Nàstic de Tarragona 0 – 2 Real Zaragoza: Lección maña ante un Nou Estadi resignado

Los jugadores del Zaragoza celebran el 0-1 con su afición. Imagen vía lfp.es

Importantísima victoria la que consiguió ayer por la noche el Zaragoza en el Nou Estadi de Tarragona, ante un Nàstic que perdonó y lo acabó pagando. Unos 400 aficionados del Zaragoza llevaron en volandas a su equipo hacia la victoria y humillaron a un Nou Estadi que se vio visitante en su propio estadio.

El Nàstic tiene un incomprensible problema en el Nou Estadi al que hasta tres entrenadores distintos no han sabido dar solución. Ayer se vio a una afición agotada; agotada de animar, agotada de silbar, agotada de protestar… nada hace reaccionar a sus jugadores y la derrota empieza a ser lo esperado en cada partido que se juega en casa.

Ocho derrotas en trece partidos son unos números demasiado sonrojantes. La afición acude resignada cada quince días a ver qué equipo vence al Nàstic en su propio estadio. Esta dinámica sentenció a Rodri y, de momento, Nano no ha conseguido revertir la situación en sus dos partidos que ha disputado ante su afición.

A pesar de todo el Nàstic saltó mejor que su rival al terreno de juego. Con un Muñiz muy inspirado en los primeros minutos, el Nàstic pudo adelantarse en el minuto uno, en un mano a mano que el menudo jugador asturiano le sirvió a Álvaro Vázquez, que pifió el remate con una vaselina mal ejecutada. La réplica la tuvo Zapater, en un disparo dentro del área que se marchó lamiendo el palo.

Los granas desbordaban con facilidad a un Zaragoza que inicialmente no supo cómo contrarrestar el 4-3-3 que planteó Nano Rivas, que creaba una superioridad abismal en el centro del campo con las incorporaciones de sus laterales. El Zaragoza trataba de apaciguar el aluvión inicial grana con posesiones largas pero inefectivas, que terminaban en contragolpes locales. Uno de ellos lo dispuso Tete Morente, que se quedó sin ideas a la hora de definir.

El paso de lo minutos favoreció al Zaragoza, que fue encontrando su sitio en el partido. Aun así en el 16’ llegaría otra oportunidad clarísima para el Nàstic, en un remate de cabeza a bocajarro desde dentro del área de Fali, que se encontró de casualidad Cristian Álvarez. Y dos minutos después empezaría a torcerse el partido para el Nàstic. Álvaro Vázquez dispondría de otra oportunidad muy clara, que desbarató de nuevo el portero visitante, con la mala pata de torcerse un tobillo de una forma fea que le obligó a abandonar el partido. Su lugar lo ocupó Uche, que regresaba después de muchas semanas en el dique seco.

En el 25’ llegaría la tercera oportunidad más clara del partido, también para el Nàstic, de los pies de Javi Jiménez. EL “chiquitín” se encontró un rechace en la frontal del área y empalmó un duro disparo que salvó, de nuevo, Cristian Álvarez, el mejor de su equipo ayer con diferencia.

El paso de los minutos y las ocasiones erradas puso nervioso a su equipo, que con sus errores defensivos mosquearon a la grada. Fue así como el Nou Estadi, que estaba viendo una decente versión de su equipo, se vendría abajo.

El Zaragoza, aupado por su incansable afición, ganó protagonismo en el partido y se adelantó en el marcador a la salida de un córner, con un soberbio cabezazo de Grippo. Quedaban seis minutos para el descanso y el gol, que celebró la hinchada blanquilla como si del mismísimo ascenso se tratara, fue un mazazo psicológico tremendo del que el Nàstic ya no se recuperaría. Viejos fantasmas asomaban desde las puertas del estadio tarraconense, la misma historia de siempre con distintos protagonistas.

