Siembran odio, recogemos ilusión y fuerza

Anoche la tristeza invadió mi ser. Una tristeza que no venía motivada por la eliminación del Celta de la Copa, por quedarnos con la miel en los labios. Una tristeza diferente, fomentada por los comentarios nauseabundos que tuve que escuchar en un bar de la capital madrileña. Un odio desmesurado hacia un equipo, una ciudad y toda una Comunidad Autónoma. Un odio fomentado por nombres propios, por gente que falta la verdad y destruye ética y razón. El odio generado tras un temporal y la suspensión del partido. El odio de la desinformación.

Ayer se disputaba una semifinal copera entre Celta y Alavés. Dos clubes humildes, que hacía 16 años que no disputaban una final. Dos conjuntos que no hace mucho, peleaban por no descender a Segunda “B”. En el caso vitoriano, llegaron a pisar la división de bronce, pero se reinventaron hasta llegar a 2017, algo parecido le ocurrió a lo vigueses. A nadie le habría importado el partido en Madrid, a nadie si no fuese por la suspensión del encuentro liguero en Balaídos este pasado fin de semana.

Pero volvamos al hilo conductor, la tristeza. Estoy triste, muy triste. Ayer tuve que escuchar auténticas barbaridades por parte de personas anónimas en el transcurso de un partido copero que ni les iba, ni les venía. No había ningún seguidor del Alavés, tampoco del Celta, si hubieran estado, habrían brindado con sus copas en el medio de tanta ignorancia. Una ignorancia fomentada por los de siempre, por individuos comprados por un señor que cree que está por encima del bien y del mal, que los maneja, los adoctrina y los lanza a embobar a la población.

“¡Qué se joda el Celta!”. “Hicieron una treta para no jugar contra nosotros y ahora les sale mal, que se vayan a comprar urelita ahora”. “Mira los paletos gallegos, no pueden con el Alavés”. “El temporal era una broma, ahora se llevan su merecido”. “Ahora tendría que salir el alcalde a hablar de temporales y eliminaciones”. Y así, una rastra de sandeces, acompañadas de insultos de todo tipo, que no reproduciré en este artículo por ética para con la profesión. Tuve que abandonar el bar antes del final, los comentarios eran cada vez más indignos y me daban ganas de contestar, pero hay con quien no merece gastar palabras. Absorbidos por los perros de presa y su amo, sus mentes no están preparadas para la verdad

Y precisamente, todas estas consignas, toda esta bilis, venía motivada por nuestra profesión, o más bien, por esos que no ejercen la profesión, por ese núcleo de “periodistas”, al servicio de Florentino, al servicio de la desinformación. Esos que matan la razón, esos que prostituyen un oficio, el de periodista deportivo, que muchos lucharon por hacer grande y que nos lo han herido de muerte.

Gracias Pedrerol, Gallardo, Calabrés, Siro, Sánchez, Juanma y demás “eruditos” de la profesión. Lo habéis conseguido, habéis fomentado el odio al Celta, a Galicia y no solo eso, habéis fomentado la violencia entre la población que os sigue. Todavía me sorprende que alguien se crea la sarta de mentiras de esta gente. Me entristece que se ponga en duda una decisión tomada por seguridad, por no arriesgar vidas, por evitar males mayores en Galicia. Y todo esto durante un temporal, que arrancó torretas de la luz, árboles, muros, tejados, cubiertas y dejó sin luz a más de 40.000 hogares, a los que tardaron varios días en reparar el suministro por las condiciones. Vientos de 140 km/hora, pero había que jugar el partido, porque al Madrid se le ponía entre las narices y como piensan que pueden manejarlo todo, lanzaron a sus perros de presa.

Curioso porque estos mismos y otros son los que inician las persecuciones a aficiones. Los que acuñan siempre el término ultra a violentos. Hablan de acabar con la violencia, sobra en el fútbol, pero son ellos mismos los que la generan indirectamente y sin ningún tipo de consecuencia. Todas las acusaciones falsas, los juicios de valor y la necedad, nos han llevado a situaciones como la que viví ayer y como las que vimos por redes sociales, con madridistas mofándose y burlándose de los gallegos. Y periodistas, también. Ahí aparecieron Siro, Josep y Jorge para reírse del Celta y de Galicia. Unos valientes estos tipos, unos valientes necios.

Pero sabéis algo más, ayer estaba triste, hoy estoy ilusionado. Estoy ilusionado porque me habéis dado más fuerzas, porque sigo creyendo en el periodismo digno y veraz, porque me levanto cada mañana para trabajar por ello. No cobro millones, nunca los cobraré, pago cada mes mi recibo de autónomos, 264 euros para sacar adelante con un socio un proyecto empresarial independiente, que me realiza. Trabajo además en una tienda de deportes en estos meses de menos ingresos, tienda que abandonaba ayer tras 8 horas de trabajo para disfrutar de un partido y que algunos me emborronaron. La ilusión late hoy más fuerza porque cada vez somos más los que nos unimos contra vosotros, contra los generadores de odio y violencia, contra los que manipuláis y no sois veraces, contra los subjetivos, contra los que habéis prostituido la profesión.

Las trincheras del periodismo son frías, lúgubres y con poca vida, pero eso va cambiando. Se van llenando de soñadores, de idealistas, de gente de principios. Las trincheras estarán repletas algún día, con gente preparada para cambiar esta y entonces comenzará nuestro asalto. Un asalto pacífico, con la fuerza de las plumas y las voces, un asalto de idealistas, que quieren enseñar a la población que un periodismo deportivo veraz es posible. Aquí, lo intentamos cada día.

PD: No dedicarle la portada completa al Deportivo Alavés, después de su gesta y de llegar a su primera final copera, es indigno de la profesión. El “Glorioso” se merece algo más que ser relegado a una esquina de la portada. Habéis vuelto a fallarnos, pero hay esperanza en otros medios, como este, sin ir más lejos.

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