Jonas Gutiérrez, con la pelota en el horizonte

Cuando era pequeño una parálisis en la parte izquierda de su cuerpo hizo que el hijo de Ricardo y Mónica se iniciara en la práctica del balompié, recomendado, principalmente, por el médico que custodiaba su caso. Sin saberlo, Jonas, que porta ese nombre en homenaje a uno de los personajes de la Biblia, acababa de emprender una vida de milagros.

Tras hacer sus primeros pinitos en las categorías inferiores del fútbol nacional, con apenas diecinueve años se estrenaba en Vélez siendo la más grata sorpresa del año y llegando a aportar incluso un gol en su debut con el primer equipo. Los hinchas le adoraban, con él acababan de recuperar la ilusión en una temporada difícil. Con punto de partida en su país natal, el bonaerense arrancaba así una carrera de ensueño, con altos y bajos. Años más tarde habría tiempo para verle defendiendo los colores del Mallorca, el Norwich City o el Newcastle United, quizás sea esta última la entidad con la que más se le relaciona, por su reciente salida y las aventuras allí vividas.

En la ciudad inglesa se forjaría su gran triunfo y su mejor gol, de esos que valen una vida, pero también su mayor decepción.

En un fútbol moderno que antepone el futbolista a la persona y el negocio al sentimiento, el argentino pudo observar en sus propias carnes como era descartado por el técnico del Newcastle United nada más recibir el alta médica. Otro duro golpe para alguien que acababa de superar una de las enfermedades más temidas por el ser humano. Lejos de esconderse o venirse abajo, pidió salir cedido al Norwich. Allí, 260 km más al Sur, se volvió a sentir querido, la vida parecía sonreír de nuevo.

Sin embargo, cuándo todo pretendía quedar en el olvido, el odioso bicho de nombre impronunciable, volvía a aparecer en su camino y esta vez no venía sólo. La tan mencionada quimioterapia hacía tambalear ahora todos los sueños y esperanzas de un chaval de apenas 30 años de edad, con toda una vida por delante.

Perseverante en sus sueños, se prometió así mismo volver, y así fue. El 4 de marzo del presente año, un abarrotado Saint James Park le recibía con los brazos abiertos para ovacionarle. Una ovación que se repetiría el 24 de mayo cuándo con un gol y una asistencia el centrocampista guiaba al Newcastle a la salvación en la Premier League. Finalizaba de ese modo la competición doméstica con las urracas cumpliendo su objetivo gracias en buena medida a la gran actuación de aquel chico sudamericano. Sin embargo, aquello no parecía suficiente y los británicos se la volvían a jugar al no renovarle su contrato.

Con el cáncer y el maltrato en el recuerdo, es la pelota redonda quien, afortunadamente, vuelve a poblar los pensamientos del argentino. Hoy, Jonas Gutiérrez regresa a la Liga española y se convierte en nuevo jugador del Dépor. Hoy El Galgo vuelve a ser feliz gracias al fútbol, ese que un mal día pasó a estar en segundo plano.

«Hace un tiempo no sabía cómo iba a estar, pero hoy me encuentro como si no me hubiese pasado nada», sonríe Riazor, un nuevo héroe correteará por su banda.

Rocío Candal

Juntando letras sin que suenen mal. Gallega, coruñesa y amante (sin remedio) del fútbol. ¿Para qué más?

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