir de ese momento todo se precipitó, Egea dimitió y la paz social en el entorno azul se rompió con consecuencias imprevisibles para lo que resta de temporada, a pesar de que el Oviedo mantiene sus opciones de ascenso intactas.

«Entrenen, compitan y cállense la boca». Son las palabras breves y directas que escenificaron un cambio de ciclo en el conjunto azul que llegó antes de tiempo. Se las dirigía un dolido Sergio Egea a sus jugadores poco antes de dimitir, asfixiado por sus desavenencias con un vestuario que no compartía su metodología, aunque parezca difícil de creer a tenor de sus resultados.

Es muy extraño que un entrenador dimita, pero más lo es que lo haga cuando ha conseguido un ascenso y tiene a su equipo en condiciones de optar a otro. Sergio Egea demostró con su decisión ser un técnico diferente a lo habitual, quizás en la línea de lo que habían marcado sus 20 meses a cargo del banquillo azul. Su adiós manchaba una temporada que estaba siendo casi perfecta, sembrando las dudas sobre lo que pasaría a partir de ese momento.

Antes de la decisión de Sergio Egea, el Real Oviedo estaba apenas a dos puntos de los puestos de ascenso directo y en tercera posición. Con una plantilla en la que continúan gran parte de los jugadores que el pasado mes de mayo lograban el ansiado ascenso en el Ramón de Carranza. Un bloque que se reforzó con jugadores de experiencia en la categoría, si bien la mayoría no han terminado de alcanzar, hasta el momento, el rendimiento esperado. Lo que ha hecho recaer el peso del equipo sobre jugadores que ya estaban en Segunda B como Esteban, David Fernández, Susaeta o Borja Valle, además de los canteranos Diegui y Cristian Rivera, que han contando con bastantes minutos, especialmente el primero, titular habitual.

De los fichajes realizados el pasado verano por el conjunto azul, solamente Toché ha alcanzado el rendimiento esperado. El ariete, con sus 12 goles anotados, es el pichichi del equipo y uno de los máximos goleadores de la categoría. Otros jugadores han desarrollado un papel aceptable, como es el caso de Peña o Aguirre, este último saliendo, casi siempre, desde el banquillo. Mientras que otros fichajes de relumbrón, como Koné, Hervías o Héctor Verdés han desarrollado, con mayor o menor participación, una temporada demasiado irregular, mala en el caso del lateral José Fernández, que desde principio de temporada dejó de contar para Sergio Egea. La lesión en pleno mercado invernal de Borja Gómez, titular indiscutible hasta enero, obligó al club a incorporar a otro central, Josete, que aún no ha debutado. Mientras que la otra incorporación invernal, Michel, ha ido de más a menos después de su llegada. Recientemente ha debutado Rubén Miño bajo los palos, sustituyendo a Esteban por lesión de este. El cancerbero catalán ha dejado buena imagen pese al momento de la temporada en la que le ha tocado debutar.

La salida de Egea ha obligado provisionalmente al hasta diciembre jugador del Real Oviedo, David Generelo, a asumir las riendas del equipo. Una lesión de rodilla obligó al mediocentro a dar el paso del césped a los banquillos. Su debut no ha sido bueno, con la derrota del pasado fin de semana ante el Alcorcón en la que el equipo ofreció una mala imagen después de una semana convulsa. El sábado ante la Ponferradina tendrá una segunda oportunidad, que podría ser la última como entrenador carbayón. Y es que el Real Oviedo sigue buscando un nuevo técnico, que se está haciendo de rogar. Suya será la responsabilidad de reconducir el camino de un equipo que, hasta la semana pasada, apuntaba directamente a la Primera División. Restan 12 jornadas para retomar el camino tras el paso de la tempestad.

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