CA Osasuna 0 – 2 Nàstic de Tarragona: Puñetazo encima de la mesa del Nàstic en El Sadar

Dimitrievski, una vez más el héroe de su equipo. Imagen vía lfp.es

Dimitrievski, una vez más el héroe de su equipo. Imagen vía lfp.es

Efectividad y oficio, esas fueron las claves de la importantísima victoria que ha conseguido el Nàstic esta tarde en Pamplona, en el partido correspondiente a la decimoséptima jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División que fue suspendido en su día.

Los granas hicieron exactamente lo que les faltó en toda la primera vuelta y lo que les ha llevado a la parte baja de la clasificación: saber sufrir y aprovechar las oportunidades. Osasuna cuajó un buen partido e impuso el factor campo y la superioridad de su plantilla para dominar el encuentro, pero la mala fortuna, la presión y Dimitrievski privaron a los rojillos de sacar algo positivo esta tarde en su estadio.

Los primeros instantes del encuentro preveían lo que iba suceder a lo largo de los noventa minutos. Un Osasuna lanzado a por la victoria tuvo la primera ocasión –y una de las más claras del partido- en el minuto 2, cuando David Rodríguez mandó al palo un balón que le había regalado Kakabadze en un error garrafal.

El Nàstic tenía muy clara la estrategia a seguir en este partido: no cometer errores atrás, juntar mucho las líneas para cerrar espacios al ataque de Osasuna y tratar de cazar alguna contra que le diese los tres puntos. Y como veríamos más tarde, el plan salió a la perfección. Los primeros minutos de los tarraconenses fueron en esa línea: ordenados en campo propio y tratando de obstaculizar la creación de juego de los locales.

En el 15’ llegaría la segunda gran oportunidad del partido para los locales. Unai García remataba con todo un saque de falta lateral y se encontró con un paradón de Dimitrievski, que con ésta acumula ya tres jornadas siendo el héroe de su equipo. Nada más y nada menos que cinco puntos le ha dado el portero macedonio al Nàstic en los últimos tres partidos, claro reflejo de la importancia para un equipo de tener a un gran portero. Dimitrievski está de vuelta y el Nàstic lo va a notar. Ya lo está notando, de hecho.

A partir de esta gran intervención de Dimitrievski y después de la habitual salida en tromba de Osasuna en casa, el Nàstic saldría un poco de la cueva, asomando la cabeza en campo contrario por primera vez en todo el partido. Ello neutralizó a Osasuna, que si bien seguía dominando la posesión del balón empezaba a atisbar las armas que tiene este Nàstic al contragolpe.

Y fue así como los visitantes, contra todo pronóstico, se adelantaron en el marcador en el 29’. Kakabadze recuperó un balón en el centro del campo, se fue de su par y le puso a Barreiro un balón al espacio entre los dos centrales, a los que el delantero gallego rompió en dos con un magistral control orientado. Este magistral gesto técnico del compostelano lo dejó solo ante Sergio Herrera, al que superó con un sombrero tras la salida en falso del guardameta rojillo para introducir a placer el balón dentro de la portería de Osasuna. Sin merecerlo pero con una efectividad máxima, los granas se ponían 0-1 en El Sadar.

Barreiro en el momento en que anotó el 0-1. Imagen vía lfp.es

Barreiro en el momento en que anotó el 0-1. Imagen vía lfp.es

Osasuna trató de reaccionar al gol, pero el Nàstic seguía muy bien colocado en el campo, con las líneas muy juntas y realizando buenas transiciones ofensivas que ocasionaban interesantes contragolpes. Empieza a notarse, al fin, el trabajo de Rodri en el conjunto tarraconense. Nada tiene que ver este equipo con el desastre colectivo que era en la primera vuelta, a todos los niveles. Y con confianza y la llegada de los refuerzos, todo indica de que el Nàstic estará arriba en esta segunda vuelta.

Pero Osasuna es un grandísimo equipo con una fantástica plantilla que no vendería su piel nada barata. En el 38’ los rojillos dispusieron de una doble ocasión mediante dos disparos desde fuera del área. Primero fue David Rodríguez, que disparó tras un rechace. El chut del delantero rojillo se encontró con la oposición de Suzuki y el balón llegó a los pies de Fran Mérida, que probó a Dimitrievski desde 25 metros con un duro disparo. El portero del Nàstic blocó sin problemas.

Los últimos cinco minutos de la primera parte fueron un asedio local. El Nàstic pedía a gritos la llegada del descanso mientras Osasuna atacaba sin cesar en busca del empate. En el 41’ Matilla entró por Eddy Silvestre, que tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado. Finalmente el partido llegaba al descanso con 0-1 en el marcador, pero con un Osasuna que estaba jugando bien y teniendo ocasiones. Parecía cuestión de tiempo que entrase el balón.

El Nàstic supo competir

Por primera vez en la temporada se vio a un Nàstic que supo competir, que supo defender un resultado con más armas que el clásico autobús en área propia. Y no se lo puso nada fácil Osasuna, que al minuto de juego ya disponía de una nueva oportunidad para la igualada. Roberto Torres dejaba pasar un balón con astucia y David Rodríguez, despistado por la genialidad de su compañero, no pudo más que meter la puntera para tocar un balón que atrapó Dimitrievski sin ningún problema.

La tónica de los primeros minutos se desarrollaría a lo largo de todo el segundo tiempo: los locales apretaban en busca del gol y el Nàstic aguantaba atrás y lanzaba algún que otro contragolpe con el que sentenciar el partido.

