Al-Thani: Crónica de una marcha anunciada

En la novela del recientemente fallecido Gabriel García Márquez Crónica de una muerte anunciada, Bayardo San Román se casa con Ángela Vicario, y descubre que su esposa no es virgen. Cuando se da cuenta, devuelve a Ángela Vicario a la casa de sus padres, donde su madre la muele a golpes.

Cuando en junio de 2010 el jeque Al-Thani se casó con el Málaga pensaba que el equipo, y la ciudad de Málaga, eran vírgenes, y que con ellos podría hacer y deshacer a su antojo. Pero se topó con la triste realidad, y cuatro años después ha decidido devolver a su Ángela Vicario. Ahora solo resta esperar que quien la recoja no la muela a palos, y que la trate con un mínimo de cariño.

El jeque Al-Thani tiene, como todo personaje público, defensores y detractores, personas que le adoran y justifican cualquiera de sus acciones y otros que haga lo que haga le detestan visceralmente. Es difícil no tomar partido y dejarse llevar por la subjetividad, y creo que si nos ceñimos a los hechos, encontraremos que Al-Thani ha vivido en su periplo como presidente del Málaga (que aún no ha acabado) algunos momentos de gloria y otros de absoluta oscuridad.

Hace unos cuatro meses ya resumíamos el paso del “Sheikh” por La Rosaleda, y hablábamos entonces de su ausencia, rota hace poco cuando llegó para ser homenajeado por el Ayuntamiento (con el boicot de los de siempre).

El jeque ha anunciado que se va, que no se siente respetado y apreciado, y que no es tratado con igualdad. Y todo ello, al día siguiente de que se aprobara la cesión de los terrenos del Arraijanal al Málaga. Pero una cesión a la Fundación del Málaga, ya que el carácter público de los terrenos impide que se puedan destinar a entidades con ánimo de lucro. Y eso, lucro, ganancias, beneficios, es lo que Al-Thani ha buscado desde el principio.

El Málaga C.F. ha sido siempre un medio para poder hacer negocios en Málaga. El Sheikh pensó que tras su apoteósica irrupción en el equipo, fichando estrellas y pagando a tocateja, todas las puertas se le iban a abrir. Pero desconocía el modo de operar en el Estado (de momento monárquico) español.

Por un lado, las intrigas de palacio en las que no se mueve una mano si antes no se engrasan bien (con billetes) los engranajes. No en vano España es, al menos en esto, líder mundial en corrupción. Por otro, las envidias generadas en un gobierno andaluz centralizado en Sevilla que no estaba por la labor de echar una mano. Súmenle que Ayuntamiento de Málaga y Junta de Andalucía están regidos por partidos enfrentados, y que cuando han alcanzado un mínimo acuerdo, siempre ha aparecido un tercero (IU) que lo ha dinamitado, y tendremos un panorama en el que avanzar un centímetro ha sido una labor de titanes.

Además, el jeque siempre ha actuado como si un derecho divino le diera derecho a saltarse la ley a su antojo, pensando que su lluvia de millones sobre La Rosaleda le abriría todas las puertas.

Así hemos llegado al día de hoy, en el que Al-Thani anuncia que se va. Sí, le dan permiso para invertir en la Academia, pero no para hacer negocio con esos terrenos. Adiós a urbanizaciones de lujo en el Arraijanal, adiós a campos de golf,a restaurantes… adiós a Al-Thani.

Ahora solo nos queda saber cuál será el futuro de la entidad. Esperemos que llegue algún comprador que invierta, o al menos, que no se haga con el Club para esquilmarlo y dejarlo en la bancarrota. Encomendémonos a los santos malaguistas, ya que las grandes empresas de Málaga han sido siempre esquivas a la hora de comprometerse con el primer equipo deportivo de nuestra provincia.

Según el propietario, la decisión es irreversible y se hará efectiva a mediados de mes, así que habrá que estar atentos por si se refiere, como parece, a un cambio de manos de la propiedad. Ahora, el futuro del Málaga está en el aire.

Carlos Manuel Jiménez

Trabajando en la Universidad de Málaga. Subdirector del desaparecido Diario de Málaga. Socio del Málaga en 3ª y en Champions.

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