Real Oviedo 1 – 1 Cádiz CF: Decidirá el Carranza

Real Oviedo y Cádiz empataron a un gol en la ida del playoff de ascenso a Segunda División ante 30.000 espectadores con un ambiente de Primera en el Nuevo Carlos Tartiere. Los gaditanos tomaron ventaja con un gol de Jona al borde del descanso pero un tanto de Diego Cervero a diez minutos del final resucitó al Oviedo y deja la eliminatoria abierta aunque con ventaja para el Cádiz, que tendrá a favor el ambiente del Carranza en el partido de vuelta.

Dos de las aficiones más fieles de España, dos equipos históricos de Primera División y solo una eliminatoria de por medio para que uno de los dos disfrute de las mieles del éxito con la consecución de un ascenso que ambos clubes llevan muchos años esperando. El partido de ida del playoff a Segunda División no defraudó ni por expectación, ni por ambiente, ni por intensidad. Sobre el terreno de juego se enfrentaron los, probablemente, dos mejores equipos de la Segunda B, que, tras firmar las tablas, acabaron emplazándose a una segunda batalla en el Carranza que, esta vez, sí será decisiva para saber cuál de los dos regresa a la división de plata por la vía rápida.

El partido comenzó mucho antes de que el árbitro realizase el pitido inicial. Las calles de Oviedo primero, y los aledaños del Tartiere después, acogieron la cordialidad de unos y otros con un intercambio de cánticos que evidenció la grandeza de ambas aficiones, solamente empañada por la actuación de algunos cafres que pusieron la nota negativa con unos incidentes que no pasaron a mayores ante la actitud conciliadora de la inmensa mayoría de aficionados.

El escenario del partido, el Nuevo Carlos Tartiere, vestía sus mejores galas tras colgar el cartel de “no hay billetes” a lo largo de la semana. 30.000 almas, entre las que se encontraban 1000 cadistas desplazados desde Andalucía y una visita muy especial, la de Carlos Slim -la segunda fortuna más grande del mundo- que acudió, por primera vez, a ver al equipo del cual es máximo accionista y lo hizo, además, acompañado por su familia, entre la que se encontraba su yerno Arturo Elías, la cabeza visible de la implicación del Grupo Carso en el Real Oviedo. Ambos vivieron el partido con la misma intensidad que cualquier aficionado de toda la vida del club carbayón.

La igualdad se materializó sobre el terreno de juego

Con un espectacular tifo que rezaba: “Llegó la hora de salir del pozo”, la afición del Real Oviedo recibía a los suyos, en medio de un mosaico blanco y azul que ocupada la totalidad del estadio, exceptuando la grada en la que estaban ubicados los aficionados cadistas, cuya presencia también se hizo notar a lo largo del todo el encuentro.

Sobre el terreno de juego ambos evidenciaron la igualdad que denotan los números que han conseguido a lo largo de la temporada, aunque fuera en grupos diferentes. También quedó claro que en el playoff lo importante es no hacer concesiones al rival, con lo que el encuentro fue bastante trabado y con pocas ocasiones, aunque con mucha intensidad.

El Cádiz salió mejor al terreno de juego, llegando a botar hasta tres córners en los diez primeros minutos, aunque todos ejecutados sin consecuencias para la portería de Esteban. Más peligrosa fue la ocasión de Fran Machado que, estorbado por Nacho López en el área, no acertó a batir al portero carbayón.

El planteamiento defensivo del Cádiz bordeó la perfección durante la primera parte. Los gaditanos anularon por completo a Linares y a Héctor Font y únicamente dejaron al Oviedo generar peligro por las bandas, con dos activos Susaeta y Borja Valle, aunque las jugadas fabricadas por estos no encontraron con facilidad el remate de sus compañeros.

Fue precisamente Valle el que tuvo que hacer la guerra por su cuenta para originar la primera llegada clara de los azules en la primera mitad, tras irse de varios rivales remató sobre la portería obligando a Aulestia a realizar una gran parada por bajo.

Esta ocasión espoleó al Oviedo que estaba viviendo sus mejores minutos al borde del descanso, cuando una perdida de balón originaba un contragolpe gaditano, el balón le llegaba a Juan Villar en la banda derecha y su centro era rematado por Jona al fondo de la red. Un gol psicológico a un minuto de finalizar la primera mitad que ponía al Cádiz en ventaja.

El Oviedo salió con rabia en los segundos cuarenta y cinco minutos y el Cádiz, aunque gozó de un disparo al palo que pudo dejar casi sentenciada la eliminatoria, fue dejándose ir conforme pasaban los minutos. El mayor empuje azul estuvo acompañado de cambios importantes. La entrada de Diego Cervero y de Sergio García al terreno de juego permitió a los locales dar una mayor sensación del peligro, con un fútbol más directo sobre el área de Aulestia.

Ambos jugadores protagonizaron las dos llegadas más claras de la segunda mitad. Primero con un sensacional disparo lejano de Sergio García que se estrelló en la madera y, posteriormente, a diez minutos del final, con el tanto anotado por Diego Cervero que lo celebró con toda la rabia oviedista que llevaba dentro. Nacho López recuperó con pundonor un balón en campo rival, abrió más a la derecha para Borja Valle y el centro de este fue cabeceado por Cervero al fondo de las mallas con un remate de cabeza ante el que Aulestia podría haber hecho algo más. Era el 1-1 que volvía a meter al Oviedo en la eliminatoria.

El conjunto azul no se conformaba con el empate y buscó el segundo tanto hasta el final, pero las continuas perdidas de tiempo no permitieron que el juego fuera todo lo fluido que le interesaba a los carbayones. La tensión era máxima en los últimos minutos, tanto fue así que el centrocampista Garrido fue expulsado tras empujar a Diego Cervero con el juego parado.

Los gaditanos perdieron en el descuento, que casi no se jugó, a una pieza clave en el centro del campo que no estará en el partido de vuelta, aunque lograron frenar el empuje del Oviedo y firmar un 1-1 que les da ventaja en la eliminatoria que decidirá cuál de los dos equipos regresa a la Segunda División por la vía rápida. El encuentro se disputará el próximo domingo a las 18 horas en el Ramón de Carranza.

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