En el 52’ Diego Martínez trató de variar su creación de juego sustituyendo a Roberto Torres por Borja Lasso, que debutaba así en Osasuna. El cambio no gustó a nadie, ni al jugador –que se marchó al banquillo con un enorme cabreo- ni a la afición –que respondió con silbidos-. Pero el cambio funcionó y el jugador sevillano puso una marcha más al ataque de su equipo y logró encerrar al Nàstic en su área, que ahora sí se dedicaba a achicar agua como buenamente podía.

Rodri también movió ficha y en menos de tres minutos agotó sus cambios, una decisión arriesgada que ya le ha costado más de un disgusto esta temporada. En el 58’ Jean Luc sustituía a un fatigado Muñiz -quien a pesar de no brillar como en los últimos dos partidos cuajó un buen partido, canalizando todo el juego ofensivo de su equipo desde la banda derecha- y tres minutos más tarde Álvaro Vázquez entraba por Maikel Mesa, que se marchó aplaudido por El Sadar por su pasado rojillo.

La arriesgada apuesta del entrenador del Nàstic era toda una declaración de intenciones: su equipo no se iba a limitar a aguantar media hora encerrado en su área despejando balones. O al menos esa era su intención con esos cambios, mediante los cuales abandonó el 4-2-3-1 para pasar a formar un 4-4-2 más clásico.

El partido entró así en un carrusel de cambios que rompieron el ritmo del partido, circunstancia que perjudicó claramente a Osasuna, que se encontraba en pleno asedio. Fue un error grave de lectura del partido por parte de Diego Martínez, que introdujo en el 65’ a Rober Ibáñez por David Rodríguez, en un incomprensible cambio en el que, a pesar de introducir a un necesario jugador con desborde, sacaba del terreno de juego a su mejor finalizador. El propio Ibáñez tendría, a los dos minutos de entrar en el terreno de juego, la siguiente oportunidad de Osasuna, mediante un flojo cabezazo a la salida de un córner que blocó Dimitrievski sin problemas.

Asedio final rojillo y hachazo de Álvaro Vázquez

Los últimos quince minutos fueron muy agobiantes para los visitantes. Osasuna llegaba una y otra vez y los granas únicamente podían permitirse despejar el balón y aguardar la siguiente acometida local. Una de las más claras la tuvo Fran Mérida en el 75’, con un violento disparo desde 25 metros que se marchó fuera por muy poco.

A pesar de estar asediando al Nàstic, el paso de los minutos jugaba a la contra de los rojillos, que pecaron de ansiedad. Las prisas les provocaron imprecisión y desorden en sus ofensivas. Aún así, Osasuna pudo empatar en el 82’ en la ocasión más clara del partido. Un error garrafal de Abraham en un intento de despeje dejó solo a Xisco dentro del área pequeña, que disparó a bocajarro ante Dimitrievski, encontrándose con una de las paradas más espectaculares de la temporada.

Los rojillos toparon una y otra vez con Dimitrievski. Vía lfp.es

Los rojillos toparon una y otra vez con Dimitrievski. Vía lfp.es

El internacional macedonio lo había vuelto a hacer: acababa de salvar dos puntos para su equipo. Y no acabaría ahí la exhibición de Dimitrievski, pues en el 87’ desbarató una gran jugada individual dentro del área de Borja Lasso que culminó con un disparo colocado al primer palo que salvó el guardamenta grana.

Y en medio del caos apareció Álvaro Vázquez, que hasta el momento solo pudo aportar entrega física para ayudar a su equipo a defender el resultado. El delantero barcelonés robó un balón en el descuento en campo contrario, dejó sentado en una baldosa a su marcador en un regate de mucho nivel y estrenó su casillero de goles en el Nàstic mandando el balón al fondo de las mallas de una portería deshabitada por Sergio Herrera, que había adelantado su posición para ayudar a su equipo a colgar balones a la olla. Los tarraconenses sentenciaban así un partido en el que tal vez no merecieron ganar, pero en el que hicieron exactamente todo lo que debían hacer para llevarse los tres puntos de El Sadar: competir y acertar; oficio y efectividad.

Con esta victoria el Nàstic da un salto tremendo en la clasificación adelantando a seis equipos y situándose en la duodécima posición con 28 puntos, siete por encima del descenso y a ocho del playoff de ascenso. Inmejorable inicio de 2018 para los granas, al que tratarán de ponerle la guinda este domingo en el derbi venciendo al Reus.

Osasuna, por su parte, pierde una gran oportunidad de meterse de lleno en la lucha por el ascenso directo, al que sigue viendo a siete puntos. Se queda, pues, en séptima posición con 35 puntos, a uno del playoff y ya solo siete por encima de su rival de hoy.

Ficha técnica

Osasuna: Herrera, Lillo, Oier, Unai, Clerc, Torres (Lasso, 52’), Torró, Mérida, Barja (Quique, 74′), David (Rober Ibáñez, 65’) y Xisco.

Nàstic: Dimitrievski, Kakabadze, Suzuki, Molina, Abraham, Gaztañaga, Silvestre (Matilla, 41’), Muñiz (Jean Luc, 58’), Mesa (Álvaro, 61’), Morente y Barreiro.

Goles: 0-1 Barreiro (29′), 0-2 Álvaro Vázquez (90+1′).

Árbitro: Milla Alvéndiz (Comité Andaluz). Amonestó Lillo (26’) por parte de Osasuna y a Abraham (21’), Morente (45+2’) y Matilla (90′) por parte del Nàstic.

Incidencias: 12.254 espectadores en El Sadar. Terreno de juego en pésimo estado debido a las inclemencias del tiempo.

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