UD Almería 1 -1 Nàstic de Tarragona: Dimitrievski se viste de héroe

Dimitrievski en el momento en que le para el penalti a Verza. Imagen vía lfp.es

Dimitrievski parando el penalti a Verza. Imagen vía lfp.es

Precioso el partido que ha disfrutado esta tarde el Estadio Juegos Mediterráneos entre Almería y Nàstic, un duelo directo en la lucha por la salvación en el que se vio de todo y que finalmente se saldó en un justo empate. Ambos equipos ofrecieron un gran partido de fútbol, con un ritmo frenético y un fútbol vistoso que mantuvo la emoción del choque durante los noventa minutos.

El que mejor saltó al césped del Juegos Mediterráneos fue el Nàstic. Como suele ser habitual en los de Rodri, la primera ocasión del partido llegó muy pronto, en el minuto 2, mediante un cabezazo de Manu Barreiro -tras la salida de un córner- que paró René sin problemas. Los granas dominaban el partido en todos los aspectos. Tenían la posesión, realizaban combinaciones a una velocidad inédita esta temporada, presionaban a la altura de la frontal del área del Almería… En definitiva, los mejores minutos de Nàstic del año, con mucha diferencia.

El Almería, impreciso ante la intensidad y el nivel de juego de los visitantes, aguantaba el chaparrón con un gran nivel defensivo, como suele ser habitual en los equipos de Lucas Alcaraz. La primera ocasión de los locales llegaría en el 10’, tras una gran jugada individual de Pozo -claramente el mejor de su equipo-  con un disparo desde 30 metros que se marchó alto. Un minuto más tarde, sería Rubén Alcaraz el que rematase de cabeza un gran centro de Pozo, pero se topó con un Dimitrievski que hoy se reencontró con su mejor versión y salvó en múltiples ocasiones a su equipo de la derrota.

El estirón del Almería no intimidó a los jugadores del Nàstic que, guiados por un gran Muñiz –una vez más, la clave de la fluidez ofensiva visitante-, a punto estuvieron de adelantarse en el marcador en el minuto 12’. Fue el propio Muñiz el que puso un pase en largo precioso que dejó solo a Barreiro ante René, aunque el portero almeriense fue más rápido y llegó a tiempo para despejar el balón. El partido entraba de esta manera en un maravilloso ida y vuelta, con un fútbol combinativo muy vistoso en ambos conjuntos.

Sobrepasado el cuarto de hora de partido, el Almería parecía disponer de más posesión de balón; sin embargo, era el Nàstic el que creaba más peligro cuando tenía el balón. Mucho más incisivo el conjunto grana. Una de las oportunidades más claras del partido llegó en el 17’, cuando una gran jugada colectiva del Nàstic por banda izquierda culminó en un buen centro de Javi Jiménez, al que no llegó por los pelos Barreiro.

Los de Rodri estaban ofreciendo los mejores minutos del Nàstic en las últimas dos temporadas, unos 45 minutos para la esperanza. Posesiones rápidas, combinaciones al primer toque y llegadas al área rival por tierra, mar y aire. Tan solo faltaba la puntilla: un error defensivo del Almería, una genialidad de alguno de los atacantes granas o una pizca de suerte. Pero lo que estaba claro es que el partido se estaba inclinando claramente del lado visitante.

Xavi Molina pugna por un balón entre defensas almerienses. Imagen vía lfp.es

Xavi Molina pugna por un balón entre defensas almerienses. Imagen vía lfp.es

Únicamente la calidad de Pozo, que tiró en todo momento de su equipo, permitió al Almería estirarse un poco y pisar campo contrario. El propio Pozo lo probaría en el 25’ mediante un disparo centrado que blocó Dimitrievski sin problemas. Tres minutos más tarde, Rubén Alcaraz tendría la oportunidad más clara del partido hasta el momento, con un disparo desde el flanco derecho de la frontal del área visitante que se marchó fuera por poco.

Estas dos ocasiones animaron a los locales, que ganaron terreno y comenzaron a llegar más a portería. El Nàstic, consciente de la mejoría de su rival, aguantó firmemente en defensa y optó por esperar a su rival en su campo para salir rápidamente a la contra. Así llegó otra gran oportunidad para los granas, de los pies de Pol Valentín. El canterano se fue de su par en una carrera en la que emuló a su hermano Gerard -actual jugador del Dépor y ex del Nàstic- y puso el centro de la muerte, que sacó René  in extremis cuando Barreiro se encontraba ya esperando con la caña de pescar para empujar a gol y anotar el 0-1.

En la recta final de la primera parte ambos equipos se autoanularon, fruto de la firmeza de las defensas y del buen trato del balón de ambas escuadras, hecho que hizo perder vistosidad al partido. Aún así, ambos conjuntos gozarían de una ocasión clara antes del descanso. Primero fue Gaztañaga, en el 38’, con un enroscado y colocado disparo desde la frontal del área que salvó, una vez más, René. La réplica llegó de los pies, cómo no, de Pozo, que emuló el disparo de Gaztañaga -aunque el suyo se marchó rozando la escuadra izquierda de la portería de Dimitrievski-.

Así se llegó al descanso, con uno de los mejores partidos de la temporada y con un Nàstic muy superior que, a pesar de no contar con ninguno de sus refuerzos, nada tenía que ver con el Nàstic de la primera vuelta.

