¡Patapúm pa’rriba!

Resultado de imagen de malaga-espanyol lunes

Es el resumen de a lo que juega el Málaga desde que comenzó el campeonato: a nada. Y es que los de Míchel solo saben aplicar el artículo número uno del fútbol: balonazo hacia adelante y que sea lo que Dios quiera.

Si el equipo ya es carente de por sí en materia ofensiva, este no es el camino. Cuando una plantilla no es capaz de llegar con facilidad a la meta contraria por falta de técnica, aparece la táctica. Pues bien, en este Málaga no aparece la táctica. No existe un movimiento buscando espacios o una consecución de pases que intente algo. Cuando el conjunto costasoleño llega a acercarse vagamente al tiki-taka, es sin pasar de los tres cuartos de campo.

El peligro llega de centros ocasionales (que no suelen ser bien rematados) o de que el delantero que haya en ese instante baje un balón. Frente al Espanyol esto se evidenció: la única jugada que no vino de lo mencionado anteriormente fue un arranque individual de Peñaranda, que consiguió deshacerse de 4 defensas para encarar a portería, pero no sirvió de nada.

En defensa, el Málaga sigue siendo igual o más limitado que antes: solo hay que observar el marcador. A los 5 minutos los locales ya iban perdiendo. Si al conjunto ya le cuesta ganar un partido, imagínense remontarlo.

Otro problema es ese: el equipo tiende a funcionar por impulsos. Es cierto que los jugadores derrocharon más coraje tras encajar el gol y el Espanyol se relajó, pero si esto no se materializa en goles u ocasiones de peligro es un cansancio acumulado que solo sirve para fatigar a los jugadores.

En cambio, cuando se va ganando, el Málaga tiende a la tranquilidad: “Vamos ganando, podemos relajarnos en defensa y atacar sin intención”. Es un craso error. Aquello de funcionar por impulsos es algo imposible de compatibilizar con la competición: LaLiga es una competición regular, y sin regularidad no hay resultados.

En definitiva, y a pesar de la insistencia de Míchel por seguir trabajando, la afición empieza a hartarse no de la ausencia de resultados, sino de la incapacidad de jugar al fútbol. Porque el Málaga no sabe a qué está jugando.

David Caravaca

1º de Periodismo. Memoria, Compromiso y Fe.

También te podría gustar...