El día en que el Nàstic alcanzó el cielo

La plantilla del Nàstic celebrando con su afición el ascenso a 1ª

3 de junio de 2006. Nadie en Tarragona olvidará nunca esa fecha. Ese día el Nàstic conseguía el ascenso a Primera 56 años después, un ascenso labrado a domicilio y fundamentalmente en una segunda vuelta histórica en la que consiguió nada más y nada menos que 44 puntos, a dos del récord que por entonces poseía el Atlético de Madrid. Fue en el Nuevo Chapín, frente al histórico Xerez CD, un equipo que en ese partido no se jugaba absolutamente nada.

Un punto era lo que necesitaba el Nàstic. Un punto y serían equipo de Primera. Tan solo necesitaban aguantar 90 minutos sin encajar un gol… Y así fue. El partido terminó en un aburrido 0-0. Bueno, aburrido para cualquier espectador neutro; en Tarragona fue una odisea, los 90 minutos más largos de la historia. Pero ese equipo era muy duro. Tras un mal inicio de Liga, Luis César logró armar un equipo muy rocoso, veterano, muy difícil de vencer y que aprovechaba las pocas ocasiones que tenía para decantar los partidos a su favor por la mínima.

Pocos fueron los aficionados granas que se desplazaron a Jerez. Con las entradas del partido en casa contra el Hércules agotadas desde hacía semanas, toda Tarragona se preparaba para la gran cita de la historia reciente grana. Pero la celebración llegó una semana antes de lo previsto, a tres jornadas del final de Liga. Entonces no existía el playoff de ascenso y subían los tres primeros clasificados. El Nàstic llegaba a Jerez líder, y un punto le bastaba para asegurar el ascenso.

Pero entre las sospechas de primas y el gran equipo que tenía ese Xerez -que tres años después subiría a Primera- hacía presagiar que habría que esperar a la penúltima jornada para que Tarragona viese a su equipo en la élite del fútbol nacional. Geijo, Camuñas, Pedro Ríos, Dani Pendín, Iván Rosado, Mendoza, De Coz… y Vicente Moreno. El que años más tarde entrenaría al Nàstic figuraba en ese gran Xerez que ese año finalizó séptimo, a siete puntos del ascenso.

Un equipo rocoso y de récord

Nadie esperaba una temporada tan buena del Nàstic ese año. El objetivo, un año más, era no sufrir para mantener la categoría y repetir en la mitad alta de la tabla. Ta

Aficionados del Nàstic celebrando un ascenso histórico.

Aficionados del Nàstic celebrando un ascenso histórico.

n solo había pasado un año del histórico ascenso contra el Ourense -en la temporada 2003-04- pero el buen año del equipo en su regreso a Segunda -en el que terminó séptimo con 60 puntos haciendo incluso soñar a su afición con el ascenso a Primera- ilusionó a toda una ciudad. Récord de abonados, el Ayuntamiento de Tarragona y las químicas metiendo pasta en el club como si no hubiese mañana…

El equipo empezó la liga perdiendo en Tenerife y cayendo goleado en casa contra el Sporting por 0-4 (curiosamente el mismo resultado que en esta temporada 2017-18). La primera victoria llegaría a domicilio, en la tercera jornada (0-2 en Valladolid), y la semana siguiente estrenaría su casillero en casa (1-0 al Eibar). Pero a pesar de estas dos victorias el equipo no lograba arrancar, encadenando victorias y derrotas por igual.

A partir de la jornada 11 la tendencia comenzó a cambiar. El equipo encadenó siete victorias consecutivas a domicilio (cinco de las cuales, por 0-1) y se asentó como el mejor visitante de la liga. Desde ese día, 6 de noviembre, en el que el Nàstic goleó en el Carlos Belmonte al Albacete (1-4) hasta el 23 de abril, en el que los granas caerían por 3-0 en Huelva frente al Recreativo, nadie consiguió vencer en su campo frente al Nàstic: 11 jornadas consecutivas a domicilio sin conocer la derrota.

Y es que aquel Nàstic vivía de los puntos que amarraba fuera de casa. En el Nou Estadi los partidos se le atragantaban más, pero fuera de casa era una apisonadora. La defensa del Nàstic de Luis César era un muro infranqueable, y arriba tenía grandes delanteros como Diego Torres, Bolo o Pinilla que se encargaban de materializar a la contra las ocasiones que disponían.

Ese Nàstic sabía muy bien a lo que jugaba; el objetivo número uno de ese equipo era no encajar, y a partir de ahí venía todo lo demás. Cuando se podía, se ganaba (casi siempre); y cuando no, se sacaba un punto. En casa la cosa cambiaba, ya que por orgullo propio y por la presión de la afición tenían que salir a ganar los partidos. Y con más razón, una vez metidos en plena pelea por el ascenso.

El Nàstic alcanzaría el liderato por primera vez en la jornada 33, tras su victoria en Lleida por 1-2, pero lo perdería en la siguiente jornada frente a su rival directo por el trono, el Recreativo de Huelva, que derrotó a los granas por 3-0 poniendo fin así al récord del club tarraconense a domicilio. No sería hasta la jornada 39 cuando el Nàstic alcanzaría de nuevo la cima de la clasificación, cuando tras la victoria en casa contra el Numancia (1-0) y el pinchazo del Recreativo en casa contra el Castellón (2-2) permitiría romper la igualada que mantenían los dos mejores equipos de esa liga.

De nuevo el conjunto grana perdería el liderato una jornada después, ahora ya sí en la histórica jornada 40, en la cual el Nàstic materializaría el ascenso matemático empatando en Xerez (0-0). El Recreativo, que también subiría ese fin de semana, venció al Numancia en Soria (0-3), victoria que le dio, además del ascenso, el liderato. Pero una semana después perderían en casa contra el Xerez (1-2), por lo que el empate del Nàstic frente al Hércules (1-1) en la penúltima jornada ponía en bandeja el Campeonato de Liga para los de Luis César, título que perdieron en la última jornada en Murcia (2-0 contra el extinto Ciudad de Murcia), ya que el Recreativo hizo los deberes venciendo al Hércules en Alicante (0-2).

Un mal menor, sin lugar a dudas. Nadie en Tarragona lamenta no haber ganado esa Liga; el verdadero título era ver al Nàstic jugar en la Liga de las Estrellas. Muy pocos en el lugar podían presumir de ello. Rubén Pérez, Manel Ruz, Jesús Mari Serrano, David García, Cristian Lupidio, Abel Buades, Carlos Merino, David Cuéllar, Jon Pérez ‘Bolo’, Diego Torres y Antoni Pinilla: los 11 héroes de Chapín.

Nastic 2006

Pero había más vida en ese Nàstic que su once titular: Álvaro, Vera, Carrión, Lluís Codina, Diego Reyes, Ekpoki, Irurzun, Jaio, Llera, Manolo Martínez, Ortega, Miguel y Alex Pérez, Morales, Nano, Óscar Álvarez, Iván Romero y Juanjo Valencia. Un plantillón digno del ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional. Histórica campaña la 2005-06, en la retina de los aficionados granas para siempre.

Como dato anecdótico: ese año el pichichi de Segunda fue el actual jugador del Nàstic, Ikechuckwu Uche, que por entonces comenzaba su exitosa carrera en el Recreativo de Huelva. 20 goles logró anotar el delantero nigeriano, nueve más que Irurzun, el pichichi del Nàstic ese año con 11 goles.

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