Ser del Deportivo me parece mejor

Fin de semana. Tras varios días de trabajo duro, llega tu momento de tranquilidad. Ese momento que llevas toda la semana esperando. Hoy, juega tu equipo, el RC Deportivo.

Sales de casa, con tu bufanda bajo el brazo y vistiendo orgulloso los colores de tu zamarra blanquiazul. El templo, Riazor, te espera una semana más. Las estadísticas dicen que hoy se puede ganar. El  rival llega en una mala dinámica de resultados y no gana fuera de casa desde hace un año. Nosotros no estamos mucho mejor pero el factor cancha tiene que ser clave. Las casas de apuestas pronostican una victoria gallega. Pero tú, pese a ello, desconfías.

El partido transcurre sin incidentes. El Deportivo está cómodo sobre el césped pero, pese a contar con numerosas oportunidades, no consigue abrir el marcador. Se llega al descanso con empate a cero. De momento, no hay de que preocuparse. La segunda parte empieza eléctrica y el equipo empieza a sufrir. Cuando fallas, lo acabas pagando. Penalti para el equipo rival a quince minutos del final. “Lo sabía”, piensas. Empiezan las prisas y los errores. La afición, cansada de la situación del equipo, pita a los suyos. Derrota.

De camino a casa, lees los comentarios de la gente en redes sociales. La situación no pinta bien. En tu mente, el miedo a un posible descenso. Otro más. Estás cabreado, un enfado que sabes que no se te pasará hoy. Ni mañana. Tu semana no empieza bien.

Pasan los días e intentas olvidarte del tema, aunque sabes que es imposible. La semana transcurre y ese enfado, esa resignación, se diluye. Su lugar lo ocupa otro sentimiento, la ilusión. Vuelve la liga. Otra nueva oportunidad. Es el momento de dar un vuelco a la situación. Este fin de semana juega el Deportivo.

Hay un cántico que dice: ” Ser de los que ganan es muy fácil, ser del Deportivo me parece mejor”. Un cántico escuchado multitud de veces en los estadios y que vale para todos los equipos, menos para dos. Muchas veces pienso todo lo que pierden los aficionados del Real Madrid o del Barcelona. Equipos que ganan todos los partidos excepto cuatro o cinco por temporada. Nosotros, en cambio, somos felices con una victoria contra el colista porque nos permite respirar o acercarnos a nuestro objetivo: la permanencia.

Como aficionado, es duro pasar de ver a tu club ganarlo todo y pelear por títulos a esto, un equipo  incapaz de encadenar dos victorias seguidas y que gana un partido fuera de casa por temporada. Un club grande puede perder en liga, pero tres o cuatro días después tendrá una competición en la que resarcirse y dar una alegría a su afición. Nosotros sufrimos toda una semana. Incluso más tiempo si hay parón liguero. Y aún así, cuentas lo días para poder volver a ver a tu club. Porque para ti no hay equipos más grandes que él. Incluso cuando tocó fondo, cuando estuvo cerca de desaparecer, tú estabas ahí. Caíste y te levantaste a su lado. Da igual lo abajo que caiga porque ahí estarás tú, remando desde el lodo, siendo su aliento y su empuje.

Ser del Deportivo es un sentimiento. Y como los sentimientos, una derrota se siente como una traición o un fracaso y una victoria como un éxito. Un descenso, la sensación de un corazón roto. Un título, el éxtasis. Y todas esas sensaciones, tanto las buenas como las malas, no las cambiaría por nada del mundo. Ya lo dice la canción: “Ser del Deportivo me parece mejor”.

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