¿Llegó ya la hora del cambio en el Albacete Balompié?

Todo aficionado manchego lleva esperando noticias y cambios varias jornadas; espera cambios en el once, en el banquillo, en la plantilla o incluso en una dirección técnica que se muestra incapaz a la hora de buscar soluciones ante una situación más que insostenible.

A pesar de que el trabajo durante el pasado periodo de fichajes no fue correcto (ya que se terminó con ciertas posiciones descubiertas y otras excesivamente pobladas), la dirección deportiva parece no haber aprendido la lección y ve cómo rivales directos (equipos con posibilidades económicas y deportivas similares) pescan con éxito tras buscar jugadores con nivel para la categoría y escasas oportunidades en equipos de la parte alta de la tabla. Mientras Llagostera y Leganés comenzarán más que reforzados el 2015, tras obtener las cesiones de los delanteros Arturo y Chuli respectivamente, Víctor Moreno sigue en su eterna búsqueda de esa joven promesa a la que poder sacar un futuro rendimiento (económico, por supuesto) haciendo caso omiso a ciertos canteranos como Henares, Carrasco o Cifuentes, que bien podrían suplir a ciertos fichajes mediocres.

Aun así, tampoco creo que los cambios que pide la afición necesiten un gran desembolso económico. Todo aquel que ha seguido la trayectoria reciente del club es consciente de las dificultades y la sequía que sufren las arcas, acentuadas con el reclamo reciente de gran parte de los ingresos por parte de la temida Hacienda, por lo que creo que la solución no pasa por sacar la billetera y renovar la plantilla entera, sino todo lo contrario: hace ya unas semanas terminé de convencerme de que el problema estaba en el banquillo.

Desde hace unas semanas que soy consciente de que lo que se necesita es un mensaje -y por tanto un mensajero- distinto. El mensaje con el que se llegó a esta división de plata está quemado, acabado, no tiene futuro. Es repetitivo, aburrido y, llegados a este punto, irracional. ¿Quién sigue creyendo en ese discurso? ¿Quién sigue creyendo que los resultados llegaran solos y debe imperar la paciencia? ¿Quién sigue creyendo en lloros y excusas? Empiezo a hartarme de ver la misma falta de oportunidades en el campeonato liguero para aquellos que demostraron aportar a la plantilla en Copa, de ver las mismas caras jornada tras jornada, de aquellos que hacen alarde de su estatus de intocables debido a su papel en la pasada campaña; empiezo a hartarme de decisiones erróneas a la hora de planificar renovaciones y descartes; empiezo a hartarme la falta de actitud y la indolencia de ciertos jugadores; empiezo a hartarme de ruedas de prensa llenas de excusas y mentiras que ni siquiera el entrevistado cree, de la monotonía y la derrota, del cada vez más triste fútbol del equipo.

La grada esta harta y lo demostró durante el último encuentro en casa frente al Llagostera. Es extraño que se posicionen a favor de todo lo que rechaza la dirección técnica y el propio entrenador y se declaren en contra de estos mismos pidiendo, resultado del nefasto comienzo de temporada, la cabeza de un Sampedro que debería dimitir en caso de que el Lugo se lleve los tres puntos a casa mañana.

Es raro, muy raro. Señores directivos, háganselo mirar.

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