Córdoba CF: una temporada sin nada que celebrar y mucho por aprender

La temporada del Córdoba, a pesar del final feliz, no ha sido para celebrar; así lo ha mostrado el equipo y la afición. Sin embargo, puede servir de aprendizaje.

El conjunto blanquiverde, al mando de José Luis Oltra, tenía como objetivo la lucha por conseguir plaza para Primera División, como vino haciendo años anteriores, y como logró en la 13/14. En el verano que dio paso a la nueva temporada, el club consiguió ingresar una cantidad notable de dinero con la venta de jugadores como Fidel y, especialmente, Florín Andone, entre otros. A pesar de ello, las incorporaciones no supusieron un gasto importante -motivo de queja de la afición-.

El equipo comenzó con buen pie la temporada 16/17 y consiguió situarse en los puestos altos de la tabla, reafirmándose como aspirante al ascenso, aunque no durarían mucho las buenas sensaciones. Una racha de nueve partidos consecutivos sin ganar sumieron al equipo en la parte baja de la clasificación y en una lucha que no terminaría hasta la penúltima jornada.

Los malos resultados tuvieron consecuencias; el 27 de noviembre Oltra fue destituido. En su lugar llegó Carrión, que hasta ese momento entrenaba al filial. Con el nuevo técnico -que debutó con una victoria ante el Málaga en Copa- cambiaron el once, el juego y los resultados. El cambio hizo volver las sensaciones positivas y el equipo terminó en una gran forma el año, habiendo logrado la gesta de eliminar al Málaga en Copa con un buen resultado (6-3 global). La Copa del Rey se convirtió en el sueño de los cordobesistas.

A finales de año, también cambió la directiva del club: Alejandro González tomó el mando de la dirección en lugar de Carlos González.

El 2017 no comenzó de la mejor manera para el conjunto califa -siete primeros encuentros sin ganar-, el efecto Carrión se esfumó y los resultados negativos regresaron. La escasez de refuerzos en invierno se notó en la plantilla, y la afición lo hizo saber. El Córdoba, lejos del objetivo de principio de temporada, rondó los puestos bajos, hasta caer en lo que más se temía, el descenso. Además, se rompió el sueño de la Copa, al ser eliminados ante el Alcorcón. Tuvo que luchar para no convivir en la zona roja con los demás equipos. Entró y salió del descenso en varias ocasiones hasta el final de temporada.

El equipo se hizo fuerte en casa. El Nuevo Arcángel, convertido en un fortín, fue clave para la salvación. A partir del 12 de febrero, ningún rival pudo hacerse con la victoria allí. Como visitante, la cosa fue distinta. Los blanquiverdes consiguieron puntuar, aunque no lo suficiente como para escalar posiciones.

Rondando el descenso, el Córdoba llegó a final de temporada con la cabeza y el corazón puestos en la permanencia. En el mes de abril, sumó ocho de los quince puntos disponibles. Los mejores meses serían mayo y junio, en los que, tras perder el primer partido contra el Getafe, no perdieron ningún encuentro; empataron ante el Cádiz y ganaron los tres últimos encuentros -contra Oviedo, Rayo Vallecano y Girona-, que se convirtieron en finales.

En la penúltima jornada, el club andaluz viajo a Madrid para enfrentarse al Rayo Vallecano, y, tras remontar el partido, se hizo con los tres puntos que daban la tranquilidad totsl y la salvación. Los de Carrión pusieron el broche a un gran final de temporada ganando al recién ascendido Girona.

Transcurrida una dura temporada, el Córdoba logró la décima posición con 55 puntos, un puesto que refleja el esfuerzo de un equipo que peleó con lo que tuvo hasta el final y de una afición que sumó. Pero la clasificación puede engañar; el equipo estuvo al límite.

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