Almería 3 – 0 Nàstic: El Almería tritura al Nàstic

El Almería venció con comodidad y pudo golear. Foto vía lfp.es

Las buenas sensaciones, el buen juego, la intensidad, el ímpetu, la fe… Todo fue un espejismo. El Nàstic volvió a las andadas fuera de casa, tras la victoria la semana pasada contra el Numancia, y vuelve a distanciarse de una permanencia cada vez más surrealista. No ayudó el Málaga, que perdió sorprendentemente en La Rosaleda frente al Extremadura, rival directo de los tarraconenses.

El Almería, que vive instalado en la zona tranquila de la tabla, al acecho de cazar la promoción de ascenso, pasó por encima de su rival imponiendo su mayor potencial ofensivo y dominando el tempo del partido, jugando con la ansiedad y la necesidad del Nàstic para endosarle tres goles que bien pudieron multiplicarse por dos.

Saltaron con ganas los tarraconenses al césped almeriense. Aupados por la buena imagen y la victoria frente al Numancia de la semana pasada, los granas hicieron un amago de salir a por todas a por el Almería. La alegría -o mejor dicho, la esperanza- para los aficionados de Tarragona duró escasos minutos. Los suficientes para que los locales pusieran los puntos sobre las íes e hicieran replegar líneas al Nàstic. El equipo andaluz no se iba a dejar pisotear en su estadio,  ni muchísimo menos. Y menos sabiendo que, ganando, podían terminar la jornada a cinco puntos de la promoción -con, todavía, ocho jornadas por jugarse-.

Enrique Martín consiguió neutralizar al Almería durante gran parte de la primera mitad. De hecho, la primera ocasión de peligro no llegaría hasta el 28′ de juego, cuando Corpas recogió un rechace desde la frontal y engatilló un buen disparo que se marchó fuera por poco. Pero el buen hacer de los granas en la destrucción iba acompañado de una total inoperancia en labores ofensivas. Resultado: un tostón de partido de los que le gustan a Martín.

Pero el plan del navarro se derrumbó como un castillo de naipes en el 34′, cuando Álvaro Giménez adelantaba a su equipo en el marcador mediante un excelente cabezazo a centro de Martos, con grave error de compenetración y marcaje de Noguera y Villanueva incluído. Los dos centrales volvieron a liarla ocho minutos después, en el 42′, con una jugada prácticamente a la del 1-0: centro desde la izquierda, Álvaro se cuela entre los dos zagueros tarraconenses y el delantero local sube el 2-0 al marcador, para desesperación de Enrique Martín, que maldecía a sus centrales desde la banda en arameo.

Dos errores defensivos condenaban a un Nàstic que, si bien no merecía ir perdiendo, tampoco merecía ir ganando. La tónica habitual de la temporada fuera de casa: cuesta un mundo hacer un gol y regalas goles de dos en dos. Así no le ganas a nadie ni de casualidad. El partido llegó al descanso con sabor a final. La remontada era una utopía, ni siquiera para rascar un punto. Parecía que el mayor éxito, dadas las circunstancias, era no salir goleado de Almería.

Segundo tiempo, un paseo militar

Si el Nàstic no salió hoy de Almería fue porque el equipo local no quiso -ya no metemos ni a Dios en la ecuación, pues sus poderes divinos son insuficientes para contrarrestar la falta de nivel de la plantilla grana-. El equipo andaluz manejó el segundo tiempo a placer, anotó el tercero para sentenciar y pudo conseguir una goleada de escándalo, si hubiese querido.

Entró Kanté -alias ‘una de cal y seis de arena’- por Palanca -sí, todavía existe este jugador-. El equipo ganó algo de asociación arriba, donde Uche se estaba muriendo de asco, pero la desventaja ya era demasiado grande. A los dos minutos, Uche lo probó de chilena, que paró René con una facilidad pasmosa, y tres minutos después Juan Carlos liquidaba el partido en un contragolpe. Restaban 40 minutos absoutamente intrascendentes en los que únicamente podía ocurrir: que el Almería humillase al Nàstic endosándole una goleada de escándalo. No ocurrió.

A pesar de no querer hacer sangre, el Almería se encontraba una ocasión detrás de otra prácticamente si  querer. En el 68′ Demirovic pifió un mano a mano con Bernabé, tras otro garrafal error de la zaga tarraconense. La pifia se repitió en el 87′, cuando Demirovic volvió a perdonar el cuarto en un dos contra uno frente a Bernabé. La grada disfrutaba, relajada, de la plácida victoria de su equipo, mientras el Nàstic contaba los minutos para subirse al autobús y regresar para casa.

El Almería, con esta victoria, sigue soñando con el playoff -se sitúa momentáneamente a cinco puntos del Mallorca-, mientras que el Nàstic vuelve a distanciarse -otra vez a ocho puntos- de una salvación en la que no cree ya ni Enrique Martín, que tiene más moral que el Alcoyano. En el horizonte, dos partidos seguidos en el Nou Estadi frente a Sporting y Mallorca, dos poderosos rivales que pelean por el ascenso a Primera, a quienes hay que doblegar para no despedirse, definitivamente, del fútbol profesional.

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