Girona FC: de coquetear con el descenso a soñar con todo

Empezaba la temporada en tierras gerundenses cargada de ilusión, la que había creado un equipo que contra todo pronóstico rozó el ascenso el curso anterior. Pese a la marcha de un jugador tan importante en el esquema de Machín como era Cifu, las incorporaciones de verano y conseguir mantener a Lejeune y Mata hacían pensar en la posibilidad de vivir otro año en la parte alta.

Pero la victoria inicial en San Mamés ante el filial bilbaíno solo fue un espejismo. Pese a que el sistema era el mismo y que apenas habían cambiado las piezas, el Girona no encontraba en las primeras jornadas el juego alegre que le había caracterizado la campaña pasada. Una derrota en Montilivi ante el Numancia en la segunda jornada, con un gol en el 94, devolvió al feudo gerundense los fantasmas del gol de Pablo Caballero que evitó el ascenso directo en el último suspiro de Liga y de la remontada del Zaragoza en el posterior play off.

El partido ante los numantinos marcó el inicio de una racha nefasta en casa, sumando cuatro empates y dos derrotas en los seis primeros partidos jugados en un estadio la temporada pasada había sido un fortín. Los desplazamientos suponían mejores resultados, pero no evitaban que un Girona que sufría una alarmante falta de puntería coquetease con el descenso hasta navidad.

Tampoco ayudaron las lesiones de Javi Álamo, que estaba empezando a hacer olvidar a Cifu, y de Richy, hombre clave en la defensa de tres de Pablo Machín.

Año nuevo, vida nueva

Dejar atrás 2015 le sentó bien al Girona. Las incorporaciones de Lekic y Cristian Herrera en el mercado invernal, sumadas a las sensaciones que daban los jugadores llegados en verano de estar amoldándose al equipo, especialmente Borja García, hicieron que la ilusión volviese poco a poco a Montilivi.

Con una victoria 4-0 frente a la Ponferradina en la jornada 21 empezó una serie de ocho encuentros sin perder que sirvieron para cambiar el miedo del descenso por la esperanza de luchar por volver al play off. La igualdad de la categoría de plata ayudó a que pese a no lograr una buena racha de victorias el Girona se colocase a solo 3 puntos del sexto puesto.

El empate ante el líder dejando buenas sensaciones de la pasada jornada deja la puerta abierta a soñar. No obstante, el calendario de los de Machín es complicado, con siete de los doce partidos lejos de casa. Además, tendrá ocho encuentros contra rivales que se encuentran por encima en la clasificación y que son rivales directos en la lucha por entrar en play off.

Las tres próximas jornadas, en las que se visitará Zaragoza y Lugo y se recibirá a Osasuna, serán claves para determinar las aspiraciones gerundenses en la recta final de competición. Tres malos resultados podrían acabar con el Girona mirando de nuevo hacia abajo, mientras que todo lo que sea sumar dejarán intactas las opciones de ascenso.

Montilivi debe ser un fortín en los cinco partidos que quedan (Osasuna, Alavés, Tenerife, Mallorca y Alcorcón) para conseguir el objetivo que se proponga. Este equipo ha demostrado sobradamente el buen juego que puede hacer, y la afición confía en que conseguirá dar la vuelta a la situación inicial y acabar la temporada entre los seis primeros.

Alejandro Galante

Periodista. Co-fundador de futboldesdefrancia.com y anteriormente encargado de la Ligue1 en masliga.com. Fanático del fútbol a todos los niveles.

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