LFP: ni vive ni deja vivir

La misma semana en que la plantilla de la mayor fábrica de discos de España se manifiesta a causa del anuncio de su cierre, la LFP tiene el valor de publicar un vídeo contra la piratería del fútbol. Eso es tacto y lo demás son tonterías. Pero vamos por partes.

La industria de la música, tras haberse hinchado como un cerdo suelto en un campo de bellotas a base de los pobres melómanos, parece estar dando, igual que el cerdo empachado, sus últimos coletazos antes de comer las bellotas que acaben por obstruirle las arterias. Intenta mejorar la circulación con lo de las descargas legales y alguna que otra pamplina, pero en ningún momento se plantea el dejar de ingerir bellotas. Y así, en marzo cerrará en España la antigua Iberofón y actual Arvato Digital Services (de propiedad alemana desde 2006). Muy bien. Ante la imposibilidad de asistir continuamente a los conciertos, al público no le quedó más remedio que sucumbir durante décadas a los precios que un mercado en oligopolio decretaba. Cuestión de oferta y demanda. Estas lo vieron así y sacaron tajada, igual que el público decide hoy aprovecharse de sus alternativas.

Durante también muchísimos años, el aficionado al fútbol vio a su equipo en el estadio cuando jugaba en casa y, cuando jugaba fuera, lo escuchó a través de una radio portátil que amenizaba el paseo de sus hijos un domingo por la tarde. Una hermosa estampa familiar que derivó en verdaderos acontecimientos sociales cuando el partido por semana llegó a los bares que tenían televisión. Ahí se abrió un auténtico filón y desde entonces, la televisión fue tomando más y más protagonismo en detrimento de los estadios hasta conseguir que el espectador se encierre en su casa para compartir cada gol por la ventana. Multitud de plataformas de pago pasaban a ofrecer cada día de la semana esta posibilidad, totalmente secundada por un conjunto de equipos (la LFP) que acordaba con las mismas los beneficios que obtendrían por un acto digno de la filantropía más abyecta. Así es cómo se ponía el fútbol al alcance de todo el mundo, beneficiándose de décadas previas que engancharon a millones de personas a este deporte.

Tebas, tramando los horarios de la próxima temporada. Vía deportesonline.com

Tebas, tramando los horarios de la próxima temporada. Vía deportesonline.com

Fue un período en el que la proliferación de televisiones de pago se simultaneó con el encarecimiento de las entradas de los estadios. Ya no eran solo los partidos como visitantes los que se veían en casa, sino también aquéllos que no ofrecían un horario o una meteorología adecuada. «¿Los horarios? ¿Qué problema va a haber con los horarios si el fútbol es el domingo a las cinco?», se preguntarían los aficionados de la vieja escuela. Pues mire, entonamos con tacto, resulta que la LFP y la Federación y todas esas mafias que manejan la Liga, decidieron, alimentando su afán por cuidar a los espectadores, que ahora no hay ningún partido a la misma hora. «Por supuesto», pensarán, «esto ha de favorecer necesariamente la asistencia a los estadios», ya que ver a su equipo de toda la vida no les impedirá ver también el partido del Barcelona y del Real Madrid, sino que tampoco tendrán que estar pendientes de los resultados simultáneos. «¡Qué generosidad!», contesta el (ya difunto) aficionado. Pues sí, mucha, porque además, desde hace unos años se viene fomentando el acceso al único espectáculo futbolístico, encarnado en el Real Madrid y el Barcelona (ahora, únicos reclamos de la Liga en el extranjero).

Ya está. Partidos a todas horas y el Barça y el Madrid coronando la jornada, porque ellos lo valen. Así todos los días. Ellos se lo merecen, al fin y al cabo, porque ellos son los mejores. Por eso también merecen captar el 80 % de los repartos de televisión: porque son los mejores (otra vez) y porque una gran mayoría de los demás presidentes agachan la cabeza y, mientras les mean encima, abren la boca (que no tienen demasiado llena para pedir el indulto de Del Nido, por cierto, que también hoy empieza su última semana de libertad). Así está el campo repleto de bellotas, y el cerdo de la LFP engordando a un ritmo inversamente proporcional al interés que suscita la Liga.

Porque, inexplicablemente, todas estas medidas de la LFP, unidas a un precio más que abusivo de las entradas, se volvieron en su contra y los estadios están cada vez más vacíos. Ya estamos en las mismas: igual que la audiencia musical, muchos futboleros apenas se pueden permitir entrar a los estadios, así que deciden ver los partidos por la tele con unos precios impuestos, sin reproches, por un oligopolio. Ahora, sin embargo, surge una alternativa, que es “piratear” partidos, y éstos la aprovechan. La solución de la Liga es este maravilloso y simpatiquísimo vídeo en el que se alude directamente al alma y al sentimiento de cada seguidor: si no pagas por ver el fútbol, estás agrediendo a tus colores. La representación gráfica de un mensaje tan inspirado es igualmente sutil: un logradísimo montaje en el que los seguidores de cada equipo cometen una falta sobre sus propios jugadores.

Lo que parece no plantearse la Liga (ni las directivas) es que los espectadores son más inteligentes que las bellotas y que se van dando cuenta de que como verdaderamente dañan a sus equipos es no viendo sus partidos. Quizá deban pensar que el problema es suyo y que, si no quieren acabar como la fábrica de Iberofón, ya por haber conseguido que la gente se desenganche del fútbol o por que decida no aceptar el impuesto revolucionario asociado a cada partido, van a tener que figurarse una nueva dieta. Ya es bastante asumir que tu equipo juegue el lunes a las 20.00 horas como para, aún encima, tener que gastar en verlo el dinero perdido en un par de horas libres.

Para esto sí se tienen en cuenta a los 42 equipos profesionales. Para esto sí se acuerdan de la responsabilidad de los aficionados y de la importancia que supone hacer el fútbol accesible a todos los públicos para mantener su condición de deporte de masas.

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