Roque Mesa, la consagración de un guerrero

La actual UD Las Palmas es un equipo de nombres propios. Nombres como el de Quique Setién, el capitán de un barco que navega con la mayor de las eficiencias que un aficionado amarillo pueda recordar en este joven siglo XXI, o el de Jonathan Viera, uno de los jugadores con más talento que ha dado la prolífica cantera canaria y que cada partido que juega demuestra que es el sucesor adecuado de un dorsal emblemático en el conjunto insular como es el 21.

Ahora bien, si hay un nombre que podría llegar a hacer sombra a estos dos baluartes en Gran Canaria es el de Roque Mesa. El jugador teldense se ha convertido en una temporada y media en una pieza fundamental e irremplazable en el esquema de la UD Las Palmas. Por el menudo centrocampista pasa todo el juego de la escuadra canaria, tanto ofensivamente como defensivamente. El nivel que ha demostrado este año y medio en la máxima categoría del fútbol español le ha llevado a sonar para ser convocado por Lopetegui, además de protagonizar uno de los grandes culebrones el pasado verano por su posibilidad de recalar en el Sevilla FC. Finalmente el equipo presidido por Miguel Ángel Ramírez decidió no vender a pesar de la insistencia de la escuadra de Nervión y Roque, después de la decepción inicial, ha vuelto a erigirse como dueño y señor de la media cancha amarilla, todo esto precedido por una suculenta mejora de contrato.

Igual que ahora puede parecer que el 15 oriundo de Telde lleva toda la vida liderando el equipo capitalino, nada más lejos de la realidad. La historia de Roque es la historia de un luchador que nunca se ha rendido en la idea de triunfar como futbolista en su tierra, la historia de un futbolista que ha demostrado que con tesón, perseverancia y mucha paciencia se termina alcanzando cualquier objetivo que uno se proponga.

Aunque ahora Roque está viviendo la parte más dulce de este deporte, su historia empezó de una forma diametralmente opuesta. Su aventura futbolística comenzó muy temprano fuera de su tierra, más concretamente en el equipo juvenil del Levante. Con 18 años fue partícipe de su primera temporada en 2ºb con el filial del conjunto valenciano, temporada en la que descendió a 3º. Posteriormente pasó al filial del CD Tenerife donde volvió a vivir otro descenso a 3º. Al año siguiente, con 21 años, Las Palmas se fijaría en él para fortalecer su plantilla del filial y ayudarla a ascender a 2ºb. La siguiente temporada, la 2011/2012, tendría la oportunidad de debutar en el primer equipo de la mano del técnico grancanario Juan Manuel Rodríguez. Su participación ese año fue escasa pero ya comenzaba a dar muestras de algunas de sus cualidades; polivalencia, coraje, garra y un buen toque de balón.

A pesar de ello, la temporada siguiente se volvería a quedar sin hueco en el primer equipo por lo que volvía a salir cedido a 2ºb, esta vez al Atlético Baleares. Allí firmó una temporada notable, siendo una pieza importante del conjunto balear y dejando un gran recuerdo en la afición insular. Una vez más, a pesar de dar señas de que podía contar ya para el primer equipo, el ascenso del filial de Las Palmas a 2ºb le relega una temporada más a una categoría que se le comenzaba a quedar pequeña. A pesar de ello, el mediocentro aceptó su rol y con 24 años lideró a Las Palmas Atlético en la categoría de bronce del fútbol español. La temporada a nivel personal resultó sobresaliente, jugándolo absolutamente todo y anotando 8 goles. A nivel colectivo el filial de Las Palmas se clasificó para la promoción de ascenso a 2º, un hito histórico para la institución grancanaria.

La siguiente temporada, 4 años después de su fichaje por el conjunto canario, Roque se convierte en jugador del primer equipo a todos los efectos. Con Paco Herrera comandando la escuadra y un equipo con nombres destacados, como podían ser el de Araujo, Ortuño, Culio, Viera o Nauzet Alemán, el incansable todoterreno amarillo no tendría todo el protagonismo del que goza en la actualidad, no obstante termina jugando 31 partidos, 20 como titular, anotando 3 goles. En cualquier caso, esa misma temporada llegaría uno de los momentos más importantes de su carrera futbolística. El 21 de junio la UD Las Palmas recibía al Real Zaragoza en el partido de vuelta de la promoción de ascenso a primera. El ganador de esa eliminatoria volvería a la máxima categoría del fútbol español. El Zaragoza partía con una ventaja de 3-1 y la UD Las Palmas consciente de que el ascenso era difícil pero no imposible.

