Gimnàstic 3 – 1 Albacete Balompié: El Nàstic reina en la mediocridad y el Alba no levanta cabeza

Partido entre colistas el vivido hoy en el Nou Estadi entre Nàstic y Albacete. Literal y metafóricamente, ambos conjuntos demostraron por qué llegaban a la quinta jornada de liga en las dos últimas posiciones. Quizás el que puso más fútbol sobre el tapete del feudo grana fuese el Albacete, pero el Nàstic estuvo más acertado que su rival en las pocas ocasiones que disfrutó. El marcador no refleja para nada lo visto en el Nou Estadi. Lo justo hubiese sido un empate por desmerecimiento de ambos equipos.

El debut soñado para Rodri, el técnico interino del Nàstic, que devolvió a Barreiro de una titularidad de la que nunca debió ser apartado. También introdujo a Sergio Tejera, que volvía tras lesión. Aira, por su parte, sorprendió saliendo con un ofensivo 4-4-2. Nunca antes había empleado ese esquema, y al equipo se le vio cómodo jugando con dos puntas. Especialmente incisivo fue Zozulia. El atacante ucraniano fue un tormento para los centrales del Nàstic; anotó un gol y pudo anotar un par más, además de forzar un claro penalti que no pitó el árbitro.

El partido comenzó con un Albacete dominante que salió sin contemplativos a buscarle las cosquillas al Nàstic. Los locales, por su parte, esperaban replegados atrás y buscando contragolpes a la espalda de la defensa manchega. Con el paso de los minutos los granas empezaron a ganarle terreno al Albacete y a llegar, sin excesivo peligro, al área defendida por un viejo conocido de la afición tarraconense: Tomeu Nadal. Pero un error fatal en el minuto 11 de César de la Hoz en un despeje dejó solo a Omar Perdomo que no perdonó ante Tomeu. Recibió, orientó y engatilló. 1-0.

El gol le sentó muy bien al Nàstic. Casi sin buscarlo, se veía por delante en el marcador y se sentía superior a su rival. Sin ser tampoco la España de Luis Aragonés se vieron los mejores minutos del Nàstic en toda la temporada. Liderados por un imprescindible Tejera y por la calidad de Barreiro, el Nàstic encerró y buscó con ahínco el segundo gol. Éste no tardaría mucho en llegar. En el 19′ marcaba Juan Delgado de cabeza a centro de Javi Jiménez, tras una gran jugada personal.

Veinte minutos de juego y el Nàstic ya ganaba 2-0. Nadie se lo creía en el Nou Estadi. Las plegarias a Santa Tecla parecían surtir efecto. Pero era todo demasiado bonito para ser cierto. No pasaron ni diez minutos cuando en el 25′ Zozulia se libró con facilidad de la marca de Xavi Molina y conectó un gran cabezazo que se coló en la portería defendida por Dimitrievski, volviendo a meter así al Albacete en el partido.

El gol sembró un mar de dudas en los locales, especialmente en defensa. La grada se desesperaba ante la inseguridad que mostraba su defensa. En posicional, al contragolpe, a balón parado… El Nàstic atrás es un coladero, y las numerosas bajas no son excusa porque cuando jugaron otros el desastre fue el mismo. El Albacete aprovechó el gol para hacerse dueño y señor del partido y, mediante un buen Dani Rodríguez -el director de orquestra del equipo manchego- y un incisivo Bela crearon mucho peligro en la defensa local. El partido llegaría al descanso con 2-1 en el marcador y un Albacete que acechaba el empate.

Uche despejó todas las dudas

La segunda parte arrancó tal y como acabó la primera. El Albacete dominaba el partido y el Nàstic esperaba atrás para salir a la contra. A pesar del buen papel de Jon Erice y Dani Rodríguez a los mandos del ataque visitante, a los mediocentros albaceteños parecían faltarles socios con los que culminar las jugadas que elaboraban. Bela -que se cambió de banda para jugar a pie cambiado- y Zozulia, a pesar de estar cuajando un buen partido, no colaboraban en la elaboración de jugadas. Tampoco Héctor Hernández -el peor del ataque visitante- fue capaz de conectar con el centro del campo.

