Un circo que ya dura demasiado

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Que se lo digan a Javier Tebas, que en los últimos tiempos está siendo noticia habitual por sus errores. Al presidente de la Liga se le está cruzando en su andadura una piedra con la que es difícil lidiar. La Agencia Tributaria somos todos, o eso narra su famoso eslogan, pero hasta hace bien poco, los conjuntos de fútbol parecían ajenos al dicho. La crisis económica y las abultadas deudas de los clubes profesionales con Hacienda, han llevado al Gobierno a exigir que se acabe con la misma en el menor plazo posible.

Y si Hacienda hace acto de presencia, es porque el montante al que asciende esa deuda de los clubes profesionales, es decir la Liga BBVA y la Liga Adelante, difiere mucho con los datos aportados por la LFP. Concretamente 82 millones de euros son la diferencia entre las cifras que aporta Tebas y las que da la Agencia Tributaria, precisamente la entidad a la que los clubes adeudan ese dinero. La reducción en la última temporada es también motivo de discusión. La Liga habla de 165 millones y Hacienda de 99.

Queda claro pues, que Tebas quiere echarse flores, pretende convertirse en el salvador del fútbol español, cuando sus datos no concuerdan con la realidad. Los clubes de la LFP, hasta el momento, se han ido salvando de una quema que no permite los privilegios a los clubes de Segunda B. Que se lo digan al Ourense, que con una deuda de 650.000 euros con Hacienda, terminó desapareciendo y adeudando varias nóminas a la plantilla por no poder obtener el certificado para cobrar subvenciones, derechos televisivos y otros ingresos públicos.

Ese famoso certificado es la gran pesadilla. Actualmente son siete los conjuntos que se encuentran sin este documento. Murcia, Getafe, Espanyol. Zaragoza, Racing, Recreativo y Sporting. A excepción del conjunto que dirige José Manuel Aira, que fue descendido a Segunda B antes del inicio de la competición, el resto siguen participando en competición profesional. Todos ellos han incumplido los fraccionamientos de pago de sus respectivas deudas y no se encuentran al día.

Y con este panorama, a Tebas se le ha ocurrido atacar a la Agencia Tributaria y acusarla de querer cobrar un dinero que le pertenece. “Quieren acabar con la Liga y el fútbol”, manifestaba el máximo dirigente de la LFP. Sus palabra son han caído en saco roto y desde el Gobierno ya se está preparando la respuesta. Cristóbal Montoro, ministro de de Hacienda y Administraciones públicas, instó, según el diario El Mundo, a José Ignacio Wert, ministro de Deportes, a abrir un expediente sancionador a Tebas por sus palabras. No ha sentado nada bien en el Gobierno las palabras del presidente.

A Tebas parece que no le asignarán el mote de Robin Hood. Pretendía ser el mesías de la salvación económica del fútbol en España, pero parece haberse convertido en el Príncipe Juan, por su defensa a ultranza de Real Madrid y Barcelona, de los que ni tan siquiera Hacienda publica sus deudas. Dos clubes que efectivamente tienen unos ingresos más abultados que el resto. A ello ayuda su merchandising, pero también el injusto reparto de los derechos televisivos.

La LFP parece cada día más un esperpento. Lo de que tenemos la mejor Liga del mundo se queda obsoleto. Se demostró hace un mes, cuando a dos días de arrancar la Liga, el Murcia estuvo a punto de ser readmitido. Finalmente, la LFP descendería al club. De ese incidente se ha desmarcado la Agencia Tributaria, que carga el muerto al máximo responsable de la Liga. Visto lo visto está claro que no hay igualdad a la hora de tomar este tipo de decisiones. Se ha vuelto a demostrar un día más.

Injusticias muchas, por no entrar ya en los límites salariales. Imposible competir con los grandes, cuando las diferencias en salarios son abismales. Un invento de Tebas  para querer emular al Fair Play Financiero de la UEFA, pero que está a años luz de ser algo similar. Milongas que cada vez se cree menos gente. Pues el presidente de la LFP no hace más que desprestigiar una y otra vez a la liga española.

Y no podemos pasar por el alto el tema de los contratos televisivos. Las abismales diferencias de pagos a unos y otros conjunto revientan el mercado. Clubes como el Almería, Rayo Vallecano, Valladolid, Granada o Elche percibían la pasada 18 millones de euros. Cantidad muy importante en sus balances económicos, pero muy lejana a los 140 que percibieron Barcelona o Real Madrid. Abismales diferencias, que de equipararse permitirían a muchos clubes formar planteles más completos y hacer frente a una parte de sus deudas.

Si se hiciese un reparto equitativo al estilo Premier League, la media de estos clubes rondaría los 30 millones de euros, mientras que Barcelona o Real Madrid percibirían unos 53 millones. Diferencias más cortas y que permitiría una mejor salud a muchos conjuntos, pero es algo que ni a Tebas, ni a los dos poderosos les interesa. Por ello, nunca sale adelante ninguna propuesta de cambio. Ellos manejan la Liga y a ellos se les debe sumisión. Da igual el resto de clubes, les interesa remarcar el liderazgo de los grandes. Ellos venden, pero los pequeños también venderían, si se les permitiese percibir mayores cuantías, con las que sus plantillas serían más fuertes y el espectáculo estaría garantizado.

Tebas parece más empeñado en expandir el negocio por Asia, mientras da la espalda a los otros 18 clubes de la Liga BBVA y los 21 de la Liga Adelante. Un error de bulto, que cada vez perciben más personas en nuestro país. El pulso con Hacienda debería saldarse sin consecuencias para el costarricense con orígenes en Huesca. La realidad es que su pésima gestión sigue generando desigualdades, fomentando dos Ligas completamente diferentes y aumentando el duopolio. La esperanza es que alguien le pare los pies al presidente de la Liga BBVA. Frenar a Javier Tebas y su dimisión debería ser el nuevo frente común del fútbol español. Su circo ya ha durado demasiado y es hora de instaurar la coherencia.

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