Roque salío de titular ese partido y, como si la historia la hubiera escrito él, anotó el primer tanto de un encuentro que a la postre ganarían por 2-0 y serviría para volver a Primera División más de 12 años después. La UD Las Palmas aprovecharía ese verano para ampliar el contrato del teldense hasta 2020, una decisión que posteriormente ha sido clave para retener al jugador.

Con 26 años llegó el ansiado debut de Roque Mesa en primera división. Con una UD Las Palmas plagada de canarios, nuestro protagonista fue capaz de asumir una responsabilidad con la que ni los más optimistas podían imaginar que pudiera cargar. La lesión de Javi Castellano, la primera jornada para toda la temporada, posiblemente ayudó al 15 amarillo a encontrar la titularidad, si bien es cierto que el hecho más determinante de la evolución de Roque Mesa a centrocampista total fue la aparición de Quique Setién como entrenador de la escuadra canaria.

Con la llegada del cántabro, el centrocampista se convirtió en pieza clave del juego de toque y combinación propuesto por Setién. Además en cuestión de una temporada fue capaz de aunar un porcentaje de pases con éxito al nivel de los Kroos, Modric o Iniesta junto al mayor número de recuperaciones de la liga. Cada partido de Roque suponía un espectáculo físico, técnico y táctico inaudito para el aficionado amarillo y más sorprendente aun para el aficionado rival, que veía como un jugador totalmente desconocido era capaz de comerse en el centro del campo a todos los jugadores de su equipo.

Con la temporada finalizada y la UD Las Palmas salvada llegó lo inevitable, los rumores de un posible fichaje. Desde Inglaterra se comentó que existía interés de diferentes equipos, al igual que en España por parte de conjuntos como Sevilla o Valencia. Finalmente la única oferta en firme que hubo fue la del conjunto andaluz. El verano fue un constante tira y afloja entre Monchi y Miguel Ángel Ramírez, con una oferta que comenzó en 4 millones de euros y finalmente subió hasta los 8. Si bien es cierto que Roque demostró públicamente su ilusión por cambiar de equipo, desde el entorno de la UD Las Palmas la oferta resultó totalmente insuficiente. Un jugador con contrato hasta 2020, con una capacidad para mover el balón y sostener el juego inusual y además de la casa. La presión que se ejerció por parte de la afición fue fundamental para que finalmente Miguel Ángel Ramírez declinara la oferta del Sevilla.

Roque quedó en una situación delicada puesto que desde el Sevilla se le pidió que ejerciera presión haciendo público su interés en irse para rebajar las pretensiones amarillas. A pesar de ello, y con ánimo conciliador la UD Las Palmas decidió ofrecerle una considerable mejora de contrato, totalmente merecida, que el 15 amarillo aceptó quedando olvidada la fallida operación.

Esta temporada ha comenzado con más fuerza aún, erigiéndose como auténtico motor del conjunto insular. Lopetegui ya ha avisado que Roque es uno de los jugadores a los que sigue muy de cerca, y actuaciones como la que tuvo en Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, en la que mostró un despliegue físico y técnico insultante reafirman la idea de que pronto pueda llegar a ser internacional. A sus 27 años Roque está viviendo el mejor momento de su carrera, demostrando una madurez futbolística y una capacidad de aprendizaje que invitan a pensar que todavía no ha alcanzado su techo. Líder indiscutible dentro del campo y fuera, el gladiador amarillo buscará esta temporada dejar a la UD Las Palmas en puestos europeos y seguir alcanzando hitos históricos para el conjunto canario, como el imborrable ascenso en el que su gol fue protagonista indiscutible.

Lisandro Cabrera

Buscando mi lugar en esta profesión.

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