Una parte para cada uno

Si el Nàstic fue superior en la primera parte, el Almería lo fue en la segunda. Los locales salieron decididos a arrebatarle la posesión a los tarraconenses y se hicieron con el control absoluto del partido, aunque sin disponer de ocasiones claras de gol. A los tarraconenses el descanso les sentó fatal, pues perdieron toda la presencia, intensidad y juego que estaban imponiendo en el terreno de juego.

El Almería ofreció a su afición el espectáculo que no mostró en la primera parte y consiguió lo que no logró su rival en sus mejores minutos: adelantarse en el marcador. Fue en el 58’, cuando Pozo recibió el balón en zona de tres cuartos y le dejaron girarse y pensar un instante para poner un precioso centro que Fidel, atento en el segundo palo, solo tuvo que empujar a puerta vacía. Los locales se adelantaban en el marcador gracias a la interacción de sus dos mejores jugadores.

Los jugadores del Almería celebran el gol. Imagen vía lfp.es

Los jugadores del Almería celebran el gol. Imagen vía lfp.es

Con el 1-0 ya reinante en el marcador el Nàstic trató de apretar en busca del empate. En el 60’ la tuvo Tete Morente, que realizó un buen partido, con una gran jugada individual que no supo resolver. Rodri trató de cambiar el partido en el 67’ introduciendo en el campo a Dongou por Maikel Mesa, cambio que destrozó la creación de juego del centro del campo de su equipo. Lo aprovechó el Almería para dormir el partido mediante posesiones largas.

Con 1-0 en el marcador y un cuarto de hora por disputarse, Rodri hizo un doble cambio muy conservador: Matilla por Eddy Silvestre en el 74’ y Álvaro Vázquez –que debutaba en el Nàstic- por Barreiro en el 75’. Sin duda el peor del partido, el técnico grana. Lo intentaba el Nàstic con más ímpetu que juego. El Almería tenía el partido controlado.

Y fue en el 78’ cuando se hizo justicia: diagonal de Tete Morente hacia el interior y horrible centro-chut del extremo del Nàstic que dio en Joaquín -en su intento por despejar el balón- y que, para su desgracia, se coló de carambola en la portería de René. Un churro de gol que devolvía una justa igualada para los méritos de ambos equipos.

Tete Morente y Muñiz celebran el gol del empate. Imagen vía lfp.es

El Nàstic se animó con el gol y se lanzó a por la victoria, aunque Lucas Alcaraz, como buen perro viejo que es, introdujo un inteligente cambio que frenó el ritmo del partido y dio frescura a su equipo. Entró Juan Muñoz y se marchó Pozo, cambio por el que se llevó una sonora pitada de la afición almeriense pero que les vino muy bien a los locales.

Y cuando el partido se acercaba a su fin llegó el caos final. Un dudoso penalti de Javi Jiménez sobre Fidel le ponía al Almería la victoria en bandeja. El árbitro pitó penalti y justo después Verza remató a gol. Jugadores y afición reclamaron la ley de la ventaja y, por lo tanto, gol válido, pero el árbitro no se arrugó ante la presión y aplicó rigurosamente el reglamento, que especifica claramente que la ley de la ventaja no existe en la pena máxima.

El encargado de definir el partido y darle los tres puntos al Almería fue Verza, pero a pesar de realizar un buen lanzamiento -raso, pegado al palo derecho- Dimitrievski, muy cuestionado durante gran parte de la temporada, se vistió de héroe y paró el penalti, poniendo así el broche de oro a un gran partido en el que ya había salvado a su equipo en varias ocasiones.

El Almería buscaría el gol a la desesperada en los minutos de descuento, pero ya sin tiempo y carentes de fuerza. Justo reparto de puntos en un gran partido de fútbol -probablemente el mejor de la jornada y uno de los mejores de la liga-, con una parte para cada equipo y en el que nadie mereció perder.

Ambos equipos se distancian un punto más del descenso -gracias a los resultados ajenos- y a buen seguro no pasarán problemas para salvar la categoría, de mantener el nivel mostrado hoy. El Nàstic, eso sí, tiene un partido pendiente contra Osasuna que disputará el próximo jueves.

En caso de puntuar en Pamplona, los tarraconenses igualarían a 26 puntos a Reus, Alcorcón y al propio Almería, situados entre las posiciones 13 y 15, justo por delante del Nàstic, y todos ellos con peor golaverage que los granas. El Almería, por su parte, le gana el enfrentamiento directo al Nàstic, por lo que a partir de ahora los empates directos con el Nàstic desempatarán a favor de los almerienses.

Ficha técnica

Almería: René, Navas (Fran, 45′), Trujillo, Joaquín, Nano, Mandi, Verza, Alcaraz, Pozo (Juan MUñoz, 84′), Fidel y Hicham (Gaspar, 76′),

Nàstic: Dimitrievski, Pol Valentín, Suzuki, Molina, Javi Jiménez, Gaztañaga, Eddy Silvestre (Matilla, 74′), Muñiz, Maikel Mesa (Dongou, 67′), Tete Morente, Barreiro (Álvaro Vázquez, 75′).

Goles: 1-0 Fidel (58′), 1-1 Tete Morente (78′).

Árbitro: Pizarro Gómez (Colegio Madrileño). Amonestó a Navas (41’), Fran (80′) y Verza (85′) por parte del Almería y a Muñiz (73′) por parte del Nàstic. Buena actuación. El penalti es dudoso, pero acierta en la jugada anulando el gol.

Incidencias: 6.046 espectadores en el Estadio Juegos Mediterráneos. Ambiente gélido.

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