El vía crucis malaguista

Por mucho que nos pese, ya casi ni un milagro nos va a salvar de bajar a segunda división. Hay que aceptar la triste y dura realidad.

Es lógico que se le pida al equipo que todos actúen como profesionales hasta el último minuto, incluso después de que el descenso matemático sea un hecho. Pero que tengamos asumida la tragedia deportiva no impide que a los malaguistas aún nos reste por sufrir algún que otro mal rato.

Aunque la Semana Santa ya acabó, el vía crucis de los malaguistas aún no lo ha hecho. Serán fundamentalmente tres los momentos en los que los corazones blanquiazules volverán a encogerse de dolor.

El primero se producirá el próximo domingo, cuando se reciba al Real Madrid en La Rosaleda. Siendo muy optimistas, podríamos pensar que el Málaga puede ser capaz de ganar, o al menos, no perder frente a los blancos, y aunque ello fuera irrelevante en lo que respecta a una posible salvación, supondría una alegría en esta temporada de amarguras para los aficionados boquerones.

A la más que posible derrota ante los capitalinos, habrá que sumar, con toda seguridad, el bochorno de ver a muchos nacidos en Málaga luciendo camisetas madridistas y jaleando los goles de un equipo que nunca representará ni a su tierra, ni a ellos, por mucho que lo deseen.

Tras este mal trago llegará el del día en que el descenso sea matemático. Podremos leer en todos los diarios “el Málaga ya es de segunda”. Muchos se alegrarán de que se acabe una etapa en la que tras diez años en la máxima categoría, el Club deslumbró en la Champions y llegó a cotas que difícilmente se repetirán.

La tercera flecha se clavará en el corazón de los malaguistas, si no se cambian los horarios, el veinte de mayo, sobre las seis de la tarde, cuando el colegiado de turno señale el final del intrascendente Málaga-Getafe, que también señalará la conclusión de una época, la más gloriosa en la Historia malaguista.

Llegará el momento de pensar en la planificación de la próxima campaña, y para no hundirnos en la miseria de la depresión, deberemos empezar a pensar en el retorno a la élite, que nunca debimos abandonar, y en que nunca se repita una debacle de estas proporciones, en la que todos han sido culpables, los directivos, los técnicos y los jugadores, y en la que los únicos que han dado la talla han sido los aficionados.

Carlos Manuel Jiménez

Trabajando en la Universidad de Málaga. Subdirector del desaparecido Diario de Málaga. Socio del Málaga en 3ª y en Champions.

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