Real Oviedo 1 – 0 Nàstic de Tarragona: Saúl mete al Oviedo en playoff

Saúl Berjón anotó el gol de la victoria.

Partido aburrido y poco atractivo el que nos ofrecieron esta tarde-noche Oviedo y Nàstic en el Carlos Tartiere. Ganó el que tal vez más lo buscó, pero en ningún momento el conjunto asturiano dio la sensación de superioridad sobre su rival que refleja la clasificación.

Desde el primer momento se vio lo que iba a ser la tónica del partido: el Nàstic no quería ni ver el balón y entregó por completo la posesión a su rival, esperando replegado en su campo a que sus tres delanteros cazasen alguna contra.

La estrategia le salió bien a Nano Rivas durante gran parte de la primera mitad. Consiguió colapsar el centro del campo y los locales no conseguían generar ocasiones de gol.

La única baza de los de Anquela fue Saúl Berjón, el mejor jugador de su equipo. Únicamente cuando el balón llegaba a sus pies daba la sensación de que podía ocurrir algo.

Fue el propio Saúl el que tuvo la primera gran ocasión del encuentro. Fue en el 9′, a balón parado. El ovetense lanzó inteligentemente una falta que se coló entre la barrera grana y que atajó por los pelos Dimitrievski bajo palos.

Seis minutos después, en el 15′, llegaría la primera oportunidad visitante. Fue a raíz de un remate de Maikel Mesa tras una jugada de estrategia, que sacó Herrero con el pie para evitar el 0-1.

A partir de ahí el partido se embarró. Ninguno de los dos equipos era capaz de encadenar tres pases seguidos y el partido se convirtió en una especie de pinball, con sucesivas pérdidas de balón de ambos conjuntos.

Y cómo no, el encargado de enmendar el estropicio de partido que estaban realizando ambos equipos fue Saúl Berjón. En el 35′ aprovechó un error defensivo de Kakabadze para irse sólo por el carril zurdo, ponerle un fantástico balón interior a Toché. Éste, perro viejo, no se puso nervioso y aguantó de espaldas a la llegada de su compañero para devolverle el balón y que éste batiese a placer a Dimitrievski y subir el 1-0 al electrónico. Los dos mejores jugadores del Oviedo decantaban en una jugada aislada un marcador que ya no se movería.

El Nàstic lo intentó con poca fe y menos acierto en los últimos compases del primer tiempo, con un Oviedo muy serio en defensa.

Anquela superó a Rivas

Con el marcador en desventaja, el planteamiento de Nano Rivas ya no servía para nada. Debía desarmar su entramado defensivo y arriesgar para buscar el empate. Anquela, un veterano en esto de los banquillos, le dio a Nano Rivas de su propia medicina: entregó el balón a un Nàstic que se pierde con él en su sus pies y replegó a sus jugadores en busca de un contragolpe que sentenciase definitivamente el encuentro.

El técnico del Nàstic buscó en Juan Muñiz la solución a la inoperancia de su equipo en la construcción de juego, pero retiró a Jean Luc, sacando de posición Maikel Mesa, el que estaba siendo su mejor jugador. Aún así, fue el jugador asturiano el que ocasionó más peligro. En el 68′ sacó una peligrosa falta que blocó Herrero con dificultades y cuyo rechace ningún jugador grana fue capaz de rematar.

Y por si el Nàstic no tenía suficientes problemas en la creación, a Nano no se le ocurrió mejor idea que sustituir a Maikel Mesa por Barreiro. El resultado: el poco fútbol que creaba el Nàstic desapareció por completo.

El Oviedo, cómodo en defensa, tuvo la sentencia en el 84′ en los pies de Fabrini, pero se encontró con el mejor portero de la categoría. Dimitrievski se vestía de héroe de nuevo y daba opciones a su equipo de empatar el encuentro.

El Nàstic tiró de épica y, con más corazón que fútbol, encerró al Oviedo en su área en los últimos instantes del partido. Sin acabar de merecerlo, los tarraconenses pudieron empatar mediante Álvaro Vázquez que, con toda la portería para él,  mandó inexplicablemente su disparo a las nubes.

El partido terminó aún peor para el Nàstic, que vio como César Arzo, el káiser de la zaga grana, veía la segunda amarilla y se marchaba al vestuario expulsado, perdiéndose así el próximo partido ante el Numancia.

Los tres puntos se quedaron finalmente en el Tartiere, con un Oviedo que asalta la zona de playoff a costa del Zaragoza, que perdió ante el colíder Rayo. El Nàstic, por su parte, ve reducida en un punto su ventaja sobre el descenso, tras la victoria de la Cultural, y se queda a cinco puntos del Barcelona B, que juega mañana en El Alcoraz.

Ficha técnica

Oviedo: Herrero, Cotugno, Carlos Hernández, Forlín, Christian Fernández, Mariga, Folch, Aaron Ñíguez, Fabbrini, Saúl Berjón y Toché.

Nàstic: Dimitrievski, Kakabadze, Suzuki, Arzo, Javi Jiménez, Fali, Tejera, Maikel Mesa, Jean Luc, Tete Morente y Álvaro Vázquez.

Goles: 1-0 Saúl Berjón (35′).

Árbitro: Prieto Iglesias (Colegio Navarro). Amonestó a Mariga (22′), Carlos Hernández (67′), Saúl Berjón (77′), Christian Fernández (82′) por parte local y a Suzuki (8′), Javi Jiménez (54′), Tete Morente (57′), Maikel Mesa (74′), Muñiz (78′) y Álvaro Vázquez (90+2′) por parte visitante. Expulsó a César Arzo por doble amarilla (70′ y 88′).

Incidencias: 15.681 espectadores en el Carlos Tartiere. Sin incidentes destacables.

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