Real Madrid 7 – 1 RC Deportivo: Crónica de un escudo destrozado

Foto vía: laliga.es

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Un Madrid fuera de puestos Champions y un Dépor enfangado en los puestos de descenso; así llegaba cada conjunto al partido de esta tarde en Chamartín. El primero, irreconocible en comparación con estos dos últimos años. El segundo, en su línea de coqueteo con el descenso, tónica general en el último lustro.

El partido tuvo un espejismo de tibia esperanza blanquiazul con el gol de Adrián, rápidamente desbaratada con el empate de Nacho, para convertirse en continua lluvia de ocasiones sobre la meta defendida por Rubén. Ocasiones de jugada, a balón parado, de centros laterales y frontales, de individualidades, ocasiones a babor, a estribor, a popa y a proa y, como resultado, siete goles que pudieron ser, con absoluta tranquilidad, una quincena.

Hablemos de fútbol. Redactaría una mentira si dijese que el Dépor empezó bien el partido. Le cedió el balón al rival, se plantó en su campo y esperó, agazapado, una oportunidad de lanzar a Adrián, Andone y Lucas, una fórmula con la que consiguieron abrir el marcador en el ecuador del primer acto. Hasta ese momento, un Madrid impreciso pero dominante que empezaba a jugar cómodamente en campo rival, y cuya desventaja súbita sirvió para espolear aún más a un equipo herido en su orgullo.

Aquellos que nos esperanzamos con ese primer gol y fantaseamos con una imagen preciosa de ganar en el Bernabéu, pobres ilusos de nosotros, recibimos un baño de realidad apenas 10 minutos después del 0 – 1, con un gol de un central en jugada, no ya a balón parado. Nacho ponía las justas tablas al rematar completa y absolutamente sólo mientras 6 hombres del conjunto de Parralo estaban agazapados en su área pequeña. Desde ahí, monólogo del Madrid, y ocasiones, y goles, y más goles, y un Andone peleón pero fallón, y un Lucas tan lento como una grúa de obra, y un Guilherme decadente, y un Cristiano que, como no podía ser de otro modo, encontró el camino al gol, y un equipo que pagó los platos rotos. porque el Dépor es, a fin de cuentas, un equipo roto.

Hasta el minuto 90, el Dépor, con una habilidad sólo al alcance de las divinidades, resucitó a un conjunto dado por muerto y a un jugador dado por acabado como CR. Y así, Nacho (2), Bale (2), Cristiano (2) y Modric sentenciaron a un invitado que se fue de turismo a Madrid y vuelve con seguro que un grato recuerdo y unos buenos ‘selfies’ para sus redes sociales.

Esto no es una crónica al uso, porque no hay necesidad de hacer sangre a una afición maltratada desde la Plaza de Pontevedra y desde la Avenida de la Habana. El Dépor es el más serio candidato al descenso a día de hoy, y mucho deben de cambiar las cosas a partir de esta semana si se pretende revertir una situación crítica.

Pero cuándo se habla del Dépor se tiende a generalizar, se nombra el nombre del equipo y se reparten culpas. Esta situación, el desastre de este día, de esta temporada, tiene nombre y apellidos; y uno, a veces, tiene necesidad de volcar su frustración sobre algo y alguien.

Que el Real Madrid le haya endosado al conjunto blanquiazul el 25% de sus goles ligueros es absolutamente escandaloso, porque el Deportivo es una nave sin timón, sin velas, con un futuro más negro que el Prestige o el Mar Egeo. Y no, no es cuestión de entrenadores.

La portería es un ‘despiporre’, Juanfran ni ha instalado peaje alguno en la autovía que ha construido en su carril, Schar se arrastra con actitud indolente por el terreno de juego, el impetuoso Lusinho se ha perdido entre sus ansias, Guilherme no vale 5 millones de Euros, llego a dudar incluso que sea jugador de fútbol, Lucas habría perdido una carrera contra la tortuga, la liebre e incluso el que da la salida…  Es decir, ¿Qué sentido tiene salir a rueda de prensa a decir que hay que arrimar el hombro, que se trabaja bien, que el equipo  va a salir de su penosa situación? ¿Para qué? ¿A quién se pretende motivar? El Dépor ha recibido 61 goles en 14 enfrentamientos con Madrid y Barça desde su último ascenso, a una media de 4,3 goles por partido, ha ganado 27 partidos en 133 partidos ligueros, y no es de recibo aclarar goles anotados y recibidos.

Ha llegado la hora, tal vez, de empezar a planear un futuro en Segunda División. No es una actitud derrotista, pues si el Dépor se salva será celebrable, y como lo que más. Pero cuándo el mal estudiante pasa de curso arrastrando asignaturas, a veces le conviene repetir para estabilizarse y dejar de caminar sobre arenas movedizas. Quizás sea hora de plantearse construir un equipo desde una base sólida y de futuro, tras una completa y profunda limpia en todos y cada uno de los estamentos del club, y poder asentarse aunque sea a pasos cortos y pequeños, antes de seguir deambulando, avergonzando semana sí y semana también, durante 4 años, a una parroquia coruñesa que no percibe prestación económica por su apoyo al club, paga por sus abonos y entradas y no exige primas por acudir al estadio.

Que dejen de ensuciar un escudo centenario, pues nadie les obliga a jugar en este club. Que les aproveche el viaje de vuelta.

Ficha técnica:

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo; Casemiro, Modric (Kovacic, min.72), Kroos; Bale (Lucas, min.81), Mayoral (Benzema, min.64), Cristiano Ronaldo.

Deportivo: Rubén; Juanfran, Schär, One, Luisinho; Mosquera (Expósito, min.49), Guilherme, Borges (Çolak, min.54); Adrián, Lucas Pérez, Andone (Carles Gil, min.79).

Árbitro: Fernández Borbalán. Amarillas a Andone (min. 37) y Lucas (min. 55).

Estadio: Santiago Bernabéu, 63.504 espectadores.

 

Damián Pérez

Lateral, historiador y deportivista, no siempre en ese orden.

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