Radiografía del ‘pachorrismo’: «Míchel, vete ya»

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Es suficiente. Era lo que faltaba: que el mismo entrenador del Málaga banalizara sobre el esfuerzo que hay que hacer para salvaguardar el honor del club. En una reciente entrevista a Míchel, este fue cuestionado sobre la tardanza de algunos jugadores en alcanzar un rendimiento óptimo. El entrenador respondió que los condicionantes de la ciudad y la afición motivan la pachorra, es decir, la tranquilidad excesiva cuando se desarrolla una actividad.

El técnico habla de lo bien que se está en Málaga y de que la afición, aun siendo últimos, celebrará cada victoria como algo histórico. Estas declaraciones son peligrosas y provocativas. El madrileño peca del peor mal que se puede tener en fútbol: el conformismo. El conformismo ya de por sí es malo en cualquier categoría, pero si el caso es el de un equipo que siempre termina los campeonatos entre los primeros puestos, se puede hablar de “falta de ambición”. No, señores, esto no es “falta de ambición”, esto es exactamente lo que dice el entrenador: es pachorra, es no esforzarse lo que se debería para conseguir un objetivo.

No estamos hablando de que el club roce puestos europeos y no quiera poner más carne en el asador: se trata de que somos los últimos de la tabla y nuestro entrenador se conforma. Banaliza sobre un problema que tiene al malaguismo en vilo. Estamos ya en la undécima jornada y el Málaga solo ha ganado un partido: ¿podemos “quitarle hierro” al asunto de una forma tan descarada? ¿En serio es aceptable que el rendimiento se excuse en la pachorra? ¿Es realmente una excusa? Por supuesto que no.

Señor Míchel, usted no puede sufrir de pachorra, usted dirige a un equipo que el año pasado ya iba décimo a estas alturas, usted está despertando fantasmas (el descenso) que la afición creía poder olvidar, usted no tiene derecho a reírse del malaguismo. Para que nos entiendan, excusar el mal rendimiento en la pachorra sería, y no estamos exagerando, como decir que “nos da pereza mejorar”. ¿Es este el camino? Nuestro entrenador no es exigente, y ¿cómo no ser exigente con unos jugadores que podrían dar mucho más de sí y que se encuentran últimos en la clasificación, a sabiendas de que hay equipos peores?

Pachorra es que, tras una derrota, el entrenador le dé el día libre a una plantilla que no ha conseguido los tres puntos. El mensaje que les llega a los jugadores es “no te preocupes, no hay prisa: no hay exigencia”. No se equivoque, míster, la pachorra no aparece por lo bien que se vive en Málaga o por la fidelidad de la afición: la pachorra la ha traído usted. Si piensa que Málaga es un buen sitio para relajarse y cobrar por llevar a cabo la ley del mínimo esfuerzo, se equivoca; y si no cree equivocarse, tenga un poco de vergüenza y dimita.

¿Y la afición? Debe ser crítica. Aunque Míchel sea guapo, bien encarado, exjugador de equipos grandes y antiguo protagonista de grandes eventos, ahora es; simple y llanamente, el entrenador del Málaga CF.

Y del Málaga no se ríe nadie.

David Caravaca

1º de Periodismo. Memoria, Compromiso y Fe.

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