Así pues veíamos a un Albacete sacar bien el balón jugado desde atrás pero colapsando en línea de tres cuartos. Solamente los errores individuales de Blanco, Molina y Gaztañaga -los tres, horrorosos- permitían que el balón llegase con peligro a los pies de Zozulia, que cuajó un gran partido en su debut. La tuvo el ucraniano en el 58′ con otro formidable cabezazo que sacó Dimitrievski de milagro. Diez minutos más tarde, el enésimo error defensivo del Nàstic lo aprovecharía otra vez Zozulia para controlar un balón dentro del área y forzar un penalti clamoroso de Carlos Blanco que el árbitro, quizás debido a la caída poco ortodoxa y exagerada de Zozulia, no señaló.

Tras esa jugada Rodri reaccionó e introdujo un doble cambio para tratar de cambiarle la cara a su equipo. Entraron Abraham y Tete, substituyendo a Omar y Tejera. Tras este movimiento Maikel Mesa, de lo mejor de su equipo una vez más, pasó de nuevo a su posición natural en el centro del campo y fue Abraham el que pasó a ocupar la banda izquierda del Nàstic. El doble lateral fue un alivio para el equipo, especialmente para Javi Jiménez, que estaba sufriendo mucho en defensa. Fue entonces cuando el Albacete volcó todo su ataque por banda izquierda, donde Kakabadze se veía superado ante las inexistentes ayudas de Tete.

A falta de diez minutos Aira puso toda la carne en el asador y metió a Aridane –que volvía tras lesión- por Dani. Le salió el tiro por la culata. A los dos minutos de entrar en el campo un choque fortuito con Dimitrievski dejaba noqueado al delantero canario, que tuvo que abandonar el estadio en ambulancia rumbo al hospital por una fuerte contusión en el costado. Con los tres cambios agotados, el Albacete tuvo que jugar los diez últimos minutos con diez jugadores.

Con los visitantes volcados en busca del empate sería Uche, que salió en el 76’, el que sentenciaría el partido en el descuento con un gol de bandera que hizo acordarse a todo el Nou Estadi –de forma no muy agradable- de Lluís Carreras. El nigeriano, el más listo de la clase, le ganó la espalda a su defensor, le ganó en velocidad al lateral y le colocó a Tomeu una preciosa vaselina para cerrar el partido. 3-1 y “cap a casa”, como decimos aquí. La enésima reivindicación del jugador con más calidad de este equipo, con mucha diferencia. Aportó más en tres jugadas que Delgado en los cuatro partidos previos.

El partido terminó con un triunfo del Nàstic ante un voluntarioso pero incapaz Albacete. Los visitantes pusieron sobre el césped del Nou Estadi el poco fútbol que tienen pero el Nàstic impuso su pegada. Si las lesiones les respetan, la dulpa Barreiro-Uche promete ser una de las mejores de la categoría. Eso sí, el resto del equipo debe acompañarles. Especialmente los defensas, porque con esta fragilidad defensiva no se llega a ninguna parte en Segunda. Los vimos el año pasado y lo vemos este año. Al Albacete le pasa tres cuartos de lo mismo. Con un plantel tan limitado deben hacerse fuertes atrás o lo pasarán muy mal para mantener la categoría.

Ficha técnica

Nàstic: Dimitrievski; Kakabadze, Blanco, Molina, Jiménez; Gaztañaga, Tejera (Abraham, 62′); Omar (Morente, 62′), Maikel; Barreiro, Delgado (Uche, 76′).

Albacete: Tomeu; Arroyo (Nili, 74′), Savalejich, Gafoor, Bittolo; Dani (Aridane, 81′), Erice; Bela, De la Hoz; Zozulia, Hernández (Jose Fran, 59′).

Árbitro: Pulido Santana, Colegio Canario. Amonestó a Tejera (45’+1) y Tete (90’+5) por parte local y a Héctor (43′), Bela (64′), De la Hoz (78′) y Zozulia (79′) por parte visitante.

Incidencias: 5.600 espectadores en el Nou Estadi.

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