La contracrónica del Málaga – Real Sociedad: ¿qué pasó en la grada de La Rosaleda?

vía ElDesmarque

En un partido en el que los dos equipos se jugaban tan poco como el pasado Málaga-Real Sociedad, la verdadera acción se desarrolló en la grada: los aficionados se manifiestaron, dictaron sentencia y buscaron culpables.

El Málaga ya ha descendido matemáticamente, y las quejas no han tardado en llegar en el malaguismo. Los culpables, varios: empezando por el presidente, Al-Thani, hasta la misma plantilla que está sobre el terreno de juego. Una culpabilidad que empieza en Qatar y termina en Martiricos, y que los aficionados no han dudado en expresar.

«¡Al-Thani vete ya!» es el cántico más repetido. Es el máximo responsable del club y lleva ya varios años sin atender a las necesidades de su empresa. Algún que otro «¡Al-Thani muérete!» mostraba el odio que ha llegado a engendrar en muchos malaguistas. Eso sí, siempre con el humor presente; también hubo gritos de «¡Al-Thani cómeme el donut!».

La pregunta que todos se hacen también resonó en La Rosaleda: «¡Al-Thani dónde está!». También recados para sus famosos tuits, en los que el jeque ha querido apodar a los jugadores malaguistas como «los leones», a lo que la grada contesta: «¡Tus leones no tienen cojones!». En definitiva, un sentimiento que se resumía en otro grito: «¡Estamos hasta los huevos del jeque de Qatar!».

De ahí hacia abajo fue descargando el malaguismo la justa queja hacia la situación del club. «¡Directiva dimisión!». Recados, de forma más concreta, al director deportivo: «¡Husillos vete ya!». Como siempre, con el toque de humor e ironía que caracteriza a Málaga: «¡Peñaranda dónde está!», «¡Juanmi se regala, Juanmi no se vende!».

La mayor parte de los cánticos se enfoca a los jugadores. Señas de una afición harta: quejas e increpaciones. «¡Esa camiseta no la merecéis!», «¡Ustedes son de Segunda!», También al entrenador: «¡Jose vete ya!». Tintes de ironía y humor («¡Bastón Bota de Oro!»), por supuesto. En cuanto el conjunto de Martiricos encadenaba unos cuantos pases se levantaban los «olés» en la grada, para acabar cantando «¡Campeones, oé!» y «¡A la Champions, oé!».

El malaguismo se llegó a poner del lado del árbitro para seguir increpando a sus jugadores por la poca entrega a lo largo de la temporada. Arrancaban los aplausos cuando el colegiado sacaba tarjeta amarilla a Iturra. De hecho, en un momento de tensión entre Estrada Fernández y José González. La reacción de la grada: «¡Échalo, échalo, échalo!».

Por último, lo más importante. Esos cánticos que entonan una intención clara: el regreso a Primera División. «¡Volveremos volveremos, volveremos otra vez…!», «¡Málaga es de Primera!», «¡El año que viene yo me abonaré!», «¡Málaga somos nosotros!». Y por supuesto, se acordaron del consejero delegado del Málaga que protagonizó una de las imágenes más tiernas y tristes de la pasada jornada, llorando en el autobús del club por el descenso y siendo consolado por el presidente del Levante: «¡Martín, Martín, Martínez Aguilar!».

Una afición que está más activa que nunca increpando a los culpables, que deben aguantar el chaparrón. El equipo hizo bien esto frente a la Real Sociedad: acudieron al centro del campo al final del partido a aguantar los pitidos de su afición, mientras estos les aplaudían. En-Nesyri hizo lo propio pidiendo perdón tras marcar el segundo gol malaguista.

Ha sido una temporada nefasta a todos los niveles. Solo se salva la afición, que ha seguido asistiendo a cada partido sabiendo cómo iba a acabar todo. Ahora es cuando el malaguismo debe ser protagonista en los partidos que quedan en La Rosaleda para expresarse y que se les escuche: el equipo baja a Segunda, pero ellos son de Primera.

David Caravaca

1º de Periodismo. Memoria, Compromiso y Fe.

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