Peligro: aburrimiento como norma general

Temporada a temporada, incluso jornada a jornada, los aficionados vamos percibiendo señales de que el fútbol español sigue cayendo en picado. ¿Hay culpables? Sin duda. ¿Quiénes son? Sin temor a equivocarme mucho, y puesto que hay que nombrar a casi todos los implicados, yo señalaría a la Real Federación Española de Fútbol, a la Liga de Fútbol Profesional, a los medios de comunicación y a las aficiones de los equipos. Sí, también los propios aficionados a este deporte en España llevamos parte de culpa.

Hemos permitido que se nos imponga el consumo de Madrid y Barcelona, hemos sido en muchos casos infieles a nuestros colores de cuna y no nos hemos identificado sin tibiezas con los equipos de nuestras ciudades y pueblos. Es más sencillo abrazar el éxito fácil junto al poderoso que alcanzar la gloria con el humilde y querido semejante.

Nos hemos intoxicado con los grandes medios de comunicación nacionales que anteponen estúpidas anécdotas o directamente falsedades y suposiciones en torno a un par de clubes, a las noticias relevantes del resto. Con ello, hemos contribuido a alimentar ya no sólo las diferencias deportivas, sino también mediáticas entre los equipos. Ahora nos llueve encima la “Liga de mierda” en nuestra Primera División. Se reduce la emoción a tres o cuatro escuadras en forma luchando por plazas europeas, la denominada y casi imperceptible clase media, y por detrás, el pelotón angustiado entonando el sálvese quien pueda y sudando sangre para lograr cada punto.

Las entradas caras, las jornadas eternas e imposibles de seguir. Las plantillas mediocres, la emoción escasa. Resultados obscenos una jornada sí y otra también. ¿El aspecto de algunos estadios? Hay domingos que en casa de mi madre nos juntamos más gente para comer.

El fútbol español, con sus estamentos rectores encabezando la comitiva, ha claudicado a los dictados del dinero, verdadero legislador y organizador de las competiciones y de todo cuanto las rodea. Quienes ahora se afanan en educar a algunos clubes en moralidad y contención del gasto parecen perder de vista que la situación extrema, que va dejando a muchos históricos por el camino, es consecuencia de su propia permisividad en el pasado reciente. En lugar de buscar fórmulas hacia un mayor equilibrio de fuerzas para favorecer la competencia y el espectáculo, se ha tomado la dirección opuesta: pleitesía ante quienes van a ser capaces de generar más dinero y a proyectarse internacionalmente. El resto que se peleen por las migajas.

Creo que muchos y muchas soltamos carcajadas cuando algún incauto se sigue refiriendo a la Liga de las Estrellas. Aquello ya pasó hace mucho. Primero el batacazo se lo dio el Calcio italiano a finales de los noventa, y España, su sucesora en el derroche, en el exceso y en la aparente bonanza, se lo lleva pegando años con pronunciado declive en estas últimas cinco temporadas. Sólo blancos y blaugranas, bajo el manto protector de papá RFEF y mamá LFP, son ajenos a estos tristes problemas de pobretones.

Intuyo que estas opiniones particulares son compartidas por muchos. Sé que sobre esto ya se ha escrito probablemente en bastantes ocasiones, pero a lo mejor, a base de repetir, va calando la realidad de que esta situación es soporífera.

¿Alguien va a hacer algo para cambiarla?

Antonio Sala

Fútbol desde la cuna. Procedente del mismo centro de Bilbao y, por tanto, del Universo. Aburrido y crítico con la anticompetición establecida.

También te podría gustar...