Resaca de Reyes Magos en el Málaga. Pablo Pérez se incorpora hoy.

El encuentro disputado el sábado en La Rosaleda dejó muchas lecturas al aficionado malaguista. Si nos atenemos sólo a los números, está claro que lo que al final queda es la derrota, y la posibilidad perdida de sumar algún punto más a los 20 que ha acumulado hasta el momento el cuadro boquerón.

La impresión que quedó en el aficionado tras el pitido final del protestado Teixeira Vitienes no fue del todo mala. Si utilizamos el fiable termómetro que suponen los gritos de la grada, el pasado sábado, a pesar de la derrota, no hubo recriminaciones al técnico alemán.

Ya lo dijo Schuster en la rueda de prensa posterior al partido: “Si alguien es capaz con este Málaga de jugar de tú a tú al Atlético, yo lo pago”.  Una gran explicación de lo que planteó el teutón sobre el verde de Martiricos.

El Málaga salió con defensa de cinco, con tres centrales: Angeleri, Sergio Sánchez y Weligton, y a pesar de la peligrosidad de la delantera atlética formada por Diego Costa y Villa, los defensores blanquiazules se las apañaron para llegar hasta el minuto 70 concediendo apenas un par de acercamientos peligrosos.

Sin embargo, en el capítulo ofensivo fue muy pobre la producción malaguista, aunque eso no era un problema para el técnico blanquiazul, cuya aspiración era llegar al final sin que nadie estrenara el marcador.

El hecho de jugar con un defensa más de lo habitual implica, lógicamente, disponer de un efectivo menos en ataque, y el sacrificado fue Portillo, aunque la baja por sanción de Tissone obligó a que retornara al once el joven Darder, mucho más creativo que el argentino.

Lo cierto es que hasta que los madrileños se adelantaron, la creación del Málaga casi no existió. Darder no tuvo una gran tarde, y Samuel, otra vez titular, tampoco aprovechó la oportunidad y careció de la intensidad que sí tenía el centro del campo atlético. De ese modo, sólo Eliseu, con suerte dispar intentó enlazar con un desasistido Juanmi. Por las bandas Antunes no atinaba a dar un pase definitivo, mientras que Gámez, eterno invisible para Del Bosque, enviaba centros que no encontraban rematador.

Tras el gol de Koke todo cambió. El Atlético se tornó en un equipo pequeño que reculó y se dedicó a perder tiempo, y el Málaga se lanzó a por el empate, que mereció, pero los tres revulsivos que introdujo el míster malaguista no actuaron como tales: Duda, infalible en los dos últimos encuentros, no tuvo el sábado claridad de ideas, Morales, en su línea de esta temporada, salió sin garra y Santa Cruz tuvo poco tiempo.

Pablo Pérez: regalo de Reyes

Los Reyes Magos han dejado a Pablo Pérez en el calcetín malaguista. El jugador ha llegado con buen pie, piropeando a la capital malagueña. Esperemos que la afición le devuelva los piropos por su buen juego. Tendrá lo que resta de temporada y otras dos, más una cuarta opcional, para demostrar que vale el millón trescientos mil dólares que ha costado.

Pero salvo que el exleproso obtenga la doble nacionalidad de forma inminente, su llegada obligará a la baja de un extracomunitario, probablemente Chen, ya que en los últimos tiempos Morales ha salido del ostracismo al que le tuvo condenado Schuster.

De cara al siguiente encuentro, frente al Levante, y con la baja de Antunes, el Málaga deberá reinventarse y aferrarse a lo bueno que vimos frente a los colchoneros, un equipo que, recordémoslo, es colíder de la Liga española, porque tras los levantinistas, serán Valencia, Barcelona y el renacido Sevilla los complicados rivales que esperan a los malaguistas.

Carlos Manuel Jiménez

Trabajando en la Universidad de Málaga. Subdirector del desaparecido Diario de Málaga. Socio del Málaga en 3ª y en Champions.

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