Baño visitante, en el césped y en la grada

La segunda parte fue un baño visitante. Los maños salieron del descanso decididos a sentenciar el encuentro y ganaron seguridad en el control de la posesión. El Nàstic no la olía y la grada se resignaba. Algún tímido silbido, algún grito esporádico… pero el Nou Estadi había visto esa película ya tantas veces que se limitó a resignarse y a observar cómo el Zaragoza se iba a por el ascenso mientras su equipo se autocondenaba a seguir navegando por aguas peligrosas.

El 0-2 llegó en el 60’, con media hora aún por delante. El enésimo error garrafal de Xavi Molina, cuya titularidad no entiende ya nadie en el Nou Estadi, propició el gol de Borja Iglesias, que sentenciaba el partido y despertaba a la afición grana, a la que mandó callar de forma incomprensible. Fue la primera vez que se escuchó a la afición del Nàstic, acallada por la admirable hinchada maña. Ni siquiera se escuchó a la grada de animación, a la que prácticamente se le regala el abono precisamente para dar ambiente al estadio,

No hubo más partido desde el 0-2. El Zaragoza tomó la posesión del balón y bailó al Nàstic de un modo humillante. La hinchada blanquilla disfrutaba de los mejores minutos de la temporada a domicilio para desesperación de un Nàstic que enseguida bajó los brazos, fruto de la inoperancia y la resignación. Las pocas intentonas locales llegaban a través de pelotazos y jugadas individuales que no llegaban a ningún lado.

En los últimos instantes del partido y en pleno éxodo de la afición local hacia sus casas, el Nàstic dispondría de alguna ocasión para recortar distancias. Especialmente clara fue la de Manu Barreiro en el 88’, en un violento disparo desde dentro del área que salvó Cristian magistralmente para éxtasis de su afición, que veía desde uno de los córners cómo a su equipo le salía absolutamente todo.

Terminó el partido y empezó la fiesta visitante en un Nou Estadi casi vacío y con los pocos que se quedaron hasta el final resignados, con más ganas de llegar a casa y cenar que de quedarse a reprocharle a los suyos lo que ya le reprocharon ocho veces esta temporada. El Nàstic se queda así sin opciones de optar al playoff y condenado a luchar por salvar la categoría un año más.

El Zaragoza, con esta victoria, se queda momentáneamente a solo seis puntos de la promoción, recibiendo la semana que viene en La Romareda a todo un Real Oviedo, que marcha cuarto y al que podría ver a solo cinco puntos de vencer en la capital de Aragón.

El Nàstic, por su parte, se queda en decimosexta posición con 32 puntos, con solo tres de margen sobre la Cultural, equipo que ocupa el último lugar en el descenso y que disputa hoy un duelo directo contra el Almería. La semana que viene el Nàstic viaja al Miniestadi para enfrentarse al Barcelona B, en un derbi con mucho en juego en el que los granas estarán obligados a ganar para reparar el daño de hoy.

Ficha técnica

Nàstic: Dimitrievski, Kakabadze, Pleguezuelo, Molina, Javi Jiménez, Fali (Tejera, 67’), Javi Márquez, Muñiz (Omar Perdomo, 60’), Tete Morente, Barreiro y Álvaro Vázquez (Uche, 23’).

Zaragoza: Cristian Álvarez, Benito, Grippo, Perone, Lasure, Eguaras (Mikel, 82’), Zapater, Febas, Guti (Buff, 66’), Pombo (Vinicius, 77’) y Borja Iglesias.

Goles: 0-1 Grippo (39’), 0-2 Borja Iglesias (60’).

Árbitro: Pérez Pallas (Colegio Gallego). Amonestó a Zapater (32’), Pombo (50’), Vinicius (85’) y Benito (89’) y a Javi Márquez (63’) por parte local.

Incidencias: Algo más de 6.500 aficionados en el Nou Estadi. Más de 400 hinchas maños acompañaron a su equipo en Tarragona. Sin ningún incidente entre aficiones.

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