Mosquera toma el mando

La llegada de Pepe Mel ha dado un aire fresco al Deportivo. Cinco puntos de nueve posibles permiten al conjunto gallego quitarse la presión con la que jugaba en las últimas jornadas. A nivel mental, el equipo es otro. El técnico madrileño ha realizado un trabajo psicológico excelente y varios jugadores, como Mosquera o Fayçal Fajr, lo notaron especialmente.

El caso de Pedro Mosquera merece una mención especial. El centrocampista llegó a Coruña como una institución. Su primera vuelta con el Deportivo fue, sencillamente, sublime. Trabajo, pulmón, robo, visión, sangre fría. Lo tenía todo. Junto con Lucas, Pedro Mosquera era el estandarte del equipo herculino. Pero se desinfló.

La segunda vuelta del Deportivo el año pasado fue un completo desastre. Los problemas en el vestuario y el bajón de juego del equipo pusieron nerviosa a la afición, que no entendía lo que estaba pasando. Uno de los señalados, Pedro. El gallego, que había renovado con el equipo tras la oferta del Valencia, dejó de ser el mismo. Perdió presencia en el campo. Dejó de tener esa visión, ese trabajo y esa presión constante que le caracterizaba. El equipo lo notó y la afición empezó a perder la esperanza en él.

Con la marcha de Víctor y la llegada de Garitano se pensaba que Pedro recuperaría su nivel. En la primera jornada, contra el Eibar en Riazor,  jugó un buen partido y marcó su primer gol con la camiseta blanquiazul. Pero fue solo un espejismo. Pasaban las jornadas y el nivel de Mosquera no mejoraba. El técnico vasco decidió apostar por Guilherme en el centro del campo y el brasileño respondió con creces. Cuando salía Mosquera, el equipo no progresaba. Pedro estaba desconocido.

Dice Pepe Mel que cuando llegó a Coruña lo primero que hizo fue llamar a Mosquera a su despacho y decirle: “Pedro, no te reconozco”. El técnico madrileño, conocedor de la técnica del futbolista gallego, empezó a trabajar psicológicamente con él y Pedro no defraudó. Contra el Altético de Madrid, en un duelo muy complicado y físico, mostró de nuevo un gran nivel pero contra el Sporting fue, sin lugar a dudas, el jugador más determinante del partido. Anotó el gol del triunfo y aportó pulmón, trabajo, robo visión y sangre fría, como antaño. Contra el Betis sin ser su mejor partido, mantuvo al equipo firme en el centro del campo. El capitán, tomaba el mando.

Mosquera ha vuelto. Y esa es una de las mejores noticias para la afición del Deportivo. Tras la marcha de Lucas el equipo necesitaba que un jugador de la tierra cogiera las riendas del equipo. Tardó pero ya está aquí. Pedro Mosquera, capitán dentro y fuera del campo.

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