¡No disparen al pianista de la selección y sean éticos!

Vivimos en un país en el que el veletismo está a la orden del día. Un país en el que maltratar a nuestras leyendas del deporte es común a lo largo de la historia. Un país con poca memoria y que olvida fácilmente que antes de alcanzar la gloria, sufrimos muchos palos y que mantenerse en la cima no es fácil. Un país, en el que la prensa deportiva tiene la escopeta cargada para disparar a todo ser viviente en caso de un tropiezo.

Ayer no pude sentir más vergüenza y decepción con cierto núcleo de periodistas. No hace falta que entre a nombres, ya todos sabemos quienes forman parte de ese circo que ha denigrado esta profesión en España y que nos ha llevado a muchos a pelear por recuperar uno de los oficios más bonitos del mundo. Ayer volvieron a demostrar que son como veletas, se orientan según sople el viento. También dejaron latente que de fútbol y de historia andan escasos, después de criticar prácticamente hasta el apuntador en un ejercicio sin raciocinio y con el único mérito de quitar carnaza.

La selección tiene que hacer autocrítica, tiene que reinventarse, regenerar cuerpo técnico y ciertos jugadores y apostar por futbolistas con hambre, que vienen pidiendo paso y que son el futuro de la selección. Mi cara de incredulidad iba en aumento con frases del tipo: “Con Aduriz y Morata no vamos a ningún sitio”, “Jordi Alba y Juanfran no están al nivel de selección”, “Del Bosque no ha hecho nada”, “Nolito no puede ser titular con España”, “Silva no está para jugar, debe dejar sitio”… Alguno se atrevía hasta con predicciones: “Con Casillas nos metían 7”. Y no paso a reproducir la sarta de sandeces de cierta tertulia y del bufón real, vendido al mejor postor. Vamos a intentar apagarlos.

Y por si esto no fuera poco, otros se encargaban de inventar bulos y de echar más leña, intentando dinamitar el vestuario. Hemos tenido que escuchar desde ayer, que hay jugadores enfadados con la titularidad de Nolito, que hay jugadores que no se hablan, que hubo discusiones tras el partido de Croacia, que hay discrepancias y mal ambiente. Yo me pregunto en qué pensarán para disparar a diestro y siniestro, sin pruebas, sin una base sólida y con la única intención de soltar bilis por doquier.

La selección ha fallado, pero no estaría de más recordaros algunas anécdotas vividas, cuando no éramos historia del fútbol. Partidos como el del codazo de Tassotti a Luis Enrique, con Julio Salinas perdonando a Italia y Baggio sentenciado y eliminándonos en cuartos de final del Mundial de Estados Unidos. ¿Ya os habéis olvidado de los penaltis del 96 contra Inglaterra, del desastre frente a Nigeria y Paraguay en el 98, del penalti de Raúl frente a Francia en 2000, de Iñaki Sáez y su debacle en la Euro de 2004 o de Francia cortando nuestro sueño en el 2006? Fue la calma que precedió a la tempestad futbolística y que cabría no olvidar, especialmente a los que crecimos y vivimos con amargas eliminaciones y que soñábamos ganar algún día.

No solo la selección debe hacer autocrítica. La prensa es primordial que realice este tipo de ejercicios, pero llegados a este punto, este detalle es un imposible. Se creen dioses, capaces de cargar contra quien quieran, de lanzar bulos y sin sentidos, de buscar confrontación en el vestuario, de avivar a los aficionados contra sus jugadores, de maltratar a leyendas con las que hace no tanto lloraban de la emoción, de decir las mayores sandeces sin reflexión alguna. Una cierta parte de la prensa ha dejado claro una vez más su escaso nivel de educación, valores, ética profesional, objetividad y VERACIDAD.

No olvidéis que hemos hecho lo que nadie hizo antes. Ganar 2 Eurocopas y un Mundial entre medias, de forma consecutiva, para completar 4 años de ensueño. Tocamos el cielo cuando solo lo soñábamos y mantenerse en él ha quedado demostrado a lo largo de la historia del fútbol mundial, que es imposible. Hemos caído, pero volveremos a levantarnos, más que nada, porque hay futbolistas y equipo para ello, porque hay técnicos que pueden ser el futuro, porque podemos mantener un estilo y retocarlo, buscar alternativas, porque podemos reinventarnos como ya hicimos antes y porque tenemos recursos.

De los fracasos se aprende, de los tropiezos se levanta y con cambios se mejora. Lo que está claro que no va a mejorar son esos “periodistas” de este país, que están a la espera para sacar la escopeta, para disparar al pianista, para echar leña al fuego. Por un día, podíais plantearos reflexionar sobre lo que estáis haciendo, sobre como estáis destrozando una profesión y sobre el daño que hacéis con vuestros bulos. Sean éticos, ¡no disparen al pianista!

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