Tu afición es sentimiento

Una nueva jornada de fútbol español tuvo lugar el pasado fin de semana. Una jornada que nos dejó imágenes curiosas, pero sin duda hay dos que ponen la piel de gallina. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero las palabras también son útiles para ilustrar las imágenes y ayudar a comprender el porqué de las mismas. Y lo más llamativa es que ninguna de ellas se produjo en un partido de las dos categorías profesionales del fútbol español. Hay vida más allá de la Liga BBVA y lo demostraron las aficiones de Real Oviedo y Unión Deportiva Ourense.

Siempre que hablamos de estadios llenos, de cánticos de aficiones, de viajes masivos y de convocatorias para recibir a los jugadores, nuestras mentes vuelan hacia la “Liga de las Estrellas”, pero más allá también hay fieles seguidores, gargantas incansables, personas que recorren kilómetros, superan obstáculos y se gastan una importante suma de dinero. Todo ello, con el fin de seguir a su equipo del alma por toda la geografía española. La Segunda División “B”, que cuenta con la presencia de históricos, no es ajeno a este movimiento y ha vuelto a dar una lección a los seguidores de conjuntos de categorías superiores.

El pasado domingo, más de 4.000 aficionados del Real Oviedo poblaron las gradas del Reino de León. Los carbayones jugaban frente a la Cultural y la cercanía invitó a muchos ovetenses a pasar el domingo en tierras leonesas. El dato dejará helado a más de un club de la Liga BBVA y a casi todos los de la Liga Adelante. Categorías superiores y en las que estos desplazamientos masivos, no se producen con tanta frecuencia. Los azulones son un ejemplo en cuanto a masa y respuesta social.

Pero el compromiso de la afición del Real Oviedo viene ya desde muy lejos. Un ejemplo de sacrificio y amor a unos colores. El 2 de agosto de 2003, el club descendía a Tercera División a causa de los impagos. Desde la alcaldía se impulsó la refundación de Astur, como Oviedo A.C.F, con ello pretendían ocupar el puesto del histórico conjunto asturiano, al que pretendían liquidar. Los políticos dieron la espalda al club carbayón y apoyaron el nacimiento del nuevo conjunto ovetense. Comenzaron entonces las movilizaciones de peñistas, socios, simpatizantes y de muchos ovetenses, que sentían al club como propio. Sus reacciones dieron sus frutos y el club salió a competir. Durante el derbi frente al antiguo Astur, 16.573 aficionados poblaron las gradas del Tartiere para apoyar a los suyos. Los políticos, como no, tuvieron que recular y mostrar su apoyo.

Años más tarde, durante el partido de fase de ascenso a Segunda “B”, que los enfrento al Mallorca “B”, serían casi 30.000 los aficionados que se congregaron en el Nuevo Carlos Tartiere para llevar en volandas a los suyos. Cifras históricas de asistencia, irrepetibles hasta el día de hoy en la cuarta categoría del fútbol nacional. Un ejemplo de lo que puede hacer una afición motivada y que vuelve a creer con la llegada del Grupo Carso. Slim ha ilusionado a los ovetenses y estos ya sueñan con dar el salto a la Liga Adelante. Plantilla y afición les sobra.

Un Ourense de los aficionados que ya arrasa en Tercera Autonómica

Pero no solo el conjunto asturiano dejó su huella balompédica el fin de semana. Otra ciudad, también se volcó con los suyos. En Ourense, hasta la pasada campaña disfrutaban con un club de casi 60 años de vida. El histórico Club Deportivo Ourense se encontraba en Segunda División B cuando Hacienda se mostró implacable. La Agencia Tributaria reclamó el pago de 650.000 euros que se le adeudaban, el club no pudo asumir esa cifra y pidió una fracturación de pago, algo a lo que se negaron los mandatarios públicos. Las subvenciones, ayudas y derechos televisivos fueron bloqueadas y la directiva no pudo hacer frente al pago al plantel y cuerpo técnico. La RFEF descendió al club de categoría y ante la falta de apoyos institucionales, el club gallego se encuentra en proceso de disolución.

La desaparición movilizó durante semanas a una afición abandonada por las instituciones ourensanas. Los seguidores rojillos decidieron entonces fundar un nuevo club y arrancar de cero. Se encontraron con las movilizaciones por parte de otro club de la ciudad, el Ponte Ourense, que busca ocupar un puesto que por afición, historia y derecho propio pertenece a la UD Ourense, heredero del club en liquidación por motivos más que probados. Con el apoyo de la Asociación de ex jugadores de CD Ourense, aficionados, peñistas y diferentes personas relacionadas con el fútbol ourensano, el nuevo club comenzó su andadura en la última categoría del fútbol español.

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La afición de la UD Ourense llenó el Estadio Miguel Ángel. Foto vía Xorxe Paz

La afición de la Ud Ourense llenó el Estadio Miguel Ángel. Foto: Xorxe Paz

El pasado fin de semana, durante el primer encuentro de Liga frente al Razamonde, el Estadio Miguel Ángel fue un clamor. Los rugidos y cánticos de más de 700 gargantas retumbaron por toda la ciudad. La UD Ourense superó a su rival por un contundente 8-0, pero lo más destacado fue el apoyo que mostraron sus aficionados. Un club que ya cuenta con más de 500 socios y que es una realidad. Un club dirigido por sus socios, que pagando una cuota de 100 euros, se aseguran también poder participar en las asambleas y votar para elegir que camino debe seguir el club.

Al Ourense lo quisieron matar. La orden de defunción ya había sido dada unos años atrás por el señor José Luis Baltar, por entonces presidente de la Diputación. “Hay que dejarlo morir”, dijo por aquel entonces el político del PP, que ha sido declarado culpable por enchufismo en el organismo provincial. La orden fue llevada a cabo, solo así se entiende, que un club con una deuda histórica con Hacienda de 2,1 millones de euros desaparezca de la noche a la mañana por una deuda de 650.000 euros con Hacienda, cuando hay clubes en categorías superiores que deben cantidades mucho mayores.

Por suerte, la afición ha tomado las riendas y la ilusión vuelve a apoderarse del ourensanismo. Intentaron acabar con ellos, pero ya están de vuelta, más fuertes que nunca y con la esperanza de recuperar el terreno perdido. De momento, el camino sigue su curso y la UD Ourense avanza hacia su nuevo objetivo, fidelizar a más ourensanos y jugar en el estadio de O Couto, un campo que por principios les pertenece. En breves, la Xunta decidirá y todo hace indicar que cederá las instalaciones. Es lo mínimo que pueden hacer por el fútbol de la tercera ciudad con mayor número de habitantes de Galicia.

Estos dos ejemplos dejan claro que el fútbol mueve masas y no solo en las categorías más importantes. Desde la Regional a Segunda “B”, otras aficiones también hacen fuerza por los suyos. El fútbol modesto está de moda y cada vez son más los que lo escogen por delante de los Real Madrid y Barcelona. Ya conocen el dicho: “ser de los que ganan es muy fácil”.

Javier Taboada Valdés

Periodista ourensano, especializado en deporte. Cofundador de Social Media Sports. He pasado por varios medios de comunicación como La Voz de Galicia, RNE, Onda Joven Radio y La Sexta Deportes. Los Otros 18 es uno de mis proyectos más ambiciosos en los últimos tiempos. El objetivo, cambiar la forma de hacer periodismo deportivo en España y dar voz a todos los equipos de forma igualitaria, escapando del terrible duopolio. Inconformista y luchador, trato de abrirme un hueco en este mundillo tan complicado.

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