Málaga 0 – 1 Real Sociedad: la Real poda otro rosal de su jardín malacitano

Hace unos días fue 14 de febrero, día de San Valentin, y miles de enamorados se regalaron rosas para mostrar su amor. Y la Real no ha querido ser menos. Ha cortado un rosal de su propio jardín: así pueden denominar los donostiarras a La Rosaleda, donde no pierden desde hace ocho años, para ofrecerle a sus seguidores una nueva victoria a domicilio. Es el mismo escenario que sirvió, la temporada pasada, como punto de inflexión para encauzar la nave donostiarra hasta la cuarta posición final. En esta ocasión, los de Arrasate abandonan Málaga a tan solo cuatro puntos de la última plaza de Champions. La Real se marcha de La Rosaleda como Nino Bravo, «con un beso y una flor».

Antes que Cerro Grande pitara el comienzo del encuentro, ya se intuía qué juego iban a ofrecer los dos equipos. Schuster, en un claro ejemplo de búsqueda alocada de soluciones en un momento complicado, ensayaba cambiando a jugadores de lugar y dando la alternativa al nuevo fichaje malacitano, Oleksandr Iakovenko. Así, el Málaga saltaba al césped con el central Angeleri tirado a la banda derecha, sustituyendo al lesionado Gámez, y en el medio con Camacho, supliendo el puesto habitual del argentino en la zaga. Viendo estas novedades en la línea defensiva local, la Real puso en liza todo el poderío ofensivo con el que contaba (Griezmann, Seferovic y Vela) acompañándolo con jugones en el medio del campo (Pardo y Canales). Arrasate buscaba repetir la pócima victoriosa del año pasado: gol tempranero, mover el balón y sufrir lo menos posible. Y el plan le salió a las mil maravillas.

Para el minuto 10 la primera premisa realista ya había sido alcanzada, tras lograr Vela romper la red de Caballero al finalizar un preciosa jugada colectiva de los txuri urdin. Pase de más de 40 metros de Pardo a la zurda de Griezmann, éste se la deja franca a José Ángel que tras llegar a línea de fondo envía un pase de la muerte a Vela que el mexicano no perdona. Jugadón digno de Play Station que demuestra lo bien que lo puede hacer este equipo también lejos de Anoeta. Comenzaba entonces la segunda parte del plan de Arrasate, que se cumplió a rajatabla durante los primeros 45 minutos donde solo hubo un equipo en el campo; el visitante. Solo el novato Iakovenko -que no paró de dar patadas- con un lanzamiento desde fuera del área rompió la plácida noche que llevaba Bravo. Esto, como es lógico, cambió en la segunda mitad.

Porque tras el paso por los vestuarios el Málaga salió con otro espíritu, uno más parecido al que mostraron ante el Sevilla hace dos semanas. Con Duda en el puesto de mediapunta y presionando la salida de balón donostiarra, los de Schuster comenzaron a acudir con más asiduidad al área de Bravo. A pesar de eso, fue la Real la que estuvo a punto de lograr el gol en un contragolpe mal finalizado por Zaldúa. Se notó demasiado la nula experiencia ante el marco rival del potrillo donostiarra. Tras esa clara ocasión, los txuri urdin apartaron su faceta ofensiva y se juntaron con el único fin de mantener el balón. No lo lograron a pesar de la entrada de Zurutuza y Xabi Prieto por un excelente Canales y un desaparecido, otra vez, Seferovic. Lo que sí cambió el devenir del partido fueron las sustituciones  del equipo local, sobre todo la salida al campo de un recuperado Santa Cruz. Con él en el césped, el Málaga gozó de tres claras ocasiones de gol que, de haberlas materializado, habrían servido para recuperar un punto que sabría a gloria en esa lucha por alejarse del descenso. Curiosamente, las tres acciones tuvieron al delantero paraguayo como protagonista, aunque al final no pudo batir a Bravo.

Al término del partido, victoria realista que recordó a la lograda por los de Montanier el año pasado. Esa temporada acabó con el Málaga en un dignísimo sexto lugar y con la Real ocupando la última plaza Champions. A buen seguro que los dos equipos firmarían repetir esos resultados a final de Liga. Pero antes llegará la primavera donde brotan las flores, también en el jardín donostiarra de Málaga.

Ficha técnica 

Málaga CF: Caballero; Angeleri, Camacho, Flavio, Antunes; Darder, Tissone; Iakovenko (Samuel 61′), Portillo (Duda 45′), Amrabat; El Hamdaoui (Santa Cruz 70′)

Real Sociedad: Bravo; Zaldúa, Ansotegi, Íñigo, J.Ángel; Markel, Pardo (Elustondo 79′), Canales (Zurutuza 62′); Vela, Seferovic (Xabi Prieto 62′) y Griezmann

Gol: 0-1 (10′) Carlos Vela

Árbitro: Del Cerro Grande (colegio madrileño). Amonestó con amarilla a Antunes, Flavio y Duda, todos ellos del conjunto local.

Estadio: La Rosaleda. 18000 espectadores.

Santiago Elgoibar

Periodista alegre e inquieto, aficionado al deporte y al chocolate. La noticia: cortita y al pie.

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. Al final los que tiran del equipo siempre son los «viejos», Duda, Weligton, Roque,.. aunque este último según tengo entendido no es compatriota de Bravo XD

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *