Lo saben los chinos

Las vacaciones y el veraneo tienen muchas cosas buenas y algunas no tan buenas como que, al tener algo más de tiempo, y estar con ganas de saber de las plantillas, las pretemporadas, los fichajes, etc, acabas hojeando algún diario u hoja parroquial merengona o culé. Así, mientras agotas tu cortado con hielo en el chiringuito playero de moda, buscas con el nerviosismo in crescendo a golpe de chancleta algún parrafito en el que hagan referencia a tu equipo, que jugó ayer competición oficial, entre la sarta de pamplinas, invenciones y ocurrencias con las que rellenan casi la totalidad de los periódicos deportivos.

Cada periodo estival las mismas historias. Nada nuevo bajo el sol realmente. Y nunca mejor dicho.

Por un lado, los futbolistas españoles juveniles que cada verano destacan en las categorías inferiores de la selección y que lógicamente pican el anzuelo del duopolio y de sus generosas fichas y promesas. En un futuro no muy lejano, después de ser cedidos en equipos de perfil medio-bajo, serán traspasados a la Premier probablemente, pudiendo decir, eso sí, que les pasaba el gel de ducha la BBC, la MSN y todas esas asociaciones galácticas nacidas del ingenio periodístico más insufrible.

También damos vueltas sin parar a los cuatro o cinco rumores del verano, con muchos millones de euros de por medio, en los que casi nunca están involucrados nuestros equipos. Bastante tienen con juntar para la causa de la «Liga de las Estrellas» unos 25 futbolistas que no prefieran ir a la First Division, a la liga turca, a la árabe o al retiro entre montañas, pero no a las de los alpes suizos, que a lo mejor también, sino entre las montañas de dólares de la MSL donde se va juntando lo más laureado del fútbol europeo de inicio del siglo XXI para pegarles el palo final a los buenos de los yankees.

Y no faltan los peculiares bolos de rodaje veraniegos por toda la geografía peninsular, insular, europea, americana, oceánica y ojo: asiática. Aquí es obligado que me detenga porque me llamó mucho la atención y me arrancó una sonrisa el partido que se celebró la semana pasada en Nanjing (China): Rayo Vallecano – Real Sociedad. Partido promocional en la cumbre. En agosto, meterse un viaje de unos 13.000 kms. para, además, freirse literalmente sobre el césped, no tiene que ser lo mejor en las planificaciones ni de Jémez ni de Moyes.

Que me perdonen ambos clubes y también sus aficiones porque a buen seguro que los números les habrán salido rentables para plegarse así ante el ilegible patrocinador de sus camisetas Qianbao, pero no me digan que no era más fácil haber quedado a jugar en Burgos y hacer la comida de directivas y las fotos en el Restaurante «La Gran Muralla» de allí. Con rueda de prensa si quieren en horario apto para las televisiones del gigante asiático.

Y así seguía yo tomándomelo a cachondeo cuando, al profundizar un poco en el asunto, leo que el señor Zhang Xiaolei, presidente de la firma oriental, lo que está haciendo es trazar un plan a largo plazo para el impulso del fútbol chino y «para hacer que la población china sea tan futbolística como la española».

Por todos es conocido que en China hay mucha gente, pero mucha…, y que copian muy bien y que su capacidad de trabajo es enorme, incontestable. Que trabajan como chinos concretamente.

Se están rifando ya clubes de la Segunda División B, su poderío es evidente porque a Paco Jémez, que anda más quemado que una mona con el tema, le han colocado ya en su plantilla por imperativo de la firma oriental de servicios de internet al futbolista Zhang Chendong. Y ya hemos visto a Tebas, con los «yuanes» reflejados en sus ojos cada vez más rasgados, al más puro estilo Tío Gilito, recordarnos que nuestra Liga debe alejarse cada vez más de los aficionados españoles para acercarse a los aficionados chinos. Ellos marcarán los horarios por ejemplo en buena medida.

Firmado el acuerdo por 5 años con la multinacional Suning y con el canal online PPTV para seguir vendiendo nuestra devaluadísima competición, se da un paso más en las decisiones que apuntan en dirección oriental. La gira LFP World Challenge o enviar entrenadores a los colegios donde la educación de su Gobierno comunista va a impartir asignatura de fútbol como obligatoria, son otras dos medidas adoptadas. Ya me puedo imaginar todos los niños y niñas alineados en el recreo haciendo finta, regate, disparo con la zurda a golpe de silbato. El mismísimo «profe» Ortega parecería una madre junto a esta estampa.

Por otro lado, ya me da cierta tristeza y también me da que pensar que en lo que se hayan ido a fijar de nuestro país para tratar de replicar sea en el negocio del fútbol.

Es imparable. Me remito para afirmarlo al número de compañías chinas que se relacionan en el apartado de contratos entre la información económica del documento con el que la LFP da cumplimiento a la Ley de Transparencia en su web. También a la amplia información relativa a estos proyectos reflejada en el Informe de Gestión las Cuentas Anuales de la temporada 2013-2014 (deseoso de que actualicen en breve las más recientes para cotillear sobre la evolución de este tema), donde, en su epígrafe titulado «Internacionalización», cita en referencia a Sudeste Asiático – China:

China se ha consolidado como un mercado prioritario para LFP por su enorme potencial de crecimiento.

Después se detallan los múltiples acuerdos comerciales y gestiones institucionales que se vienen cerrando y desarrollando.

El fútbol de hoy y sobre todo el que nos espera en el futuro inminente es puro negocio. Todos conocemos la capacidad y la velocidad de expansión de los negocios chinos en forma de tecnología, de bazares o de locales de hostelería como exponentes más populares entre nosotros.

Tienen mucho dinero, más que ningún otro país, y ya han decidido que les va esto del fútbol para seguir haciendo caja y controlar y entretener a las masas.

Pronostico pues que, en menos de 20 años, se celebré en Pekin una final de la Copa del Mundo con la selección nacional de China pasando por lo menos a los cuartos de final, con emergentes futbolistas ocupando, con todas las de la ley, cada uno un único cromo de Panini y no ese clásico dividido en dos fotos pequeñas, talentosos jugadores en los clubes más poderosos de Europa y una alineación por ejemplo del Club Deportivo Logroñes como sigue: Whang, Zeng, Xiang, Yao Zhuang, Jhing, Tang, Dong, Ziu Zhuang (en efecto, hermano del central), Shiung, Qiao y, por supuesto, el Tato Abadía.

Antonio Sala

Fútbol desde la cuna. Procedente del mismo centro de Bilbao y, por tanto, del Universo. Aburrido y crítico con la anticompetición establecida.

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