Bilbao Athletic 0 – 1 Albacete Balompié: Adri Gómez sorprende y resuelve in extremis

La tarde se presentaba como un juicio rápido del que alguno de los protagonistas terminaría saliendo condenado al sufrimiento demasiado pronto.  La falta de experiencia y los ocho partidos alejados de la victoria condenaban a los catxorros rojiblancos al puesto de colista, mientras el Albacete Balompié se presentaba en San Mamés sin conocer la victoria lejos del Belmonte y sumiendose por momentos, en mitad de una compleja crisis de juego, en lo más bajo de la tabla.

La necesidad era alarmante. La catedral del fútbol español, entre lluvias y semi-despoblada, acudía nerviosa a los noventa minutos de resolución, viendo nada mas comenzar el encuentro como sus opciones de salir airoso de la velada incrementaban cuando Piñeiro Crespo, juez desacertado, señaló un penalti más que riguroso sobre la meta manchega apenas pasado el minuto dos.

La equidad y emoción características de la competición renegaban de una  sentencia tan rápida. Unai López, encargado de transformar la pena máxima, decidió prolongar la inquietud y enviar el balón por encima del travesaño, dando aire a un Albacete que demasiado pronto se veía remando a contracorriente.

El error terminaría penalizando de forma cruel a los hombres de Ziganda. La situación no permitía error alguno y con este el cupo se veía cubierto. La sucesión de fallos de cara a portería de los jóvenes canteranos rojiblancos, muy a pesar de su espíritu y físico envidiable, acabaría siendo clave en el desenlace del encuentro, el cual ahondaría todavía más en su -comprensible- depresión.

La materia prima local es innegable y como tal, el conjunto de Lezama consiguió crear una sensación de peligro constante ante un Albacete inoperante e inoportuno. Los manchegos, para contrarrestar el ímpetu local, desaprovecharon a la perfección los espacios ofrecidos por las dimensiones del verde y en vez de desplegar la mejor de sus versiones, la cual ya es conocida, concedieron ocasiones con su fragilidad defensiva.

La pasividad en ataque albaceteña, protagonizada por el hondureño Jona, consiguió enervar incluso al más tranquilo, recordando su actuación a la del más rudo futbolista de patio de recreo que espera, indolente y protestón, una asistencia sutil que le sirviese en bandeja un nuevo tanto con el que engordar sus estadísticas.

Esta asistencia sutil jamás apareció. El desgaste de la que solía ser la apuesta futbolística de los hombres de Sampedro habitual contribuyó a la inoperancia en ataque de los mismos hasta la segunda mitad, donde la entrada del joven Adrián Gómez -provocada por la lesión del central Gonzalo de la Fuente- fue, contra todas las expectativas, decisiva.

Sellado el primer acto y recién comenzados los segundos cuarenta y cinco minutos, la entrada del canterano potenció la aparición de Edu Ramos entre los centrales a la hora de sacar el balón, retomando la postura que siempre ha caracterizado al conjunto del Carlos Belmonte.

La insistencia de esta idea castigó poco a poco al conjunto local, incapaz de interpretar defensivamente las acometidas blancas aunque amparándose en los constantes errores cometidos por los mismos a partir de tres cuartos de campo.

Sampedro introdujo también a César Díaz y Mario Ortiz con el objetivo de hacer más sangre a la zaga rojiblanca, surtiendo las incorporaciones el efecto deseado. Las ocasiones visitantes se sucedían con el paso de los minutos y se deshacían poco a poco del carácter fallón que les acompañó durante la primera hora.

Díaz y Samu Delgado avisaron de forma reiterada al meta Ramiro, quien de la forma más cruel e inesperada vio su puerta estrenada escaso minuto antes del final del choque. Tras varios intentos de todas formas y colores, la eficacia hizo acto de presencia al final del duelo cuando, al más puro estilo Thomas Partey, de moda estos días, aparecía el ya mencionado Adri Gómez para rescatar a los suyos tras varios rechaces.

El tanto manchego fue inmediatamente sucedido del pitido final y este, de la alegría visitante. Adrián, visiblemente alegre, celebraba con sus compañeros tres puntos que bien saben a gloria en Albacete. Estrenándose a domicilio en el último viaje de la primera vuelta, los hombres de Luis César Sampedro abandonan los puestos de descenso y ponen tierra de promedio con el Bilbao Athletic, rival directo que, por su falta de experiencia y detalles como el que decidió el encuentro de hoy, seguirá ocupando el último puesto de la clasificación.

No corren buenos tiempos en Lezama. El producto es excelente, pero no termina de carburar. La sucesión de malos resultados rojiblancos puede alargarles en demasía lo que resta de temporada, mientras en la ciudad manchega cogen aire y respiran tranquilos, confiando en la llegada de una nueva dinámica.

Ficha técnica:

0 – Bilbao Athletic: Remiro; Etxeberria, Yeray, Gil, Saborit; Undabarrena (Gorka Iturraspe, m.83), Vesga; Guruzeta (Akexte, m.46), Unai López, Seguín (Iriondo, m.66); y Santamaría.

1 – Albacete Balompié: Juan Carlos; Antoñito, Pulido, Gonzalo (Adri Gómez, m.50), Paredes; Samu, Edu Ramos, Portu, Adriá Carmona (César Díaz, m.58); Rubén Cruz y Jona (Mario Ortiz, m.83).

Goles: 0-1, m.93: Adri Gómez.

Árbitro: Piñeiro Crespo (Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Guruzeta (18′), Saborit (67), Vesga (79) y Unai López, y a los visitantes Carmona (29), César Díaz (69) y Mario Ortiz (85).

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Adelante, disputado en San Mamés ante 5.997 espectadores, según datos del club bilbaino.

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