Real Zaragoza 2 – 2 CD Numancia: Tablas en el derbi del Moncayo gracias a la relajación maña y la fe numantina

Zaragoza y Numancia firmaron tablas en el derbi del Moncayo tras un partido que tuvo de todo. Los maños, que fueron de más a menos, tuvieron hasta dos goles de ventaja pero la relajación local unida a una mejora del Numancia en la segunda mitad permitieron que el partido terminara con el marcador igualado a dos tantos.

Como cada derbi del Moncayo, el partido estuvo marcado desde antes del inicio por el hermanamiento entre aficiones, que dio un colorido especial a La Romareda. Sobre el terreno de juego el hermanamiento también parecía real, ya que los errores de ambos equipos fueron los que marcaron el encuentro. En los momentos decisivos, los delanteros de sendos conjuntos fueron mejores y estuvieron más avispados que sus rivales defendiendo las respectivas porterías.

El duelo, que no es un derbi regional pero que por las buenas relaciones entre aficiones es el partido más especial para ambas hinchadas, comenzó con más intensidad que buen juego y ocasiones. El Zaragoza se mostraba más incisivo y sobre todo la velocidad en la parte ofensiva se imponía a una lentitud de la defensa numantina cuando corría haca atrás. El problema fue que en los últimos metros no acertaban los atacantes maños para encontrar la portería defendida por Munir.

Con el paso de los minutos la contienda se equilibró porque el Numancia igualó en intensidad y presión. El duelo se convirtió en un juego vivo en la medular pero con demasiadas imprecisiones como para crear peligro. Cuando el partido se estabilizaba en el cero cerismo, llegó la jugada que empezó a volver loco el partido. Un pasa al hueco hacia la banda derecha de Pedro iba a ser convertido en una bellísima jugada por Marc Bertrán. El lateral hizo un gran control, dejó atrás a Valcarce con un perfecto recorte y sólo Munir evitó lo que hubiera sido uno de los goles de la jornada con una gran parada. La mala suerte para el Numancia fue que el rechace de Munir terminó a los pies de Abraham. El jugador maño, en posición dudosa, remataba a puerta vacía para hacer el 1-0.

Este gol pasada la media hora espoleó al Zaragoza, que tuvo el segundo cerca instantes después. Otra gran internada por la banda derecha del equipo local no encontraba un rematador en el área pequeña soriana. Con la ventaja maña por la mínima se iba a llegar al descanso con la sensación de que el Zaragoza estaba dominando gracias a su velocidad en la parte ofensiva.

Tras el paso por vestuarios, el Numancia salió dispuesto a empatar y por ello dio un paso hacia adelante. Cerca estuvo de conseguirlo en el minuto diez de la reanudación, pero Alegría disparó tremendamente mal y desviado cuando tenía todo de cara. Ese paso hacia adelante, también en la línea defensiva, fue un arma de doble filo para el Numancia. Por esta situación, apenas dos minutos después de la pifia de Alegría, iba a llegar el segundo gol local. Erik Morán iba a aprovechar la línea adelantada y una indecisión de marca entre los centrales para dar un pase medido a Ortuño. El delantero, que dejaba claramente atrás por velocidad a Orfila, se plantaba ante Munir y no fallaba con un buen disparo desde la frontal del área.

No se había cumplido ni el primer cuarto de hora de segunda mitad y el marcador lucía un 2-0 que parecía definitivo. Y así pudo ser, si no llega a aparecer la reacción numantina tan solo tres minutos después del tanto de Ortuño. Iñigo Pérez colgaba una falta lejana y Pedraza remató a gol. El centrocampista numantino se adelantó a todos ante la pasividad de la defensa maña y acortaba distancias.

Con el 2-1 empezó el carrusel de cambios y, otro partido más, el Numancia mejoró notablemente. Óscar Díaz, Natalio y Aquino dieron otra cara a la parte ofensiva del Numancia sobre todo por lo incisivo que era el delantero y la velocidad de Natalio en las transiciones. De las botas de estos dos jugadores se creó el gol del empate. A trece minutos del final, Natalio se fue por velocidad de sus rivales, pero el disparo a portería cuando llegaba a la esquina del área no era bueno. La suerte para el Numancia fue que este flojo disparo iba a terminar en la maraña de piernas que había en el punto de penalti y esto lo aprovecharía Óscar Díaz para marcar. El instinto asesino del delantero numantino tuvo el premio del empate.

El Zaragoza se había visto por delante con el 2-0 y se había limitado a ver cómo pasaban los minutos. Esta relajación fue castigada por la fe que dieron los cambios a los visitantes. Con las tablas en el marcador, el partido se convirtió en un correcalles que pudo caer de cualquier lado. Eso sí, estuvieron muy cerca los tres puntos de quedarse en La Romareda, pero Munir se negó. El meta soriano sacó en los instantes finales dos goles clarísimos, primero a Pedro y luego a Jorge Díaz, ambos en remates claros dentro del área.

El partido terminó tras las dos grandes actuaciones del meta numantino con el empate a dos goles. El Zaragoza tuvo el triunfo en la mano, lo dejó escapar y luego se lo quitó Munir con sus paradas. Por su parte, el Numancia, un partido más, sigue sin ganar, sigue comenzando fatal los partidos y sigue mejorando de forma impresionante en la segunda mitad cuando entras los jugadores del banquillo.

El punto evita que el Zaragoza se acerque al ascenso directo y pone en riesgo su tercera posición, mientras que al Numancia le sitúa en un punto equidistante a cinco puntos de promoción y de descenso.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Bounou, Marc Bertrán, Jesús Vallejo, Cabrera, Diego Rico, Abraham (Aria min 84), Erik Morán, Sergio Gil (Tarsi min 72), Alfredo, Pedro y Ángel (Jorge Díaz min 76).

C. D. Numancia: Munir, Medina, Orfila, Callens, Valcárce, Pedraza  (Natalio min 76), Gaztañaga, Iñigo Pérez, Nacho (Aquino min 72),David Concha (Óscar Díaz  min 62), Álex Alegría.

Goles: 1-0 Abraham, 2-0 Ortuño, 2-1 Pedraza, 2-2 Óscar Díaz

Árbitro: Cuadra Fernández (colegio balear).

Incidencias: Partido correspondiente a la 17ª  jornada de la Liga Adelante disputado en el Estadio de La Romareda.

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