Luis Milla y su Lugo de récord

Tras una pretemporada con buenos resultados, llegadas y renovaciones de futbolistas importantes (como Pita, Caballero, Seoane, Roberto o Sergio Marcos), guiños al anterior estilo y propuesta de mejora -Luis Milla aseguró desde el principio sentir devoción por el fútbol de toque de Quique Setién, pero mostró su intención de dotarle de más verticalidad- la Liga comenzó, claro. Jugadas cuatro jornadas más una eliminatoria de Copa, el Lugo no sabe lo que es perder. Y el entrenador turolense ya puede presumir de haber firmado el mejor inicio de la historia de los rojiblancos en la categoría de plata. Las cifras invitan a la ilusión en un periodo de transición delicado.

Hasta ahora, los números más destacados en los primeros cuatro partidos jugando los amurallados en Segunda los había conseguido Setién. En la campaña 2013/2014, el Lugo sumaba a estas alturas siete puntos después de empatar en casa con el Numancia (0 – 0), perder en el Mini Estadi frente al Barcelona B (2 – 1), ganar con contundencia al Real Jaén en el Anxo Carro (4 – 2) e imponerse al Zaragoza en La Romareda (0 – 1).

Luis Milla ha batido ese registro con dos empates como visitante -contra el Oviedo (2 – 2) y el Mirandés (1 – 1)- y dos victorias por la mínima al resguardo de su estadio: ante la Llagostera (1 – 0) y el Almería (1 – 0). Estos marcadores hacen al Lugo poseer ocho puntos y ocupar la cuarta posición de la tabla, con cinco goles a favor y tres en contra. Además, el portero José Juan comparte la primera posición del trofeo Zamora con Nauzet, de Osasuna, y Dmitrovic, del Alcorcón, los tres con una media de 0,75 tantos encajados por encuentro. A las buenas estadísticas en Liga hay que añadir el triunfo copero en el Nuevo Arcángel contra el Córdoba, por 0 – 1.

Carlos Pita (izquierda) marcó el primer gol de la temporada del Lugo en Oviedo Foto vía cdlugo.com

Carlos Pita (izquierda) marcó el primer gol de la temporada del Lugo en Oviedo
Foto vía cdlugo.com

Cuando se supo que Tino Saqués contaría con Luis Milla para el banquillo del Lugo, las dudas asaltaron el Anxo Carro, un estadio que alababa a Quique Setién. El anterior inquilino del banquillo dirigió al conjunto rojiblanco durante seis temporadas: tres en 2ºB, otras tantas en la Liga Adelante. No sólo los resultados fueron magníficos, sino que el cántabro hizo del Lugo un conjunto con estilo y sello propios receptores de multitud de elogios.

Por todo ello, la afición lucense no acogió bien la marcha de Setién. Luis Milla recibía una patata caliente que podía explotar en caso de un mal inicio de campeonato: los que conocemos el mundo del fútbol sabemos que a los sucesores de aquellos entrenadores que llevan mucho tiempo en el cargo se les encomienda una tarea muy complicada, por culpa de la adaptación a una nueva forma de trabajar y de las odiosas e inevitables comparaciones. Qué le pregunten por esto a David Moyes, actual técnico de la Real Sociedad y sustituto de Ferguson en el Manchester United. Y a ver quién se atreve a coger las riendas del Arsenal cuando Wenger decida dejarlo, o qué ocurrirá con el Atlético de Madrid post-Simeone.

Luis Milla, con la sub-21 Foto vía que.es

Luis Milla, con la selección española sub-21
Foto vía que.es

Todas estas cargas las tenía Luis Milla en su mochila. Encima, su experiencia como míster no le acompañaba. Después de ser ayudante de Michael Laudrup en el Getafe, trabajó en las categorías inferiores de la selección española. Su labor se vio empañada por el fracaso con la sub-23 en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, al no superar la primera fase con un equipo formado por jugadores como Jordi Alba, Javi Martínez, Mata, Koke, Ander Herrera o Isco.

Después de un breve paso por los Emiratos Árabes Unidos, preparando al Al-Jazira, un Lugo que cambiaba de consejo de administración y de propietario llamó a su puerta. Buena oportunidad, aunque peligrosa, que el turolense decidió agarrar. Necesitaba un buen comienzo para convencer a sus hinchas, y lo ha obtenido. Los lucenses han invertido en ilusión y la plantilla, más completa que otras temporadas, promete. La próxima jornada, en Leganés, habrá una nueva ocasión para demostrar que en el Anxo Carro se va en serio.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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