La Rosaleda sentencia a Rosales

vía Málaga Club de Fútbol

Hace poco tiempo, en Los otros 18 analizamos la negativa evolución de Roberto Rosales desde que el lateral derecho llegó a la entidad de Martiricos. Cómo pasó de despertar el interés de uno de los líderes de LaLiga a ser de los más señalados por el mal rendimiento del equipo.

El pasado domingo frente al Alavés, los de José González recibieron un «baño» en toda regla. Los visitantes pasaron por encima de un Málaga que, a la mínima presión, no sabía qué hacer.

Era el momento de la grada para hablar y sentenciar. El gran perjudicado, Roberto Rosales. En un principio el ambiente fue más tranquilo, pero más adelante, cuando el encuentro se iba escorando hacia el Alavés, los aficionados empezaron a pronunciarse de forma más crítica.

Tras un par de fallos del venezolano, La Rosaleda estalló contra él. Y es que en cada ocasión en que Rosales tocaba la pelota, el sonido de viento se hacía eco en Martiricos.  No hubo cánticos en especial hacia el lateral, pero cada vez que este participaba del partido, los pitidos se generalizaban.

Incluso en el minuto 79, cuando el árbitro le sacó tarjeta amarilla, un sector de la grada aplaudió la decisión del colegiado. Entre los seguidores hubo más de uno que gritó «¡Échalo!». La tensión para con el jugador latino es fácil de notar en el ambiente.

Otro aspecto que enfada a los seguidores blanquiazules es la condición del jugador: es uno de los capitanes del equipo. Recio, también capitán, no ha dado este año su mejor rendimiento, pero se puede denotar en el campo como lo intenta y se esfuerza, aunque sea sin resultado.

Pero no solo Rosales resulta un capitán que no parece esforzarse por el club, sino que se incluso respondió a los aficionados en las redes sociales (de forma indirecta). Tras el partido ante el Alavés, en el que fue tan pitado, compartió un texto en instagram de Marcelo Bielsa.

En este texto el lateral venía a decir que, en las malas, nadie estará ahí para apoyarte, mientras en las buenas todos querrán participar de tu triunfo. Esta indirecta hacia la grada malaguista ha enfurecido al aficionado.

Y es que el malaguismo no está precisamente fundamentado en rechazar a los suyos cuando todo va mal; el Málaga no es un equipo de títulos y grandes triunfos, y la afición siempre ha estado ahí. Rosales añade más leña a un fuego que ya estaba avivado.

El venezolano se equivoca, pero no por el texto; al fin y al cabo, este se valora de forma subjetiva, y aquí pretendemos ser imparciales. En lo que sí se equivoca es en su forma de terminar su etapa malaguista.

Es casi seguro que Rosales abandonará el club al término de la temporada: ¿es lo mejor irse así, peleado con la afición y discutiendo por redes sociales con ellos? ¿como si se tratase de a ver quién lleva la razón?

La situación tiene que ser muy injusta para que un jugador no entienda a la grada, pero la tesitura del Málaga justifica del todo que la afición esté tan descontenta. Y si se le señala, es por algo. Con ello no queremos decir que la grada acierte en señalarle, pero sí podemos afirmar que no es azar.

En situaciones tan complicadas la ecuación es simple: el año que viene, Rosales no estará en Málaga, no sufrirá las consecuencias del mal trabajo. Mientras, los malaguistas seguirán aquí, y sufrirán viendo a su equipo caer a Segunda División.

Por ello, el lateral sería mucho más elegante si callase y aplaudiese a la afición después del partido en agradecimiento por venir a apoyar al club. Es la grada la que sufrirá las consecuencias, lo menos que merece es respeto.

David Caravaca

1º de Periodismo. Memoria, Compromiso y Fe.

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