Expectativa y realidad

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En invierno, analizamos las posibilidades remotas -a la par que ilusionantes- de que al Málaga llegaran Roque Mesa y Sandro. Tras el cierre de mercado, se han cubierto ambas posiciones, pero no con estos jugadores.

La historia con Roque Mesa ha sido efímera: un simple ruido. El centrocampista defensivo militó en Las Palmas y demostró un manejo de la pelota buenísimo. Pronto llamó la atención de Inglaterra, donde ha jugado en el último año. Finalmente, se ha decantado por jugar en el Sevilla, al igual que Sandro.

Esta posición ha sido cubierta con Iturra. El exmalaguista tiene cuentas pendientes con el club. A pesar de que muchos aficionados se mostraban reacios a su regreso, Iturra ha declarado públicamente que intentará revertir la situación con su juego. En las últimas jornadas no se ha observado animadversión hacia él; más bien indiferencia.

Sandro era una opción más cercana. El delantero ya conocía lo que era trabajar en Málaga y el cariño de la afición. La situación de fracaso actual tampoco invita a la llegada de jugadores top: Sandro se fue a Inglaterra, donde no le ha ido bien, para acabar finalmente en el Sevilla.

Ideye ha sido la baza de Husillos para la delantera malaguista. El nigeriano destaca por su velocidad, y ha venido en calidad de cedido. No es un jugador muy conocido, de modo que la afición está a la expectativa de saber cómo funcionará el fichaje.

Ambos casos constatan una realidad: en Málaga suenan fichajes de mayor calidad que los que finalmente tienen lugar. Grandes jugadores y ambiciosas incorporaciones suenan, pero no se cumplen. En parte por el ruido y rumores, y en parte por aquella parte de la afición que se olvida de las limitaciones de su equipo.

Si regresamos y analizamos los soñados fichajes de Sandro y Roque Mesa con frialdad, es fácil darse cuenta de que ni económicamente ni como proyecto el Málaga es un lugar atractivo para ellos. El único recurso podía darse con Sandro, que ya conoce la casa.

En definitiva, y con una organización tan inestable, el aficionado debe acostumbrarse a ser perspicaz y no dejarse llevar a las primeras de cambio por el primer ruido que aparezca en Twitter. Siempre ilusionan y eso es positivo: que no se pierda la ilusión; pero se corre el riesgo de sentirse injustamente descontento con las incorporaciones. El club vivió una época privilegiada, pero ha vuelto a su esencia: un equipo humilde con fichajes humildes.

David Caravaca

1º de Periodismo. Memoria, Compromiso y Fe.

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