Tocados y hundidos

Hundido. Esa es la palabra que describe al Deportivo. Un equipo plano, sin ideas y sin capacidad de reacción. Con Garitano en el banquillo, el equipo herculino ha sido uno de los peores conjuntos de los últimos años.

La situación viene de lejos. Cuatro partido buenos, en el mes de diciembre, fueron los únicos momentos de tranquilidad de la afición deportivista. El equipo no era capaz de mover el balón con criterio y tenía una falta de gol alarmante. Al primer golpe, el equipo caía a la lona. Si el equipo pegaba primero, bajaba los brazos. Así es como llegaron la multitud de remontadas y derrotas en los últimos minutos del partido.

Lo bueno que tenía el Deportivo era que competía. En la mayoría de partidos eran capaces de jugar contra cualquier equipo y dar la cara. Pero siempre pasaba algo: la mala suerte, los árbitros, los palos, penaltis no pitados, goles mal anulados,… Al final, aunque el equipo fuera superior, con mejor juego, más tiros y más posesión que el rival; perdía.

Tras el mes de diciembre, donde el conjunto coruñés mostró el mejor nivel de la temporada, todo empezó a ir mal. La marcha de Babel dejó al equipo cojo en banda. Kakuta y Ola John, ambos fuera de forma, no acaban de entrar en el equipo. El caso de Juanfran, con una oferta del Barcelona, desconcertaba al equipo. El Deportivo no ha ganado ni un solo partido fuera de casa y es el único equipo de primera división que no ha ganado en 2017.

Derrota tras derrota el equipo se acercaba al pozo. Los de abajo, como el Sporting o el Granada, empezaban a mejorar y conseguir puntos. Mientras, el Deportivo de la Coruña, mostraba una actitud alarmante. Venían los partidos claves de la temporada, contra rivales directos: Eibar, Alavés y Leganés. El resultado: tres derrotas, dos de ellas por goleada. La afición, desesperada, sacaba los pañuelos.

El equipo gallego empieza de cero, luchando de nuevo contra su peor pesadilla, el descenso. La llegada de un nuevo entrenador daría aire fresco a un equipo encasillado en una idea que no funciona. Toca remar, todos juntos. Necesitamos un vestuario unido. Dejar de lado las ofertas de otros equipos. Hay que sentir los colores.

El Deportivo tiene un partido menos. Le sirve de colchón pero el descenso ya es una realidad. Si ganan Sporting o Granada, les empatarían a puntos. El equipo está hundido, desquiciado. La falta de compromiso de algunos jugadores, preocupa. Quien lo sufre es la afición, como siempre. La que siempre está ahí y siempre estará, pase lo que pase.

Hoy todo es negro para la afición deportivista. Mañana será gris pero se levantará. Porque ella si que lucha, jornada tras jornada, día tras día. Porque nunca falla. Porque la afición, a diferencia del equipo, está tocada pero no hundida.

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