Fue bonito mientras duró: claves de la derrota del Albacete en Butarque

Tras dos meses sin conocer la derrota y un cambio prácticamente impensable de tendencia, el Albacete vio como en Butarque se ponía punto y final a esta racha positiva tan merecida y trabajada. Una vez terminado el choque toca hacer autocrítica y tratar de solucionar los errores –muchas veces causados por los aciertos madrileños, como dijo el propio Luis César en la sala de prensa- con la vista puesta en el choque frente al Recreativo de Huelva, que tendrá lugar el próximo sábado a las 21:30 en el Carlos Belmonte.

Si en algo coincidieron todos los protagonistas en zona mixta fue en que se realizó un encuentro realmente malo. Vimos una imagen bastante desmejorada de un Albacete que en las últimas jornadas estaba mostrándose como un equipo sólido, peligroso y con una personalidad bastante definida a pesar de vivir una primera mitad de campaña bastante dura y pobre. Sin embargo, aun teniendo en cuenta la derrota, también coincidieron los tres –Keko, Pulido y el meta cántabro Dorronsoro- en otro punto, y es que este partido ha sido solo un tropezón, un pequeño desliz en la carrera por la permanencia, pero la actitud y la lucha del equipo, que espera remar junto a la afición durante lo que resta de curso, seguirá siendo la misma.

En el Municipal de Butarque vimos a un Albacete mermado, sobre todo, por la falta de posesión de balón. Tras el encuentro del domingo ha quedado más que claro que el equipo manchego se siente cómodo con el balón en los pies pero en esta ocasión, por más que los zagueros –Núñez y Pulido en este caso- trataron de sacar el balón jugado combinando tras la aparición de algún centrocampista como Mario Ortiz o Diego Benito, no se logró sortear la primera línea de presión –impoluta e impecable por otro lado- que ejercieron Chuli, Álvaro García, Aguirre y, por encima de cualquiera, Eraso y Diamanka, quienes fueron dueños y señores de la medular desde el principio al final del encuentro.Presión Leganés

Una vez comenzado el segundo acto, con un contundente y definitivo 2-0 en el marcador, el equipo de Asier Garitano replegó esa línea de presión que tanto incomodó permitiendo a los manchegos jugar en campo rival, aunque sin apenas generar peligro por dos factores muy destacables. El primero de ellos es el hecho de la falta de actividad en banda; tanto Keko como Samu –más tarde sustituido por Jorge Díaz- estuvieron mucho menos participativos de lo habitual, viéndose así mermada una de las principales bazas del club blanco a la hora de atacar a pesar de que con el paso de los minutos se trató de dar un soplo de aire fresco tras la entrada del propio jugador charrúa o del suizo Thierry Moutinho, que ingresó en el campo para ocupar el lateral derecho. Además de la discreta participación de ambos extremos, debemos destacar la pasividad y la apatía de la punta de ataque, que se mostró solitaria y poco efectiva a lo largo de todo el encuentro.

Con el fin de mejorar esta faceta ofensiva, Sampedro dio entrada en el descanso a Rafa Chumbi, quien junto a Rubén Cruz configuraría la punta de ataque manchega al sustituir al mediocentro Diego Benito, quien sin duda estaba siendo vital durante los últimos choques en la sala de mandos. Ciertamente, la entrada de Chumbi dotó al equipo de una mayor verticalidad, pero las ideas no fueron lo suficientemente claras como para intimidar a la zaga y la puerta pepineras. El centro del campo notó la sustitución del ex del Rayo y ambos delanteros siguieron mostrando una actitud pasiva y poco positiva, por lo que el técnico gallego no vio en la sustitución el efecto deseado. Fue esta falta de trabajo en la delantera y de claridad en las ideas ejecutadas por el centro del campo las que condenaron el pobre ataque albaceteño, confirmando que a estas alturas de la temporada y tras pulir innumerables defectos y vicios con los que se contaban antes del parón navideño, la falta de eficacia arriba es la principal carencia de este equipo mientras jugadores como César Díaz esperan pacientes una nueva oportunidad desde el banquillo.

En definitiva, todos abandonamos Leganés con la sensación de que el encuentro finalizó muy pronto y el Albacete, desordenado desde la salida de balón y aturdido por la forma en que se ejecutaron ambos goles –tras una carambola a puerta vacía y desde los once metros-, no supo reaccionar y mostrar una cara distinta en los últimos cuarenta y cinco minutos.

De todos modos, las declaraciones en zona mixta de todos los jugadores mostraron una cara mucho más positiva de cara al futuro inmediato y es que todo indica a que, tras hacer autocrítica, este próximo fin de semana veremos a un Alba más parecido al de estos dos últimos meses, completamente pulido y con ganas de volver a sumar de tres en tres para seguir escalando posiciones en esta lucha por la permanencia.

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