Setién no negocia el estilo del Lugo

Lugo – Girona, Anxo Carro, minuto 20 de la primera parte. El portero local, José Juan, recibe un pase de uno de sus defensas. Enfrente está Fran Sandaza, exdelantero rojiblanco, buen conocedor de la propuesta futbolística de los lucenses. El atacante del cuadro gerundense va a presionar al meta, que se bloquea, falla en el control y ve como su antiguo compañero le arrebata el esférico para introducirlo en la red. José Juan, dueño de la titularidad en la meta del Lugo gracias a su buen manejo del balón con los pies, víctima del estilo de su equipo en esa jugada.

Para la inmensa mayoría de los aficionados, los resultados son todo en el fútbol. Ellos justifican cambios y alineaciones, hacen buenos o malos a entrenadores y jugadores, amparan o desnudan filosofías. Hasta ahora, el Anxo Carro no había discutido esa manera de jugar propia del Lugo: siempre tocando, con el balón a ras de suelo y sin «pelotazos». Las seis temporadas que Quique Setién lleva en el banquillo, el estilo ha sido innegociable, y seguirá siéndolo. Aunque tras la derrota del pasado sábado contra el Girona, a orillas del Miño pudo escucharse una sinfonía poco frecuente con el cántabro a los mandos: la de los silbidos procedentes de la grada.

José Juan, en la imagen salvando una ocasión de Nauzet (Las Palmas), falló en el primer gol del Girona Foto vía: tintaamarilla.es

José Juan, en la imagen salvando una ocasión de Nauzet (Las Palmas), falló en el primer gol del Girona
Foto vía: tintaamarilla.es

Y es que el Lugo ha logrado sólo dos puntos de los últimos 18 y sumado dos triunfos en catorce partidos. Estos números sitúan a los amurallados a un punto de los puestos de descenso, que tan bien se han esquivado durante la «era Setién». El que fuera jugador del Racing y del Atlético de Madrid ha dirigido al Lugo en dos categorías, 2ºB y Liga Adelante, y nunca, en ninguna de ellas, se ha visto en la obligación de tener que salir de la autopista a una categoría inferior.

Durante el encuentro ante el Girona, los aplausos se convirtieron en desconfianza, nervios y enfados cada vez que el Lugo tocaba el balón en defensa, hacia atrás. Esa tensión se trasladó al terreno de juego y los futbolistas intentaron «poner los cuernos» a sus principios con una apuesta distinta: la del pase largo. Salió mal. El Lugo acabó perdiendo, y Quique Setién, ante las dudas, tuvo que poner los puntos sobre las íes en la rueda de prensa posterior al choque.

Setién: Hemos decidido jugar de una manera y no vamos a cambiar.»

Contundente el entrenador del Lugo en la defensa de un estilo que ha dado al club gallego la época más dorada de su historia. Tampoco se mordió la lengua para ponerse delante de su portero y protegerle de las críticas.

Setién: Sería injusto y oportunista echarle la culpa del primer gol a José Juan. Estas acciones las asumo yo como mías, porque llevamos seis años jugando así.

Palabras muy similares dijo hace dos temporadas, cuando Yoel, actual guardameta del Valencia, cometió un fallo parecido que también costó un gol frente a Las Palmas, aunque en aquella ocasión el Lugo terminó ganando. Prueba de que a Quique Setién no le gusta ver los toros desde la barrera, lo suyo es asumir responsabilidades y riesgos. Los jugadores quedan totalmente eximidos de los errores provocados por la filosofía de su técnico.

El próximo domingo, a las 21.00, el Lugo disputa un partido vital contra el Mirandés, otra vez delante de su público. Es harto sabido que el fútbol no tiene memoria más allá del último resultado, por eso cualquier marcador que no sea ganar será malo para los rojiblancos, que corren el riesgo de entrar por primera vez en descenso desde que Setién es su entrenador. La parroquia empieza a cuestionar el estilo, aunque el cántabro no va a negociarlo.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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