El entrenador ha sido destituido. ¡Larga vida al entrenador!

Un Mel cariacontecido esta mañana. Foto vía rcdeportivo.es

Un Mel cariacontecido esta mañana. Foto vía rcdeportivo.es

En A Coruña vivimos permanentemente ligados al vocablo Historia. Somos seguidores de un club histórico tanto por antigüedad (111 años) como por gestas, algunas poco menos que afrentosas  tras afear, por ejemplo, cumpleaños que se prometían felices, ganar en donde otros no habían sido capaces jamás en la vieja Europa, y pasar de ser un equipo “ascensor” a ser, durante un maravilloso lustro, y tal y como indica el himno oficial del club, un equipo directivo en Primera División. Pero resulta que historia no es sólo lo antiguo, pues la destitución de Pepe Mel es ya historia del Club, al igual que otros entrenadores como Fernando Vázquez, Jabo Irureta o Arsenio Iglesias. A este punto, es necesario echarle un vistazo a los 2 últimos presidentes –a priori un número bajo pero que abarcan un período de casi 30 años– de la casa blanquiazul y su método para con los técnicos que habitaron el banquillo de Riazor:

Augusto César Lendoiro, un nombre que evoca la grandeza de Roma y la época de mayor esplendor del Deportivo de A Coruña, alabado y denostado, bajo su mandato convirtió al Dépor en el noveno campeón de Liga de toda España, doble campeón de Copa, y triple campeón de Supercopa. De ahí, a un concurso de acreedores y al borde de la desaparición un aciago 31 de julio de 2013. A lo largo de esos casi 25 años de reinado más que presidencia, Lendoiro se caracterizó por una suerte de laissez faire deportivo en el que tan sólo 5 entrenadores abandonaron su puesto antes de final de temporada. Algunos, como Domingos Paciencia, no hicieron honor al apellido y se fueron motu proprio tras 5 jornadas a cargo del club, mientras que otros, como Irureta, Arsenio o Lotina, se fueron al finalizar su contrato con suerte desigual. Por lo general, el aficionado joven del Dépor –apréciese, los nacidos a partir de 1980- ha crecido acostumbrado a una tolerancia con el mánager apenas vista, pues en todo el S. XXI, sólo Oltra había sido destituido hasta la presidencia de Tino Fernández, del que ahora hablaremos.

Constantino ”Tino” Fernández, presidente de Altia, y el hombre que ha puesto fin a la época Lendoiriana. Llega al equipo en Segunda División, el 21 de enero de 2014 y con Fernando Vázquez en el banquillo, al que destituirá tras el ascenso y confirmarlo en el cargo. Si por algo está marcada esta primera legislatura constantina es por su buen hacer en materia económica, o así lo dicen desde LFP y Agencia Tributaria, refinanciando deudas y subsanando pagos atrasados que hacían tambalear toda una institución centenaria. No obstante, el crecimiento económico no se ha visto compensado con el deportivo, y el mejor ejemplo de esto es la inestabilidad en el puesto de entrenador. En 3 años de mandato, se han destituido más entrenadores que en los 25 años de Lendoiro, a saber: Fernando Vázquez, Víctor Fernández, Víctor Sánchez, Gaizka Garitano y Pepe Mel. En absolutamente todos se ha seguido el mismo modus operandi, articulando un nuevo refrán: Entrenador en mayo, destitución segura. Muevan los plazos un mes arriba un mes abajo, da igual, no hay entrenador capaz de aguantar una temporada natural en el banquillo coruñés salvo Víctor Sánchez. ¿A qué se debe semejante bagaje? ¿Mala planificación deportiva? ¿Enfermedad crónica funcional? ¿Mala gestión de plantilla? ¿Unos entrenadores que no se adecúan a lo que el equipo necesita? Es totalmente legítimo añadir a estos interrogantes la cuestión de si el Deportivo se ha sabido adaptar al nuevo fútbol y si ahora está en el lugar que le corresponde, aunque también cabe preguntarse cuestiones más mundanas como el estilo de juego, lo apropiado de un 1-4-2-3-1 inamovible a lo largo de 4 años infructuosos o si la calidad de los jugadores es la apropiada.

Cuándo al inicio de este artículo se ha mencionado la historia, no se hacía como una mera anécdota. Somos una afición apegada a la historia, y la historia no se repite, pero rima, como afirma Mark Twain. Con esto se puede hacer referencia al perenne dejavù en el que se ve sumida la parroquia coruñesa estos últimos 4 años con entrenadores poco menos que interinos. Pepe Mel ha sido destituido. Sus números indican un pobre bagaje pero en sintonía con los anteriores ocupantes del banquillo de Riazor, con un balance de  4 victorias, 4 empates y 9 derrotas repartidas entre abril y octubre. En su despedida, al igual que Víctor Fernández y Garitano, afirmó que se veía capaz de revertir la situación, no obstante, la situación del Dépor es poco menos que dramática, con escasas apenas una veintena de victorias en estos 4 años en Primera División. Tras Mel, Parralo, entrenador del Fabril, equipo que comanda la Segunda división “B” g.1 tras lograr el ascenso el año pasado, y un entrenador cuestionado al inicio de la campaña anterior por su irregular comienzo pero que se ha asentado con una política de fichajes de cantera con jóvenes procedentes de tierras catalanas. Para terminar, caben 2 posibilidades, o bien Parralo triunfa en el primer equipo e incluye en su equipo gente joven del equipo filial, y este a su vez sigue con su trayectoria inmaculada, o por el contrario se ve abocado al fracaso y pagando los platos del desastre de otros mientras el Fabril se ve desestabilizado y mermado. Lo dicho, Mel ha sido destituido. ¡Larga vida a Parralo!

Damián Pérez

Lateral, historiador y deportivista, no siempre en ese orden.

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