Un nuevo final aciago para el Real Oviedo

El conjunto que esta temporada ha dirigido el malagueño Fernando Hierro no ha conseguido el objetivo que se marcó al principio de la temporada, alcanzar el playoff. Esta decepción ha sido la segunda consecutiva después de que la campaña pasada firmase un final de temporada horrible que les dejó fuera de estas posiciones. Es momento de replantearse el futuro y ver lo que se quiere del Oviedo en los próximos años. Hierro ha dejado de ser entrenador de los carbayones, dejando una magnífica imagen de elegancia en su despedida. Ahora toca tomar decisiones, y siempre pensando en el futuro del club.

El comienzo de la temporada para el Oviedo fue un tanto irregular. Muchos nombres nuevos, incluido el del entrenador, necesitaban compenetrarse bien para poder funcionar. Esto ocurrió en Cádiz, donde los carbayones ganaron 0-2 y comenzaron una buena racha de resultados, que les mantendría siete partidos seguidos sin perder. En este periodo se enfrentó a tres equipos que acabaron por encima en la clasificación, Girona, frente al que empató; y Cádiz y Tenerife, a los que ganó sin excesivos problemas.

Esta gran racha del Oviedo se rompió con una contundente derrota por 4-0 frente al Huesca. En ese partido disputado en El Alcoraz comenzó una pobre racha a domicilio que mermó sus opciones de ascenso. Desde aquel momento encadenó cinco partidos a domicilio perdiendo, cuatro de ellos encajando una gran cantidad de goles y dejando la moral del equipo por los suelos. Con una racha como esa es prácticamente imposible alcanzar los tan ansiados puestos de playoff a final de temporada.

A partir de ahí se comenzaron a cruzar buenos y malos resultados, que, junto a los resultados del resto de equipos de la zona alta, mantuvo al Oviedo en puestos de playoff durante una buena parte de la temporada. La racha que terminó de “matar” al Oviedo comenzó en Lugo, donde perdió por 2-1 y donde se inició una serie de resultados que alejaron al Oviedo del objetivo. Siete partidos seguidos sin ganar dejaron a los de Hierro en una situación muy complicada y con opciones mínimas de entrar en playoff. Pese a las dos últimas victorias frente a Sevilla Atlético y Elche, el Oviedo acabó la temporada en la octava posición, cerrando la temporada de una forma decepcionante, algo que ya ocurrió el año pasado.

Pese a que la temporada ha sido decepcionante para la afición ovetense, ha habido algunos nombres destacados que sí le han dado alegrías a la gente del Tartiere. Dos de los más destacados han sido David Costas y Lucas Torró. Ambos jugadores llegaron cedidos por Celta y Madrid respectivamente, se han mantenido a un gran nivel y han demostrado que están capacitados para jugar en una categoría superior. Otros nombres destacados han sido el guardameta Juan Carlos, que ha salvado muchos puntos, y la sociedad Susaeta-Toché. El eibarrés ha sido el máximo asistente de Segunda, mientras que el delantero murciano ha finalizado en el top 10 de goleadores.

Ahora es tiempo de reflexión. Lo primero es firmar un entrenador que sea capaz de darle al equipo lo que necesita para pelear de verdad y hasta el final por el ascenso. Hay varios nombres encima de la mesa, pero todo parece que se resolverá cuando acaben el playoff de ascenso a Primera. Después de esto el entrenador tendrá que pedirle a la dirección deportiva lo que quiere para su equipo y en base a esto comenzar a dar bajas y a fichar nuevos jugadores. Lo que está claro es que el objetivo para el año que viene será el mismo, pelear por el ascenso a Primera División. Lo que la afición no permitirá será que el equipo no lleve hasta el final el lema del equipo: orgullo, valor y garra. Con estas tres cosas el Oviedo podrá hacer grandes cosas.

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